Un español se queda a las puertas del Nobel de Economía por segunda vez en medio siglo

William Nordhaus y Paul Romer./
William Nordhaus y Paul Romer.

El galardón recae en dos expertos estadounidenses, Nordhaus y Romer, que han analizado los efectos del cambio climático en el crecimiento y la economía de mercado

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Solo ha ocurrido algo igual en los 50 años que se lleva entregando el Premio Nobel de Economía y por eso, pese a haberse quedado a las puertas del triunfo, merece la pena ser destacado. El profesor Manuel Arellano es el segundo español que figuraba entre los favoritos reales a ganar el denominado «Premio de Ciencias Económicas del Banco de Suecia en memoria de Alfred Nobel» -a diferencia de los otros galardones que llevan su nombre, éste fue creado en 1969 por el banco central más antiguo del mundo-, que finalmente ha recaído en dos expertos estadounidenses, William D. Nordhaus y Paul M. Romer, por desarrollar análisis sobre los efectos del cambio climático en el crecimiento y la propia economía de mercado.

Mucho se ha hablado en los últimos años sobre las consecuencias perniciosas del llamado calentamiento global en el comportamiento de la naturaleza, los cambios geofísicos y su propio reflejo sobre la población mundial pero nadie había estudiado, al menos en detalle y de forma científica, qué factura podía pasar todo ello a la actividad económica y a variables como el Producto Interior Bruto (PIB). No solo ello, los dos ganadores también han combinado en su análisis el reflejo que tienen sobre todo ello las innovaciones tecnológicas.

El prestigioso premio se entregará el próximo 10 de diciembre junto al resto de galardones de la academia sueca, aunque este lunes adelantó el nombre de los dos elegidos. «Sus hallazgos han ampliado significativamente el alcance del análisis económico al construir modelos que explican cómo la economía de mercado interactúa con la naturaleza y el conocimiento», explica en su comunicado. La recompensa mayor; el prestigio mundial que concede, una medalla de oro y un diploma conmemorativo; la 'menor' aunque muy rentable, nueve millones de coronas suecas (alrededor de 870.000 euros).

Si atendemos al perfil de los ganadores del Nobel de Economía en el último medio siglo, el nombre de los dos elegidos en 2018 no sería una sorpresa: varón -solo hay una mujer entre los 79 ganadores, Elinor Ostrom-, estadounidense y con una trayectoria profesional dilatada. Además, su edad media es de 67 años, que es casi la mitad de lo que suman Nordhaus (77 años) y Romer (62 años). Arellano, a la vista de ese dato, incluso resultaría un poco 'joven' pese a sus 61 años. Con todo, el ganador del también prestigioso Premio Jaime I de Economía en 2012 había llamado la atención de los expertos de la academia sueca por sus trabajos en el campo de la econometría, esto es, el uso de modelos matemáticos y estadísticos para prever la evolución de distintos elementos económicos.

Patrones de tiempo

En el caso de Manuel Arellano, que desde 1991 da clases en el Centro de Estudios Monetarios y Financieros (Cemfi) -institución que hace las veces de fundación del Banco de España y escuela de postgrado para este tipo de enseñanzas-, había desarrollado junto a Stephen Bond, profesor de la universidad británica de Oxford, un modelo sobre el reflejo de los patrones de tiempo. Gracias al mismo trataban de estudiar los efectos económicos de un cambio en una determinada política o variable, distinguiendo a su vez la llamada «confusión permanente» que pudiera conllevar la misma.

El profesor español es también miembro honorario extranjero de la American Academy of Arts and Sciences y es 'fellow' de la Econometric Society, es decir, la autoridad más alta (alrededor de 650 personas en todo el mundo tienen ese título) de una de las sociedades internacionales de economistas más importantes. El nombre de Arellano figuraba en la lista de favoritos de Clarivate Analytics, una firma estadounidense especializada que hace pronósticos para los Nobel atendiendo al impacto de los posibles aspirantes en su ámbito de estudio, para lo cual miden el número de veces que sus trabajos son citados por la comunidad científica de su sector.

Y en ese listado también aparecían los nombres de los dos ganadores. William D. Nordhaus, profesor de la Universidad de Yale, lleva estudiando las interacciones entre la sociedad y la naturaleza desde los años 70, cuando los científicos empezaban a tener una preocupación mayor sobre los efectos de los combustibles fósiles en un posible aumento de las temperaturas en el planeta. A mediados de la década de los 90 creó el primer modelo de evaluación integrado sobre este complejo asunto, de manera que se pudiera medir la interacción global entre la economía y el clima, tomando para ello también resultados derivados de la química y la física. Los impuestos al carbono, por ejemplo, suelen utilizarlo como referencia.

Por su parte, Paul M. Romer ha sido profesor en las universidades de Nueva York, Berkley y Stanford. También utiliza los modelos económicos, como su colega, aunque en este caso para analizar los efectos de los cambios tecnológicos en distintas variables como, por ejemplo, la productividad de los trabajadores. Considera que los economistas ortodoxos y neoclásicos se han podido quedar anticuados en parte y aboga por profundizar en el método científico para que la macroeconomía no vaya perdiendo de manera progresiva rigor.

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