Zootrópolis: cuando los animales salvajes se adentran en la ciudad

Agentes de Medio Ambiente sacan dormida del bar Volapié a la jabalina que sembró el pánico en el centro de Granada en abril de 2014. / Alfredo Aguilar

El paseo de unos jabalíes por las calles de Salobreña es la última incursión urbana de especies salvajes, un fenómeno cada vez más común en pueblos y ciudades de Granada

Daniel Olivares
DANIEL OLIVARESGranada

Los núcleos urbanos no suelen ser el hábitat natural de determinadas especies animales, pero ocurre que, en ocasiones, las ciudades o pueblos se convierten en zona de paso de algún ejemplar despistado, extraviado o, lo más común, hambriento y sediento. Conseguir comida o agua es, a veces, más fácil para ellos en un ámbito urbano que en la propia naturaleza. De ahí que capítulos como el que se pudo ver, grabar y hacerse viral en Salobreña a ritmo de reguetón sean cada vez más frecuentes. La aparición de una piara de jabalíes o de un solo ejemplar es un fenómeno que se ha vivido en varias ocasiones en los últimos años. Es la especie animal procedente de la naturaleza cuya aparición es más frecuente en núcleos urbanos.

Uno de los episodios más llamativos, por peligroso pero también por el triste final, fue el de un ejemplar de jabalí que se introdujo en un bar de Granada, que obligó a montar un operativo conformado por agentes de la Policía Local, dos técnicos de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (Amaya) y dos lanceros del Ayuntamiento de Granada, con el objetivo de dormir y capturar al 'bicho'. Lo lograron dos horas después del primer aviso recibido por el 112, en el baño de un establecimiento situado en la calle Moras. Aquello ocurrió el 23 abril de 2014.

Lamentablemente, el animal, una hembra, no superó el trance y murió poco después del rescate víctima del estrés y de las heridas que se produjo durante el encierro. El servicio en el que se refugió el animal quedó destrozado y cubierto de salpicaduras de sangre. La jabalina, presa del pánico, se hirió gravemente intentando buscar una salida. Cuando los expertos de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía le dispararon el dardo adormecedor, su estado ya era bastante precario.

Las hipótesis sobre su aparición en pleno centro de la ciudad fueron diversas. La cuestión es que fue avistada a distintas horas y en diversos puntos de la ciudad el mismo día, según narraron luego varios testigos. Un granadino que practicaba 'footing' por la mañana aseguró haber visto a la pequeña cerda silvestre sobre las 6.30 horas en el Paseo de los Basilios, media hora después fue avistada en Puente Verde y a partir de ahí se le perdió el rastro, hasta las 20.30 horas que el servicio de emergencias del 112 recibió una decena de llamadas advirtiendo de que había un jabalí en el entorno de la Fuente de la Bicha o Paseo del Colesterol.

Una patrulla de la Policía Local la vio sobre las 21.12 minutos y la siguió hasta el Paseo del Salón donde le perdieron el rastro, poco después asomó por la plaza de Mariana Pineda, también la vieron en la Plaza del Carmen, calle Ganivet y por último en la calle Moras donde entró en el baño del bar Volapié. La pequeña jabalina estuvo perdida, en un territorio hostil y muy alejado del entorno natural donde debió crecer.

En el parking de Caleta

Si extraño es que un jabalí se cuele en un bar, más raro aún es que se introduzca en zonas subterráneas, como ocurrió el 8 de septiembre de 2015, cuando los trabajadores del aparcamiento de La Caleta se toparon por la noche con un jabalí de unos 100 kilos que apareció en la segunda planta de este parking, ubicado delante del hospital Virgen de las Nieves. Al menos no le dio por refugiarse en el centro hospitalario. De nuevo la Policía Local y dos laceros municipales ejercieron de 'cazadores' urbanos. En ambos casos, tanto en el del jabalí del bar como el del parking, se da una coincidencia, la hora de su aparición: sobre las 21.00 horas, ya con la noche peinando las calles.

Otro ejemplar de jabalí se introdujo en 2015 en el parking de la Caleta, en la capital granadina.
Otro ejemplar de jabalí se introdujo en 2015 en el parking de la Caleta, en la capital granadina. / R. I.

La nocturnidad, no sabemos si con premeditación y alevosía, fue también un componente de otra aparición de gorrino salvaje un año después (26 de octubre de 2016) por calles de Granada. En este caso, el animal fue divisado algo más alejado del centro de la capital. Merodeó cerca de la hoy restilizada estación de autobuses, en la calle Miranda Dávalos. Su tamaño y peso también eran contundentes (unos 100 kilos). La Policía Local tuvo que cortar el tráfico de algunas calles para 'escoltar' al animal hacia las afueras de la ciudad y conseguir que regresara a su entorno natural, posiblemente, la Sierra de Huétor Santillán. Su pista se perdió en dirección Alfacar.

Lejos de la capital granadina también se han producido incidentes con jabalíes. La Guardia Civil se vio obligada, hace unos años, a lidiar con uno que apareció en el centro del pueblo de Peligros. Los agentes intentaron reconducirlo como pudieron a una zona de sierra cercana, aunque el susto fue mayúsculo.

En otra ocasión, uno cayó en el patio de una vivienda rural de la localidad de Albuñol desde lo alto de un peñasco que lindaba con la casa. Para evitar males mayores, el animal fue abatido con una escopeta de caza, una acción amparada por la normativa andaluza cuando se trata de primar la seguridad de una persona.

En los pueblos de la Alpujarra alta no es demasiado infrecuente presenciar a estos cerdos silvestres en las inmediaciones de los núcleos urbanos. En 2013 un jabalí de grandes dimensiones apareció por Capilerilla a plena luz del día. Los vecinos lo pudieron ver merodear por los soportales de sus casas. Finalmente fue también abatido por un cazador.

El peligro de cruzarse con uno

En todos los casos anteriores la aparición no pasó más allá del susto de ver a un animal salvaje en parajes urbanos. Y es que un jabalí herido o asustado puede llegar a ser peligroso. Ocurrió una vez en el norte de la provincia. Dos mujeres de Beas de Guadix resultaron heridas tras sufrir la embestida de un jabalí cuando paseaban en una zona comprendida entre las localidades de Beas de Guadix y El Marchal. A una de ellas, de 80 años, la ingresaron grave en el hospital de Traumatología de Granada.

Y es que, cuando estos animales resultan heridos multiplican, su agresividad. En este caso lo estaba. En un principio se pensaba que por el tiro de algún cazador, aunque finalmente se supo que había sido atropellado por un coche. El incidente ocurrió a las nueve y media de la mañana. La primera mujer en sufrir el ataque del animal, de enormes dimensiones según los testigos, fue la anciana octogenaria que paseaba junto a su nieta por la salida del pueblo de El Marchal. La mujer se quedó con tres costillas rotas y las piernas repletas de magulladuras.

También puede resultar peligroso toparse con ellos en plena carretera. Se han dado caso de atropellos de ejemplares de jabalí en autovías o incluso en carreteras secundarias cerca de núcleos urbanos. En Almuñécar hubo un incidente así hace ya algunos años, en la N-340, a la altura del antiguo Camping El Carambolo. Una familia de jabalíes se cruzó a medianoche con un turismo. Habían bajado de la urbanización Los Pinos y caminaban en dirección a la vega sexitana del río Verde.

El resultado del accidente fue de dos hembras muertas y la parte frontal del vehículo literalmente destrozada: paragolpes y radiador reventados y viga frontal del chasis doblada hacia dentro. El macho, que encabezaba la piara, y los cachorros, que caminaban en cola del grupo, salieron ilesos y huyeron en la noche. El conductor no sufrió daño alguno y, por fortuna, puede recordarlo hoy en estas líneas.

Un periódico granadino reflejó el suceso al día siguiente, ilustrado con una foto de un ejemplar tirado en el arcén de la carretera: «Extraña aparición de jabalíes muertos en Almuñécar». Del otro ejemplar fallecido nada se más se supo, aunque una teoría apunta a que alguien lo recogió para degustar su carne en alguna reunión campera de amigos.

Eso sí, los jabalíes han protagonizado también historias periodísticas entrañables, como Luisa, la jabata que pastoreaba cabras en Polícar.

Luisa era una jabata que hace diez años, en 2008, pastoreaba cabras en Polícar.
Luisa era una jabata que hace diez años, en 2008, pastoreaba cabras en Polícar. / Torcuato Fandila

Pero no son los jabalíes los únicos animales de naturaleza salvaje que se dejan ver por entornos urbanos. Curioso fue también el caso de la nutria que se zamublló en las compuertas del río Genil a su paso por Granada justo hace un año. Un vecino grabó el baño nocturno del ejemplar. En un principio no se supo de qué especie animal se trataba, porque la oscuridad de la noche dificultó la grabación, pero poco después se llegó a la conclusión de que se trataba de una nutria. No ha sido la única, al parecer, que se ha dado una vuelta cerca de Granada.

Nutrias, jabalíes... Son muchas las historias de animales salvajes ocurridas en núcleos urbanos. En ideal.es ya recordamos algunas de las más 'bestias' que se han producido en la provincia.

Y es que, como ya recogió el portal Waste de IDEAL en un reportaje, la fauna salvaje cada vez se acerca más al hábitat urbano de los humanos y convierten la ciudad en su particular Zootrópolis.