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Califal se pone el objetivo de mantener la tensión por las carencias en ferrocarril

Sánchez Picón, en el centro, moderó la asamblea fundacional de la plataforma Califal.
Sánchez Picón, en el centro, moderó la asamblea fundacional de la plataforma Califal. / R. I.
  • La plataforma destaca el cierre de la estación como el más claro ejemplo de la «dejadez» política respecto de los servicios ferroviarios

Eran un grupo de un millar de personas al otro lado de la pantalla. Ayer, los más activos, se pusieron cara. Califal, la plataforma virtual 'Contra el Abandono de las Líneas Ferroviarias Almerienses', celebraba una asamblea abierta y fundacional en la que se pusieron sobre la mesa los puntos de unión de personas absolutamente dispares, divergentes y heterogéneas que habían desembocado en la plataforma. «Si algo tenemos en común es que todos pensamos que esta provincia tiene un problema ferroviario», indicaba Andrés Sánchez Picón. Es el administrador del foro en las redes sociales y ayer ejerció, como primer paso, de coordinador en la asamblea.

Desgranó ante los presentes algunos datos. Primero la obviedad cuantitativa de que en los últimos 30 años Almería ha perdido casi la mitad de sus kilómetros de vía: los del tren del Almanzora, cerrado en 1985. Por otro, la pérdida de calidad. Mientras en España la velocidad media comercial de los trenes se sitúa en 136 kilómetros por hora, en Almería no alcanza ni siquiera los 80. «Eso nos penaliza a los almerienses y nuestro desarrollo económico», expuso ante los presentes, más de medio centenar, en la sala de actos de Cajamar en la Plaza de Barcelona.

Asimismo, Sánchez Picón puso de relieve que si algo había llevado a la creación del foro, a su florecimiento -ayer ya contaba con casi 1.500 participantes- y a que casi un centenar de personas se congregaran en dicha asamblea es que existe la sensación de que «hay necesidad de movilizarse». En el sentido más amplio. «Presionar para revertir la situación», aseveró.

Puso como ejemplo el éxito de otras movilizaciones anteriores, como la de 1987 bajo el lema de 'Almería sin salidas', que conllevó la modificación del plan estatal de carreteras y la inclusión de Almería en el trazado de la A-7. O la mucho más antigua, de 1912, promovida por el Círculo Mercantil, por la baja calidad de los servicios ferroviarios recién estrenados en el sureste español. «Son ejemplos de éxito», adujo.

El colectivo daba de este modo un pistoletazo de salida con el que quieren implicar al más amplio espectro de la sociedad, tanto desde una labor de difusión de las carencias infraestructurales de la provincia, como desde la movilización en el sentido más amplio -teniendo en cuenta el peso cada vez más crucial de las redes sociales y de internet como elemento aglutinador-.

En la asamblea participaron a título individual miembros de colectivos sociales y económicos de la provincia. Y si algo tuvo un mayor consenso fue la crítica unánime a la actuación «timorata», tildó Sánchez Picón, del empresariado en la demanda infraestructural en los últimos meses. «No es de recibo que no se convoque la Mesa de las Infraestructuras para no molestar porque estamos en elecciones. Es de primero de lobby que los periodos preelectorales son, precisamente, en los que más hay que presionar», adujeron en la sala. «Que se retraten», alegó, otro de los asistentes.

Califal también puso sobre la mesa de debate los últimos decálogos de infraestructuras ferroviarias a exigir presentados por asociaciones y colectivos almerienses, como el de la Asociación de Amigos del Ferrocarril (Asafal, cuyo presidente y muchos de sus miembros también forman parte de la plataforma), Comisiones Obreras, o la Mesa del Ferrocarril. En todo momento, Califal se definió como «diverso y plural, con gente de muy diferente pelaje y sensibilidad» y rehuyó de etiquetas políticas. «Lo importante será mantener la tensión en el tiempo», argumentó Sánchez Picón ante la asamblea.