¿Un águila en la Fuente de los Leones?

Silvia Segarra, Gonzalo Sánchez y José Tito. El collage lo completan otros grabados e ilustraciones./ALFREDO AGUILAR
Silvia Segarra, Gonzalo Sánchez y José Tito. El collage lo completan otros grabados e ilustraciones. / ALFREDO AGUILAR

Una exposición en la Corrala de Santiago muestra un documento de 1497 que lo corrobora

JOSÉ ANTONIO MUÑOZGRANADA

La Fuente de los Leones ha sido, durante los últimos cinco siglos, el rincón de la Alhambra más controvertido. Reproducir a día de hoy de la forma más precisa posible su estado original se ha convertido en objeto de sesudos estudios y de no pocas disputas. La exposición que hoy se inaugura en la Corrala de Santiago, titulada 'El sueño de los leones', y subtitulada 'Fantasías orientalistas (y no) de una fuente de la Alhambra' ofrece por primera vez la descripción del más emblemático surtidor alhambreño, datada en 1497.

El hallazgo se debe al experto alemán Bernard Schirg, quien encontró la primera referencia a la Fuente de los Leones en un poema del italiano Pietro Lazzaroni, dedicado al papa Alejandro VI (el español Rodrigo Borja, Borgia en su grafía italiana), donde se describe la entrada de los Reyes Católicos al recinto de la Alhambra en enero de 1492, tras haberse consumado la entrega de la ciudad.

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El texto son apenas 10 versos, que siguen, tal y como afirma Gonzalo Sánchez, arquitecto y comisario de la exposición junto con la profesora Silvia Segarra, «las informaciones proceden de las cartas recibidas por el cardenal Bernardino López de Carvajal, embajador de los reinos hispánicos ante la Santa Sede». En cierta medida, la descripción de Lazzaroni puede arrojar luz, quizá definitiva, sobre cómo era la fuente cuando los Reyes Católicos entraron en la Alhambra. «La conformación de la fuente fue objeto de múltiples debates, sobre todo a finales del siglo XIX», comenta Gonzalo Sánchez. «Ese debate llevó a la transformación de la fuente, con el resultado que vemos hoy en día. Personalmente, pienso que su aspecto actual es otra fantasía».

El hallazgo del poema se produjo en 2016 en la Biblioteca Central de Florencia (Italia). En él se revelan dos hechos sorprendentes. El primero, que la fuente funcionaba como un artilugio hidráulico. Es decir, que cuando se tapaba la boca de un león, dejaba de manar agua por los demás. La otra, clave, es que esta estaba coronada por la figura de un águila con las alas extendidas. Según afirma Gonzalo Sánchez, «la idea de la presencia del águila no es, en absoluto, descabellada, teniendo en cuenta lo que conocemos de otras fuentes medievales, e incluso representaciones de animales que podemos encontrar en las vecinas pinturas de la Sala de los Reyes, aunque en estas sea un felino y no un águila quien aparece en las representaciones».

Antes de publicar su hallazgo, el alemán se puso en contacto con el experto granadino José Tito Rojo, preguntándole por la verosimilitud de los datos aportados por Lazzaroni en su compilación. «Cuando vi los textos, comprendí que lo descrito era muy razonable», afirma Tito, quien ha aportado la idea y el concepto originales de la exposición. «Medina Azahara estaba llena de surtidores zoomórficos, y en la arquitectura islámica era un recurso muy usual. Además, la simbología del águila y los leones está muy presente en todo el arte medieval hispánico», tercia Gonzalo Sánchez. Algunas reproducciones de dichos surtidores pueden observarse también en la muestra.

José Tito añade:«Nosotros no entramos en si la fuente tenía una pileta o dos, o las disquisiciones que han ocupado tantísimas páginas. Fuera del dato original que aportamos, esto es un divertimento, una fantasía, sin entrar en si una ensoñación o evocación es más creíble que otra».

La profesora y paisajista Silvia Segarra asegura que «en torno a la Alhambra se ha creado todo un imaginario durante cinco siglos. Se ha estudiado mucho la vida que se desarrollaba en el interior, y los viajeros y escritores que han pasado por ella han contribuido, de una forma u otra, a incrementar ese imaginario». «Estas elucubraciones crecen durante los últimos 200 años, básicamente desde el Romanticismo», añade. Y han dado lugar a múltiples representaciones de la fuente, repartidas por todo el país, desde Fuerteventura hasta Almuñécar, e incluso en el Museo Dalí de Cadaqués, donde el embrujo granadino está presente en la creación del genial artista catalán. El juego forma parte de la muestra. Así, una de las piezas específicamente creadas para ella muestra un teatro de recortables donde están representados Torres Balbás, Rafael Contreras, Chorrojumo y Boabdil, coronado por uno de los leones de la Alhambra con la leyenda 'Ars gratia artis' que aparecía el distintivo de las películas de la Metro Goldwyn Mayer.

Más de medio centenar de piezas donde hay grabados de 1699, peticiones para excavar en busca de un tesoro, dibujos humorísticos, y fotos que muestran los hasta 31 caños que tuvo la fuente, convierten a la exposición en una de las más curiosas del verano, y desde luego, de las más divertidas.