El cine Alhambra apaga el proyector

El cine Alhambra apaga el proyector

Hace treinta años se cerró uno de los cines más queridos por los cinéfilos granadinos. Perdimos un cine, pero ganamos un teatro

AMANDA MARTÍNEZ

No estaba en los planes de Molina Serrano, el propietario de un almacén de muebles de Huétor Vega, convertir el edificio que quería adquirir en la calle Molinos en un teatro. Su intención era abrir una sucursal de ventas de su negocio, y así se lo dijo al redactor de IDEAL el 6 de febrero de 1989, pero el destino le tenía reservado otro fin al edificio del cine Alhambra.

El Alhambra abrió sus puertas por primera vez en los primeros días de verano de 1964 y funcionó como cine de barrio hasta la primavera del 72. En aquella época Passolini, Fellini o Visconti no pasaban la censura franquista y era habitual que el aficionado cruzara los Pirineos para ver pelis que no llegaban a España. Ante las presiones del público, el régimen autorizó lo que llamó cine de 'Arte y ensayo' pero con condiciones, en salas pequeñas, de aforo reducido y en versión original. En Granada solo dos salas podían exhibir este tipo de películas. Ya lo hacía el Príncipe, y José Nadal, su dueño, reabrió el Alhambra en el año 1975 para quedarse con la exclusiva de la exhibición en Granada del cine para cinéfilos.

'Amarcord' de Fellini fue su estreno, pero en su pantalla se exhibieron películas como 'Cowboy de medianoche', 'El último emperador' de Bertolucci o 'La Naranja Mecánica', obra maestra de Kubrick, un cine de calidad, de autor, muy apreciado entonces por el espectador universitario.

Pero no superó la crisis de los ochenta y en febrero de 1989 anunció su cierra. Poco después lo hizo el Aliatar.

En el 92 el cine abrió como teatro como una programación cuidada que le valió el premio Andalucía de Teatro en 1996.