Alarma creciente por los peligros ocultos para los ciclistas

Alarma creciente por los peligros ocultos para los ciclistas

La muerte de un ciclista en Valderredible (Cantabria) saca de nuevo a la luz las "trampas", como cables, rocas o clavos, que las asociaciones deportivas han denunciado en numerosas ocasiones

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El cable eléctrico oculto en un camino con el que tropezó Jesús Ángel Santos Redín el pasado fin de semana en Valderredible (Cantabria), y que propició una caída mortal, ha sacado de nuevo a la luz las muchas trampas y peligros con los que se encuentran los aficionados de las dos ruedas cuando encaran una pista forestal u otro tipo de caminos. A los llamados cables pastor, colocados para evitar que el ganado invada fincas, se suman alambres de espino, maderas con clavos o piedras a modo de murete para obstaculizar la ruta. Cualquier barbaridad puede aparecer durante una simple excursión.

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Las asociaciones de ciclistas han denunciado en numerosas ocasiones este problema, que aumenta, y cuyas consecuencias algunas veces son catastróficas. El pasado mes de septiembre, un hombre de 38 años se topó con una piedra en Monte Alba (Vigo), y la caída le provocó una lesión medular. Manuel Fernández, de 57 años, también se estrelló el año pasado cuando paseaba por el monte en Asturias. Su cara impactó contra un alambre de espino, y ahora muestra una cicatriz a modo de infausto recuerdo.

De nada sirven las precauciones, llevar casco o ser prudente sobre el manillar, pues la sorpresa puede estar oculta en cualquier zarza o en cualquier recoveco. Algunas las colocan cazadores, otras ganaderos, o simplemente vecinos con mal ojo. Si el ciclista va en bajada por una senda, las probabilidades de un mal encontronazo se incrementan, lógicamente.

La afición al ciclismo crece, como demuestra la venta de bicicletas. Según los datos de la Asociación de Marcas de Bicicletas de España (AMBE), en 2014 se vendieron 1,08 millones de unidades, un 5,2% más que en el año anterior, y de ese total, la mitad fueron de montaña. Pero, paradójicamente, al aumentar los aficionados también lo hacen los riesgos. Porque al salir a la carretera, el panorama no es mucho más amable: pocos conductores de otros vehículos respetan las normas de seguridad cuando se encuen