Profesional en su trabajo y un deportista nato

El agente José Manuel Arcos, junto a algunos de sus compañeros de La Zubia./FOTO CEDIDA A IDEAL POR SUS AMIGOS
El agente José Manuel Arcos, junto a algunos de sus compañeros de La Zubia. / FOTO CEDIDA A IDEAL POR SUS AMIGOS

El agente José Manuel Arcos llevaba 25 años en la Guardia Civil y durante la última década había desarrollado su labor en el puesto de La Zubia. Deja viuda y dos hijos

Yenalia Huertas
YENALIA HUERTASGranada

Eran las 07.14 horas de ayer cuando Antonio Palomares, un policía local de Huétor Vega, envió preocupado un mensaje de WhatsApp a José Manuel Arcos. «¿Has tenido servicio esta noche?». La última conexión que le aparecía del guardia civil era a las 02.43 horas. El agente Arcos no le contestó. Un maldito disparo había arrebatado la vida a su amigo y compañero de carreras ciclistas. «Era un tipo importante dentro de su grupo de La Zubia», aseguró a IDEAL Palomares.

El agente fallecido tenía 47 años, estaba casado y era padre de dos hijos veinteañeros que estuvieron recibiendo ayuda psicológica durante la mañana. «Su mundo estaba centrado en su trabajo, su mujer, su casa, su deporte y su madre», comentó entre sollozos uno de los guardias civiles que ayer tuvieron que hacer el desfile más duro de sus vidas: caminar hacia la sala que se había habilitado para acoger a los familiares de José Manuel en el Hospital del Parque Tecnológico de la Salud (PTS).

Las visitas se sucedieron durante toda la mañana. Los primeros que quisieron dar el pésame personalmente y arropar a su familia fueron el coronel de la Comandancia de la Guardia Civil de Granada, Francisco García Sánchez, y la subdelegada del Gobierno, Inmaculada López Calahorro.

José Manuel Arcos había ingresado en el cuerpo en 1993, por lo que llevaba 25 años de servicio. A lo largo de su trayectoria como guardia civil había tenido diversos destinos, entre ellos, los puestos de La Calahorra, Valls (Tarragona), Jérez Marquesado y la Comandancia de Tarragona. Actualmente estaba destinado en el puesto de La Zubia, donde la noticia de su fallecimiento fue un auténtico «mazazo». Llevaba allí diez años, si bien tenía su domicilio en el barrio del Zaidín de la capital granadina.

Para sus compañeros era un buen guardia civil y una buena persona. «Servicial, solidario y muy profesional» fueron algunos de los adjetivos empleados para describirle. Era «de los mejores» trabajando, aseguró otro agente. De hecho, contaba con diversas condecoraciones, entre ellas la Cruz a la Constancia (Plata y Bronce) y otros distintivos. Encarnaba muchas virtudes y además de muy amigo de sus amigos era un amante del deporte. «Un deportista nato», coincidieron en señalar algunos de sus compañeros.

Cuando los servicios se lo permitían, tenía otra compañera: su bicicleta. Con ella había superado varios retos. Había realizado la 'Indomable' o la 'Quebrantahuesos' y el próximo sábado tenía previsto participar, junto su íntimo amigo Germán García en la 'Desértica' de la Legión. También le gustaba el balón. Se le daba muy bien y estuvo jugando, según sus allegados, en equipos de ciertos nivel. A la hora de verlo frente al televisor, era del Barcelona.

Germán y su mujer, Ana Belén León, estaban especialmente afectados. Eran grandes amigos. «Éramos como hermanos», expresó Germán con el dolor en los ojos y la voz quebrada. «Era una bellísima persona, muy amante de su trabajo y de su familia», manifestó otro de los agentes. «Yo me llevaba muy bien con él por eso. Era competente», resaltó al abandonar el hospital y asegurar a IDEAL que, lejos del tópico, encarnaba «todo lo bueno que hay en una persona».

José Manuel Arcos estaba la madrugada del lunes de patrulla ordinaria con una compañera, «cumpliendo con sus deberes y sus obligaciones». Como siempre hacía. Como siempre lo recordarán.

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