La investigación mantiene la hipótesis del desvanecimiento como causa del accidente de Avilés

Cuatro de los heridos en la tragedia permanecen graves en el HUCA

OLAYA SUÁREZGijón

Un día después del accidente de autobús que hizo enmudecer a toda Asturias los supervivientes intentan digerir el terrible suceso que ha marcado un antes y después en su vida. Cuatro de ellos se encuentran en estado muy grave ingresados en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Se trata de tres mujeres y un hombre, el conductor, de 40 años, que sufrió lesiones de extrema gravedad y en la tarde de ayer fue intervenido quirúrgicamente para intentar salvarle una pierna que le quedó parcialmente mutilada como consecuencia del descomunal impacto contra el pilar del puente de Llaranes, en Avilés. Una quinta herida, una joven de 28 años, permanece en observación del Hospital de Cabueñes, si bien podría recibir el alta a lo largo de la tarde.

El resto de viajeros, atendidos en el Hospital de San Agustín de Avilés, ya se encuentran en sus casas y arropados por sus familiares y amigos. Si las horas posteriores entre los supervivientes fue de inmensa alegría por haber superado el tremendo accidente, hoy empiezan a ser conscientes del quiebro del destino. «Ayer estaba en shock y como eufórica por poder contarlo, pero hoy que empieza a asimilarlo todo no para de llorar», comenta un amigo de una de las viajeras.

Los momentos más amargos son para quienes en lugar de arropar a sus seres queridos, tienen que velar sus cadáveres. En los tanatorios de Cabueñes, Oviedo y Cudillero velan los cuerpos de José Emilio Menéndez, Senén Álvarez, Ana Tuya y Begoña Miranda. El del quinto fallecido, Arcadio Suárez, vecino de Piedras Blancas, se encuentra aún en el Instituto de Medicina Legal a la espera de que sus familiares lleguen desde fuera de España para organizar los actos de despedida.

Hasta el tanatorio gijonés se desplazó por la mañana Jacobo Cosmen, presidente del grupo ALSA. Una vez trasladado el pésame a los familiares de los fallecidos, señaló que aún no se han podido determinar las causas que desencadenaron la tragedia. «Desde el primer momento nos hemos puesto a disposición de los investigadores para esclarecer la causa del accidente, pero aún es muy temprano», explicó, para añadir: «Nuestro interés ahora es acompañar a los heridos, y por supuesto acompañar en su tristeza a los familiares de los fallecidos».

La Guardia Civil continúa con la investigación y ha enviado desde Madrid a un cualificado equipo de atestados para esclarecer las circunstancias que rodearon el siniestro. Desde delegación del Gobierno en Asturias señalaron que no se puede descartar que el conductor sufriese una indisposición: «Si hubiera sido un despiste, hubiera tenido capacidad, porque los propios pivotes le hubieran alertado», ha declarado Delia Losa, delegada del Gobierno en Asturias, que ha asistido a la concentración silenciosa celebrada en Avilés en memoria de las víctimas. Por eso, ha apuntado que «lo más probable es que haya sufrido un problema de salud que le haya hecho perder el control». En la calzada no se apreciaron marcas de frenada y la velocidad que llevaba podría ser superior a los 70 kilómetros por hora estipulados para el tramo.

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