Las cámaras del Albaicín 'cazan' grafiteros desde este lunes

A la izquierda, la cámara instalada frente al arco de las Pesas. /ALFREDO AGUILAR
A la izquierda, la cámara instalada frente al arco de las Pesas. / ALFREDO AGUILAR

El sistema de videovigilancia arranca en periodo de pruebas para verificar que graban y transmiten señal correctamente

Javier Morales
JAVIER MORALES

Este lunes arrancan las pruebas para comprobar el funcionamiento de las videocámaras instaladas en el Albaicín para luchar contra las pintadas. A lo largo de esta semana –al menos durante tres o cuatro días– se pondrá a prueba la conexión de los ocho dispositivos que vigilan seis enclaves patrimoniales del Albaicín. Empiezan a recoger imágenes hoy mismo, según confirmó el concejal de Urbanismo, Miguel Ángel Fernández Madrid, mientras se desarrollan los exámenes en el sistema de captación de la señal y se verifica el funcionamiento informático de la instalación, que se controlará desde la sede policial de Huerta del Rasillo.

Dos funcionarios manejarán desde la sala de pantallas del edificio de la Policía Local el arco de Elvira, el aljibe del Zenete, la puerta Monaita, el aljibe del Rey, el Palacio de Dar al-Horra y el arco de las Pesas, estos dos últimos enclaves protegidos por dos videocámaras. A este centro de control, que funciona las 24 horas, llega también la señal del resto de edificios municipales protegidos mediante videovigilancia; no así las de monitorización del tráfico, ni las ‘ponemultas’, que se visualizan en el área de Movilidad

2011-2018: los trámites que demoraron un plan "urgente"

"Urgente". Es el adjetivo con el que políticos de todos los colores han calificado al plan de instalación de cámaras. Un proyecto enredado durante meses en los trámites administrativos. La primera vez que se habló de videocámaras de vigilancia –más allá de las dedicadas al tráfico– fue en 2008, cuando el entonces alcalde, Torres Hurtado (PP), solicitó ante la Subdelegación del Gobierno y el TSJA permiso para vigilar algunas calles del centro contra los robos. Fue denegado. En 2011, la Junta se pronunció a favor de instalar cámaras en el Albaicín y anunció que estudiaría la posibilidad. En 2015, antes de las elecciones, el candidato –ahora alcalde– Francisco Cuenca (PSOE) anunció que de llegar a la alcaldía instalaría las cámaras. Ese mismo año, en septiembre, el PPinició los trámites con la previsión de que el TSJAdiera el visto bueno en dos meses. Pero pidieron más informes, y hasta 2016 no llegó el ‘ok’. Luego el equipo de gobierno dijo que era necesaria una ordenanza sancionadora y la eliminación de las pintadas. Hoy empiezan las pruebas.

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En estas primeras jornadas de trabajo, el objetivo es el de dar el visto bueno a la llegada de la señal de las cámaras al centro operativo, certificando que las imágenes son suficientemente nítidas. Fuentes de la Policía Local explicaron ayer que la idea es conservar las grabaciones durante un periodo de 15 días, a fin de ‘cazar’ a los vándalos que dañen estos enclaves. No obstante, el primer objetivo es disuadir a los infractores, para lo cual se han desarrollado acciones formativas en los institutos. Cabe recordar que el daño en el patrimonio puede conllevar una multa de entre 35.000 y 60.000 euros.

El proyecto de instalación de las cámaras de videovigilancia empezó a tramitarse en 2015 y se adjudicó en noviembre de 2017. Hasta febrero de 2016, el TSJA no dio el visto bueno a las videocámaras, que salieron a licitación con un presupuesto de 95.860 euros. La puesta en marcha de la red de vigilancia llega después de un plan de eliminación de las pintadas y limpieza que, de acuerdo con el alcalde, Francisco Cuenca, se ha ejecutado ya en un 80%. No obstante, lugares protegidos por cámara como el Aljibe del Zenete ya ‘lucen’ grafitis. También el arco de las Pesas fue objeto de una pintada posterior a su restauración por parte de la Junta de Andalucía.

Hasta sin luz

El ‘gran hermano’ del Albaicín funcionará gracias a ocho dispositivos. Según el pliego técnico, las cámaras están capacitadas para captar en condiciones de muy baja luminosidad sin necesidad de utilizar rayos infrarrojos, se activan cuando alguien se acerca a la zona vigilada, permiten enfocar nítidamente con 28 aumentos y pueden almacenar hasta diez días en caso de corte de la señal con el centro de control , entre otras características. Las cámaras –siempre según el pliego técnico– son móviles, por lo que pueden cubrir 360 grados con barridos prefijados. Las ‘espías’ no deben pasar desapercibidas para los peatones, según las especificaciones fijadas por el área de Urbanismo, generando así "un efecto disuasorio" ante posibles actos vandálicos.

Así es la cámara instalada junto al Arco de las Pesas.
Así es la cámara instalada junto al Arco de las Pesas. / ALFREDO AGUILAR

Si detectan algún ‘evento’, los dispositivos generan una alarma en el centro de control y se centran en el punto de interés. El "sistema inteligente de gestión de imágenes" está preparado para generar alarmas en determinadas circunstancias: cuando un objeto entra o sale de la escena, cuando una persona deambula sin dirección concreta, cuando alguien permanece inmóvil, cuando tocan una superficie previamente definida, etc. Las cámaras pueden incluso seguir a la persona. Para evitar que aparezcan en las grabaciones peatones no ‘implicados’ en el objeto de vigilancia, el sistema permite enmascarar áreas de la imagen.

La señal se transmite por fibra óptica hasta la sala de control en Huerta del Rasillo. Es allí donde durante estos días de prueba de la red ‘afinarán’ todas las características descritas. En primer lugar, para optimizar la detección de las infracciones que llegaron a convertir algunos de los espacios históricos del Albaicín en un lienzo urbano para todo tipo de garabatos con rotulador y spray. En segundo lugar, para proteger la intimidad de los transeúntes, condición indispensable en este tipo de redes de observación a distancia.

Con este nuevo paso, prácticamente culmina –habrá que esperar hasta que funcionen con total regularidad– una iniciativa que desde las primeras tentativas, en 2011, no ha dejado de acumular demoras. Algunos colectivos vecinales dudan de la efectividad de las cámaras si su puesta en marcha no va aparejada a una mayor presencia de efectivos policiales en el barrio.

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