Gala Desafío

«La satisfacción es haber abierto el camino y que la inclusión sea una realidad»

Manolo Robles se muestra feliz tras recibir el galardón de manos de Víctor Romero./ALFREDO AGUILAR
Manolo Robles se muestra feliz tras recibir el galardón de manos de Víctor Romero. / ALFREDO AGUILAR

Manuel Robles Águila, paralímpico | El veterano jugador de tenis de mesa y baloncesto se dedica a preparar a las nuevas generaciones deportivas

V. M. R.GRANADA

Manuel Robles es un ilustre incombustible. Desde Monachil llegó a la élite internacional del tenis de mesa. Cinco Juegos Paralímpicos le avalan. Ha recibido numerosos premios, el que recibió ayer lo agradece, como todos, y en especial «porque llega al final de mi carrera como deportista», pero confiesa que su mayor satisfacción es «haber abierto el camino y que la inclusión a día de hoy sea una realidad».

A Robles se le considera «una institución» en el deporte adaptado, porque fue motor y precursor, el primero que se dejó notar e hizo presente su valor y esfuerzo. «Es que con Manolo empezó todo», recuerda Antonio Tejada, presidente de la Ciudad Accesible.

Manolo recibió el premio como «leyenda», cuestión que le emocionó muchísimo, al resaltar los valores humanos, no sólo sus éxitos en la competición. El galardón que recibió de manos de Víctor Romero lo quiso dedicar a sus padres, que le dieron la fuerza y todavía se la dan con la labor como entrenador que realiza en Monachil, desde donde prepara a las nuevas generaciones en el tenis de mesa. Manolo también hizo extensible el reconocimiento a «otras personas que como yo luchamos por el deporte inclusivo, como Sarmiento de halterofilia, Pérez Tello, ciclista y montañero, los esquiadores que hubo... Valdearenas, primer delegado de la asociación que se creó...».

El todavía jugador de Tercera división se dedica a fondo a la enseñanza y disfruta de preparar y fomentar deporte, «sean de adaptado o no, porque los tengo de todo tipo de competiciones, federados o a nivel popular».

Su mayor satisfacción es que «antes gente como nosotros, que sufren en silencio o tienen problemas, se quedaban en casa. Ya la inclusión es una realidad. Salen a la calle, tienen ganas, ilusión, estímulos y fuerza, practican deportes y se dejan ver, esto es lo mejor de todo, me hace feliz». Robles, como técnico, también es duro. «Me gusta orientar a los jóvenes, hay muchos que se empeñan en algún determinado deporte y quizás les falta talento, entonces les digo que prueben con otro».

Si a alguien le dijeran que Robles Águila se ha caído de una higuera pensaría que es una broma. Pero no lo es. Es algo muy serio. Aquella caída desde el árbol que se produjo cuando era un niño en el huerto de su abuelo, cambió su vida para siempre y le permitió crear una historia de superación fantástica. Robles tuvo que aprender a moverse en una silla de ruedas y su pasión por el deporte le ayudó para convertirse en el hombre que abrió el camino en el deporte inclusivo.

Enseñanza en Monachil

Se decantó como jugador de tenis de mesa «porque era el número uno, ja, ja», aunque también lo fue de baloncesto en silla de ruedas y representante de Granada, Andalucía y España en el deporte paralímpico mundial. «En el baloncesto iba a la selección pero como suplente... ja, ja». Un palmarés impresionante. Robles fue la imagen de los Juegos Paralímpicos de Barcelona 92, promotor del CD Arrayán y más tarde de La Raqueta Fama. Hoy enseña en Monachil a decenas de jugadores de todas las categorías y edades el deporte que le hizo viajar por el mundo. Juega en la Tercera división del tenis de mesa nacional, enfrentándose a jugadores sin discapacidad, demostrando que las barreras sólo están para derribarlas. Ahora está lesionado en el tendón supraespinoso del hombro derecho. Maduró y formó a su relevo como abanderado, José Manuel Ruiz Reyes, hoy en la élite. Robles también ha competido contra lo no discapacitados y les ha ganado, ellos de pie corriendo y él, sentado, dando saltos desde su silla de esquina a esquina de la mesa. Algo extraordinario.

Robles suma cinco Paralímpicos: Seúl 88, Barcelona 92, donde obtuvo el bronce y fue quinto en el open, Atlanta 96, quinto, Sidney 2000, bronce, y Atenas 2004, quinto. Robles matiza que «la medalla de Barcelona 92 fue clave para encontrar ayudas y crear La Raqueta Fama. El deporte me ha permitido viajar y, también, realizar una cosa que me gusta, que es integrar a los colectivos discapacitados en la sociedad y motivarlos para que hagan deporte y disfruten con él».

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