Un estudiante con parálisis cerebral crea una aplicación para encontrar aparcamientos de movilidad reducida

Calos Cobos junto a los tutores de su proyecto, Alberto Guillén y Nicolás Marín./ALFREDO AGUILAR
Calos Cobos junto a los tutores de su proyecto, Alberto Guillén y Nicolás Marín. / ALFREDO AGUILAR

El prototipo que ha creado un alumno de la UGRmuestra las plazas libres e identifica los usuarios que las utilizan sin tener autorización

Sarai Bausán García
SARAI BAUSÁN GARCÍAGRANADA

Cada vez que Carlos va al Centro de Granada con su coche y se dispone a aparcarlo, se encuentra con la misma estampa: las plazas para personas con movilidad reducida –que debe utilizar a causa de su parálisis cerebral– suelen estar ocupadas por conductores que no cuentan con ningún tipo de discapacidad. Esto provoca que Carlos, como le sucede a la inmensa mayoría de personas que hacen uso de estos aparcamientos, tenga que perder tiempo esperando a que se vaya el coche, llamando a la Policía o dando vueltas por la ciudad en busca de otro hueco para aparcar su vehículo. Ahí se topó de lleno con el problema, le faltaba encontrar la solución. Y lo hizo gracias a sus estudios de Ingeniería Informática que recién acaba de finalizar en la Escuela de Informática y Telecomunicaciones de la Universidad de Granada. Y, de paso, le servía para dar forma a su Trabajo Final de Grado, que ha culminado con matrícula de honor. Poco más de un año después de ponerse manos a la obra, este estudiante de 27 años natural de Monachil ha creado una aplicación que muestra a sus usuarios las plazas de aparcamiento de movilidad reducida que hay por toda Granada, si se encuentran libres o están ocupadas, la probabilidad que tendrán de que, cuando lleguen, puedan aparcar en ella y el camino que deben seguir para llegar hasta allí. «Con esto trato de conseguir facilitar el aparcamiento y, además, que estas plazas se respeten, porque tendrán unos sensores que perciben si se trata de un vehículo con tarjeta y, si no la tienen, se le mandará una notificación a la Policía para que los retire», asegura Carlos Cobos. A esto añade: «Como en la aplicación, que se llamará SIGA-PMR, se registrarán todos los movimientos, eso nos mostrará cuáles son las localizaciones más utilizadas, las que menos... Además, los usuarios podrán valorar la calidad de las plazas en sí», afirma.

El funcionamiento de su invento, a grandes rasgos, se centra en la disposición de sensores en la plaza de aparcamiento para que la aplicación móvil registre si está ocupada o no. Así, el usuario solo tendrá que conectarse a la aplicación y buscar el destino al que quiere ir y los aparcamientos que hay a su alrededor. Para controlar si el aparcamiento lo está usando alguien acreditado para ello, el propio usuario se deberá conectar a la aplicación y validar la plaza.

Ante la posibilidad de que este invento en un futuro pueda mostrar también las plazas que no son de movilidad reducida, sino cualquiera situada en la capital, Carlos asegura que se podría hacer, pero que el coste sería más alto y requeriría más trabajo y financiacion. «Ahora estamos con los temas burocráticos, porque sin el apoyo de las instituciones no se puede sacar adelante», indica.

Nicolás Marín, subdirector de la Escuela y uno de los tutores del proyecto de Carlos, asegura: «Es uno de los ejemplos de lo que nuestros alumnos son capaces de hacer si están bien motivados y cuentan con la buena formación que se da aquí. Pero ahora hay que conseguir la financiación y la ayuda institucional. Si estas cosas no se hacen es porque la financiación está por otras cosas, y es una pena». A esto añade Alberto Guillén, el otro tutor de Carlos: «El tener alumnos tan punteros y que tengan que salir de Granada para prosperar frustra mucho, porque la provincia ganaría mucho si los aprovechara».

Carlos ha luchado por terminar sus estudios a la vez que trabajaba. Ha peleado por sacar adelante su proyecto y hacer posible su puesta en marcha. Y luchará por hacer que los granadinos disfruten de la tecnología que nace en su propio territorio.

 

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