Un trámite burocrático impide al violador salir de permiso de la cárcel si no lo destinan al CIS

El violafot, durante el juicio en 2005 en la Audiencia de Málaga./
El violafot, durante el juicio en 2005 en la Audiencia de Málaga.

Instituciones Penitenciarias considera que mientras no tenga asignado un centro de inserción social no se le puede considerar en tercer grado

J. R. VILLALBA | J. CANOGranada / Málaga

La no llegada de un papel desde Instituciones Penitenciarias a la cárcel de Albolote ni el jueves ni ayer viernes ha impedido la salida de permiso este fin de semana de Juan Carlos G. R., condenado en 2005 por cometer 13 agresiones sexuales y otras 11 en grado de tentativa.

Pese a que el juez de Vigilancia Penitenciaria le concedió el tercer grado el pasado 2 de septiembre aún no le ha sido asignado el destino en el centro de Inserción Social correspondiente y ello conlleva el no reconocimiento efectivo de los privilegios que disponen los presos que han progresado a tercer grado o régimen de semilibertad, entre otros, pasar los fines de semana fuera del centro de internamiento.

'El violador de Málaga' lleva ingresado en prisión desde el año 2002 y sus primeros permisos comenzó a disfrutarlos en el último semestre de 2018. De momento, ha penado 17 años entre rejas y le quedan tres para cumplir su condena de 20 años, aunque en realidad la Audiencia provincial de Málaga le impuso 271 años de pena privativa de libertad, pero que finalmente quedó en un máximo de 20 años. Este ex profesor de Educación Física de un colegio concertado de Málaga cometió todas las agresiones sexuales entre los años 1997 y 2002 hasta que Policía Nacional logró detenerlo en el centro educativo donde impartía clases en la capital malagueña.

La expectación por la salida de este interno de la cárcel granadina concentró ayer a numerosos medios de comunicación ante la prisión de Albolote.

La petición del interno era quedarse en el CIS de Granada capital, ya que en el de Málaga, donde reside su familia, no puede permanecer debido a la orden de alejamiento que tiene respecto a sus víctimas, la mayoría residentes en la ciudad costera. Prisiones también baraja la posibilidad de Algeciras, entre otras más. El juez de Vigilancia Penitenciaria de Granada le concedió el tercer grado penitenciario el pasado 2 de septiembre, pero le otorgó el más estricto fijado en el artículo 82.1 de la ley penitenciaria, que le permitirá salir fines de semana y disfrutar, al menos, de una hora de calle a diario. Ese tercer grado no se hará efectivo mientras no tenga designado el CIS al que será destinado.

No sólo eso. Este recluso podrá solicitar la libertad condicional una vez que ingrese en el CIS. La última reforma de Código Penal del año 2015 deja claro que esta libertad condicional -que puede revocarse ante determinados supuestos- se concede a reclusos «clasificados en tercer grado, que hayan extinguido las tres cuartas partes de la pena impuesta y hayan observado buena conducta».

Este interno cumplió en 2017 esas tres cuartas partes de condena. Este nuevo régimen de libertad completa que permite al reo pasar las 24 horas en la calle, sin obligación de acudir a ningún centro cerrado de internamiento, mantendrá al recluso en la calle sin ningún tipo de control telemático a través de pulsera ni nada similar. Pero por una simple razón: la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Málaga en el año 2005 no le impuso ninguna medida de libertad vigilada una vez que saliera de prisión, sólo una medida de alejamiento de dos kilómetros desde el día en quedara en libertad hasta quince años después.