La Monumental de Frascuelo cumple 90 años

Miembros del Consejo de Administración junto al Marqués de Dilar en la plaza de toros de Granada en obras. Aparecen, entre otros, en el centro el Marqués de Dilar con Lagartijillo a la izquierda. El segundo a la izquierda es el periodista Narciso de la Fuente 'El Bachiller Cantaclaro' /Archivo de Ideal
Miembros del Consejo de Administración junto al Marqués de Dilar en la plaza de toros de Granada en obras. Aparecen, entre otros, en el centro el Marqués de Dilar con Lagartijillo a la izquierda. El segundo a la izquierda es el periodista Narciso de la Fuente 'El Bachiller Cantaclaro' / Archivo de Ideal

La Monumental de Frascuelo fue construida en sólo un año porque a José Moreno 'Lagartijillo Chico' no le concedieron el arrendamiento de la Plaza del Triunfo

FRANCISCO MARTÍNEZ PEREA

GRANADA puede presumir de tener una de las plazas de toros más bellas de España. Un coso monumental, con capacidad para unos 12.000 espectadores -llegó a albergar más de 14.000 antes de las últimas reformas- y con una arquitectura clásica, de estilo mudéjar, que le confiere una recia personalidad. Pero esa monumental plaza tiene una historia un tanto singular que no todo el mundo conoce y que está en el origen de su propia construcción.

Corría 1927 y Granada vivía entonces, con creciente interés, el mundo de los toros, pero no hasta el extremo de necesitar una nueva plaza que sumar a la del Triunfo, conocida popularmente como 'La Chata' y que era escenario de los festejos taurinos en la capital desde el 3 de abril de 1880, justo desde tres años después de que se incendiara y destruyera la Real Maestranza de Granada, coetánea de la de Ronda y Sevilla y que fue la primera plaza de obra que tuvo Granada.

La citada Plaza del Triunfo cubría sobradamente las necesidades taurinas de la ciudad y, además, atesoraba una historia repleta de gestas, glorias y dramas protagonizadas por los más ilustres diestros de cada época, pero sucedió un hecho de difícil explicación, que tuvo mucho que ver con el orgullo ofendido de un acomodado ciudadano, de nombre José Moreno y que años atrás había adquirido fama y posición social con el apodo de 'Lagartijillo Chico' y que resultó determinante para que Granada contara con un nuevo coso taurino.

La vieja Plaza del Triunfo estaba regentada desde 1923 por el empresario Francisco Gómez Vílchez y en 1927 salió a concurso su explotación. Dos pliegos se presentaron, uno de la misma empresa y otro de José Moreno, 'Lagartijillo Chico', que había cifrado en el empeño grandes ilusiones y soñaba con poner en práctica nuevas ideas para enriquecer la programación taurina de Granada. La explotación de la plaza se adjudicó de nuevo a Gómez Vílchez y el derrotado José Moreno se sintió ofendido y maltratado por la decisión, lo que le llevó a idear la construcción de otra plaza. 'Lagartijillo Chico' hizo del tema una cuestión de amor propio y en sólo un año Granada tenía un nuevo coso. El por entonces comerciante lo había anunciado de forma tajante: «Antes de un año Granada tendrá otra plaza de toros». Y cumplió su palabra.

Dedicación y entusiasmo

Para ello, claro, fue necesario aglutinar voluntades y trabajar denodadamente, empresa a la que José Moreno se entregó con dedicación y entusiasmo. El ex torero tomó como base de operaciones las reuniones del Casino y su propia tienda de la Calle Reyes Católicos y no tardó en formarse el primer consejo de administración, integrado por Rafael Díaz Rojas, marqués de Dílar, como presidente; vicepresidente, Celestino Echevarría; secretario, Valeriano Torres; tesorero, Manuel López López y consejeros, Emilio Dávila, conde de Guadiana, José Cassinello Núñez, Juan Luis Trescastro de Medina, José Bernedo Arévalo, Francisco Sánchez Urrutia y José Moreno.

La primera piedra se colocó el día 2 de agosto de 1927 y el 15 de marzo del año siguiente la empresa convocó una rueda de prensa en el ruedo de la plaza en construcción para dar a conocer el curso de las obras. Estuvo presente el gobernador civil, Antonio Horcada Mateos, «con sus bellísimas y encantadoras hijas» y de la información detallada de las obras se encargaron los contratistas José Jiménez Huertas y los hermanos José y Antonio Serrano, además del arquitecto, Ángel Casas, y los miembros del consejo de administración, que no disimulaban su satisfacción por los avances logrados en el ambicioso y caro proyecto.

En septiembre, un día antes de la inauguración, los periodistas fueron de nuevo convocados en el ruedo, donde el párroco de San Ildefonso bendijo la plaza y hubo reparto de pan a los pobres.

La dirección de la nueva plaza estuvo desde el primer momento en manos de José Moreno, aunque se formó un consejo de gerencia integrado por el propio 'Lagartijillo Chico', el marqués de Dílar y Valeriano Torres, éste último sustituido poco después por José Bernedo.

La primera corrida

La primera corrida, celebrada el 30 de septiembre de 1928, con 'Chicuelo', 'Cagancho' y 'Armillita' en el cartel, comenzó a las cinco de la tarde. Media hora antes la Banda Municipal, dirigida por el maestro Montero, se situó en el centro del ruedo para interpretar un pasodoble del granadino Francisco Alonso dedicado a la nueva plaza y titulado 'Graná e mi arma', título que por cierto no gustó al director del 'Defensor de Granada' Constantino Ruiz Carnero, quien a través de su periódico aconsejó al músico paisano que cambiara el nombre por el de 'Granada de mi alma' porque -escribió- «es un pasodoble para gentes que han ido a la escuela y están cansadas de términos no apropiados». El maestro Alonso iba a dirigir ese día la Banda Municipal, pero finalmente no pudo desplazarse a Granada y en su lugar lo hizo el profesor titular, señor Montero.

El desfile de cuadrillas estuvo encabezado por el el que fuera novillero y después rejoneador de la tierra Paquito Rodríguez y el nada deseado honor de estrenar la enfermería correspondió, muy a pesar suyo, al banderillero de 'Armillita' Florentino Ruiz, 'Tino', que fue atendido por el doctor Mesa Moles de un puntazo en la barbilla producido por 'Ermitaño', sexto toro de la tarde.

Como novedad de este histórico festejo cabe resaltar la aparición de petos en los caballos de picar, medida que no mereció precisamente elogios en algunos sectores de la crítica especializada.

Los toros de la corrida inaugural y su peso a la canal fueron los siguientes: primero, 'Tumbaquito', 341 kilogramos; segundo, 'Primoroso', 319; tercero, 'Bordado', 301; cuarto, 'Agujito', 278; quinto, 'Chiclanero', 304, y sexto, Ermitaño, 249, todos ellos de la ganadería de Concha y Sierra.

El que abrió plaza y, por tanto, el que pasó a la historia como el primero lidiado en el nuevo y monumental coso, tenía el número 32 y fue estoqueado por 'Chicuelo'. 'Tumbaquito' tenía cinco años, era entrepelado y bragao y resultó difícil. Tomó cuatro varas y fue pitado en el arrastre.

'Chicuelo' cortó la primera oreja

La corrida inaugural de la 'Plaza Frascuelo' no deparó grandes emociones. 'Chicuelo' vistió de azul y oro; 'Cagancho', de verde y oro, y 'Armillita', de rojo y oro. 'Chicuelo' fue aplaudido en el primero y cortó una oreja del cuarto. 'Cagancho' dio uno de sus mítines en el segundo y en su honor sonó la primera gran bronca oida en la flamante plaza. Su labor en el quinto fue silenciada. 'Armillita Chico' estuvo decoroso.

Presidió esta corrida el concejal del Ayuntamiento y presidente del Casino, Santiago Valenzuela, asesorado por Rafael Guerra 'Guerrita', el mítico matador de toros cordobés, que fue invitado expresamente por 'Lagartijillo Chico'.

 

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