Medio Ambiente inspeccionará los ‘solares vertedero’ del Albaicín

Uno de los solares en la zona de Alpargateros. /J. M.
Uno de los solares en la zona de Alpargateros. / J. M.

El Ayuntamiento reactiva la actuación en una parcela cuya limpieza se ordenó en 2013 y había quedado aparcada

Javier Morales
JAVIER MORALES

Las calles Alpargateros Baja y Alta conforman un triángulo de la basura en el Albaicín. Apenas 500 metros cuadrados concentran cuatro solares abandonados que parecen haberse entendido como vertederos. Lo corrobora un aspecto que, como denuncian los vecinos, poco tiene que ver con el que se presupone a un barrio patrimonio de la Humanidad y a una zona que prácticamente podría considerarse colindante a la zona Centro. A menos de 200 metros de estos "focos de insalubridad" está el Hospital Real, rectorado de la Universidad de Granada, y a poco más de 300 la Gran Vía. El Ayuntamiento, según anunció el concejal de Medio Ambiente, Miguel Ángel Fernández Madrid, inspeccionará uno por uno estos solares para esclarecer su situación y proceder a los trámites para la limpieza.

El primero que capta la atención está ubicado en la calle Barrichuelo de Cartuja, perpendicular a la Cuesta de San Antonio, que conecta el barrio de Cartuja con la carretera de Murcia. El solar lo tiene todo. No está vallado, basta un ‘salto’ para acceder a él. Hay un murete en el exterior –hace meses la protección era una valla metálica– pero deja un hueco para acceder al interior, que se divide en varias ‘plantas’. Ya en la baja hay botellas, restos de un sillón, ropa… Unas inestables escaleras de madera permiten ascender hasta el segundo nivel, y de ahí al tercero. Basta pisar el primer peldaño para entender que no es buena idea; aún así sigue habiendo botellones allí, según aseguran los vecinos y confirman los restos.

A la derecha de la entrada, un cartel velado por el sol recuerda que en el año 2009 el Ayuntamiento dio licencia para una obra, la reconstrucción del Carmen de la China, según se puede completar al leer en imágenes de archivo de la calle. La reconstrucción debió comenzar en noviembre de 2009 y estar finalizada en el año 2012. Pero en el solar no hay rastro de obras.

En 2013 se abrió un expediente de ejecución subsidiaria: el Ayuntamiento pidió a la propiedad del solar que lo limpiara y vallara, tal y como obliga la Ordenanza municipal de limpieza y ornato público y gestión de residuos urbanos. La misma norma señala que "una vez transcurrido el plazo concedido para efectuar la limpieza y/o el vallado sin haber atendido al requerimiento, se procederá a la incoación de un procedimiento de ejecución forzosa de los citados trabajos con cargo al obligado".

Pero el asunto quedó olvidado. Como explica el concejal de Urbanismo y Medio Ambiente, Miguel Ángel Fernández Madrid, a raíz de la publicación en IDEAL del mal estado de la parcela, se ha reactivado la ejecución subsidiaria. "Hemos vuelto a dar aviso al propietario para que lo haga y si no lo haremos nosotros", añade.

Sí empezó a construirse, pero no llegó a culminar, la urbanización Cármenes del Triunfo. El proyecto comenzó en 2004, llegó la crisis y la constructora abandonó la estructura, bastante avanzada, a simple vista. Varias personas ocuparon el edificio, de 31 viviendas, dejando 21 toneladas de residuos en el interior.

Algunos colectivos sociales se autorganizaron para limpiarlo y tapiarlo, pero finalmente, a finales de 2016 el Ayuntamiento intervino para sacar la basura. El edificio está tapiado por ladrillos en la planta baja y la primera, por lo que parece imposible acceder a él sin tirar abajo las paredes. No obstante, en un patio trasero y otro secano junto a este, la basura florece entre la maleza. Mantas, cajas, botellas, plásticos y escombros son visibles desde Alpargateros Baja. Algunos vecinos sospechan que puede haber algún ‘okupa’ que entre desde la parte trasera, donde hay una puerta abierta, pero desde el exterior no parece haber ninguna actividad dentro de la urbanización.

Escombreras y aparcamientos

Otro de los focos de basura, quizás el más llamativo, por la cercanía a la vía pública, es la parte trasera de una casucha abandonada en el descenso de Alpargateros Baja hacia calle Baja de San Ildefonso. Reúne todo tipo de recipientes –desde latas hasta garrafas–, ropa o restos de tejado metálico. La imagen que ofrece el resto de la casa –que no es la única abandonada en este perímetro del barrio de San Ildefonso– no es mucho mejor. La semana pasada, un sillón amarillo custodiaba la entrada, a la que come terreno un almendro que florece desde la zona superior, junto a la basura. Las ventanas superiores, de madera carcomida, están abiertas de par en par. Las inferiores, tapadas por rejas y persianas viejas. El tejado, sobre el que cuando llega la primavera brota la hierba, parece a punto de venirse abajo.

También da muestras de inestabilidad el muro que separa la cuesta Beteta de una caída desde un par de plantas de altura. A través de una grieta de esta tapia resquebrajada se observa la parcela de la calle Elvira que en su momento iba a ser base para unas viviendas de protección oficial. Hoy en día es un ‘caramelo’ para los grafiteros, aparcamiento y escombrera en la zona más próxima a la calle Cobertizo de Gadeo. Un ejemplo de que los ‘solares vertedero’ se extienden a lo largo y ancho de un barrio que, por sus características, está repleto de zonas abandonadas. "El Albaicín a veces parece más un barrio en ruinas que uno limpio y con vecinos", lamenta Lola Boloix, presidenta de la asociación de vecinos Bajo Albayzín.

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