La UGR ha controlado el plagio en 52.000 trabajos en los últimos tres años sin apenas 'copia y pega'

Desfile de inicio de curso en la Universidad de Granada./RAMÓN L. PÉREZ
Desfile de inicio de curso en la Universidad de Granada. / RAMÓN L. PÉREZ

Se han nombrado más de 2.200 instructores que analizan los textos y se han establecido otros mecanismos, como el informe de autenticidad que exigen algunos centros

ANDREA G. PARRAGRANADA

La Universidad está siendo protagonista de la agenda política en los últimos meses. Pero no por lo que han reivindicado los gestores universitarios hace años, sino por 'enredos' en centros como la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. La dimisión de Carmen Montón como ministra de Sanidad ha puesto encima de la mesa diferentes cuestiones, entre ellas, la del plagio. No todas las universidades actúan igual. Esto es algo que ya se repitió por activa y por pasiva en el caso Cifuentes y ahora ocurre lo mismo. La Universidad de Granada (UGR) dispone desde hace años de un software antiplagio. Además, un grupo de profesores se constituyó en plataforma para alzar su voz contra esta mala praxis.

Esta herramienta recibe el nombre de Turnitin. «Comenzamos a trabajar con Turnitin a finales de 2016; la aceptación ha sido muy buena y el número de trabajos analizados está consolidado», explica la directora de la Biblioteca de la Universidad granadina, María José Ariza.

Este sistema se implantó a finales de 2016. Desde entonces hasta septiembre de 2018 han sido 52.196 los trabajos analizados y se han emitido 57.550 informes. Hay más informes que trabajos porque se pueden introducir en un mismo documento varios filtros.

En la Universidad granadina es 'obligatorio' que los tutores pasen los trabajos de fin de grado así como los de fin de máster por el programa antiplagio. Los trabajos fin de grado son los más analizados. También son sometidos a este sistema tesis doctorales, artículos de investigación, trabajos de clase (estos últimos más de forma voluntaria)... Hay centros que reseñan que si el trabajo fin de grado, por ejemplo, no va acompañado del informe de Turnitin no se puede entregar ni defender ante el tribunal.

El software Turnitin permite discriminar en los trabajos al analizar el cuerpo del texto y las citas y referencias bibliográfica. Se explica, por ejemplo, el porcentaje que hay de similitudes. Los docentes analizan posteriormente todos esos parámetros.

2.219 instructores

Actualmente, en la Universidad granadina hay 2.219 'instructores', que son profesores normalmente, dados de alta en Turnitin. No están todos los docentes. Esos 'instructores' son los que pueden aplicar el programa antiplagio. Los que no están se pueden dar de alta siguiendo los pasos relatado en la web de la Biblioteca. El programa garantiza las «herramientas necesarias para lograr un proceso de revisión de originalidad y entrega eficaz», se especifica en la presentación de lo que debe hacer cada 'instructor'.

Esta suerte de árbitros 'antiplagio' ejecuta el análisis de los documentos y revisa el informe que le indica los fragmentos coincidentes con otros textos que Turnitin ha localizado en la web o en su propia base de datos (formada por otros textos y trabajos subidos y analizados en Turnitin). Deben trabajar bien para que no se 'cuelen' copias porque en ello va el prestigio del estudiante, del profesor y de la propia institución.

En la Biblioteca de la UGR se desgrana que: «Turnitin es una herramienta que permite al profesorado realizar una comprobación de los trabajos de los estudiantes ayudando a la detección de citas incorrectas o posible plagio. Este software va a permitir conocer el grado de similitud, en los documentos elaborados por los estudiantes, sirviendo de guía para que se responsabilicen de su trabajo y citen de forma adecuada».

Después se determina, según el informe si son similitudes, plagios, fragmentos mal citados...

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En la consulta a algunos decanos hay quienes defienden que en la actualidad está vigilado el plagio y que no conocen casos. Hay otros, como es el caso del director de la Escuela de Informática, Joaquín Fernández Valdivia, que apunta que en los últimos años «hemos tenido constancia de dos denuncias de trabajos de estudiantes en asignaturas concretas presuntamente plagiados de trabajos de años anteriores. Evidentemente si no hay denuncia, es imposible saberlo por lo que no es fácil determinar si esa cifra se queda corta. Se envían a la Inspección de Servicios que abre un expediente y analiza el caso nombrando un instructor. Si se confirma el plagio, se procede a una sanción que depende del inspector». Añade que hay sistemas muy avanzados que detectan el plagio.

El decano de Ciencias Económicas y Empresariales, Rafael Cano, explica que el curso 2017-2018 se detectó plagio en un trabajo fin de grado. Se suspendió y se llevó a Inspección de Servicios. Fue uno entre más de 900 trabajos. «Es una raya en el agua», matiza.

Declaración de autenticidad

Por su parte, en la Facultad de Ciencias de la Educación, el decano Javier Villoria, dice que no hubo ninguno. «Es obligatorio acompañar cada trabajo fin de grado del informe del programa Turnitin», incide. En la Facultad de Filosofía y Letras, el decano, el profesor José Antonio Pérez Tapias, declara no tener conocimiento de ningún plagio en su centro. Anota que se debe aportar una declaración de autenticidad. «Hay filtros y elementos cautelares para que no se produzca el plagio», mantiene. La decana de Ciencias, Mª Carmen Carrión, apunta que en los dos años que lleva en el cargo no tiene conocimiento de que se haya llevado algún caso de plagio a Inspección de Servicios.

La Biblioteca Universitaria de Granada fue pionera, hace años, en hacer una campaña antiplagio que tuvo mucha repercusión, incluso en países extranjeros. En un cartel se podía leer: «No seas tonta... No te pases de lista. Cortar y pegar sin citar es plagiar». El mismo lema se exhibió en masculino.

En la normativa de evaluación y calificación de la Universidad granadina, en el artículo 15, se determinan las medidas a tomar en caso de copia: «El plagio, entendido como la presentación de un trabajo u obra hecho por otra persona como propio o la copia de textos sin citar su procedencia y dándolos como de elaboración propia, conllevará automáticamente la calificación numérica de cero en la asignatura en la que se hubiera detectado, independientemente del resto de las calificaciones que el estudiante hubiera obtenido. Esta consecuencia debe entenderse sin perjuicio de las responsabilidades disciplinarias en las que pudieran incurrir los estudiantes que plagien». Y añade: «Los trabajos y materiales entregados por parte de los estudiantes tendrán que ir firmados con una declaración explícita en la que se asume la originalidad del trabajo, entendida en el sentido de que no ha utilizado fuentes sin citarlas debidamente».

En la UGR, en el informe de 2009 del Defensor Universitario se alertaba sobre la práctica del 'copia y pega'. También se envió una carta a todos los directores de departamento pidiendo que se pusiera coto a la práctica del plagio.

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