El viaje en AVE desde Antequera a Granada: 126 kilómetros, 53 minutos y una incógnita

El consejero de Fomento, la subdelegada del Gobierno, el presidente de Diputación, el alcalde de Granada, y el ministro de Fomento, en la estación de Andaluces, ayer tras realizar el viaje en pruebas./PEPE MARÍN
El consejero de Fomento, la subdelegada del Gobierno, el presidente de Diputación, el alcalde de Granada, y el ministro de Fomento, en la estación de Andaluces, ayer tras realizar el viaje en pruebas. / PEPE MARÍN

Así ha transcurrido el viaje en pruebas, en el que el tren ha alcanzado los 201 kilómetros por hora, lejos aún de la velocidad comercial

Javier Morales
JAVIER MORALES

Ya hay fecha: «A lo largo del mes de junio de 2019 será la puesta en servicio del AVE«. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, lo ha anunciado a los representantes de las instituciones granadinas en el encuentro de la comisión de seguimiento de las obras del AVE, que comenzó justo después de la llegada del tren de pruebas a la capital. Un viaje a lo largo de 126 kilómetros que se alargó a los 53 minutos en los que el ministro, acompañado en la cabina del tren por el presidente de la Diputación de Granada, José Entrena, y el alcalde de la capital, Francisco Cuenca, evitó avanzar lo que después confirmaría en la reunión.

A las diez de la mañana, las autoridades granadinas aguardaban al ministro y a los periodistas desplazados en autobús desde Granada. Tras la primera foto de familia (con el titular de Fomento, el consejero andaluz del ramo, la subdelegada del Gobierno, el presidente de la Diputación, el alcalde de Granada, el de Antequera y la presidenta de Adif), los invitados al viaje en pruebas del AVE salían a la calle para intercambiar impresiones mientras la prensa se disponía en el andén para captar la instantánea. Hasta entonces, pocas palabras y caras sonrientes.

Autoridades en la estación de Antequera Santa Ana.
Autoridades en la estación de Antequera Santa Ana. / J. M.

Ya en el interior del vagón, los viajeros mantenían una primera -escueta- reunión sobre una de las mesas con las que está equipado el tren Séneca, una especie de AVE propiedad de Adif que se utiliza para medir los parámetros de la línea en las fases de pruebas. A las 10.07 arrancaba el tren. Isabel Pardo de Vera, presidenta de la Administradora de Infraestructuras Ferroviarias, extendía sobre la mesa de trabajo un plano de la línea («antiguo», han aclarado luego) en torno al cual departieron hasta que los técnicos invitaron a las autoridades a acudir a la cabina.

Pardo de Vera habla sobre la infraestructura.
Pardo de Vera habla sobre la infraestructura. / J. M.

Hasta ella -previo paso por un pasillo cargado de maquinaria- se desplazaron Ábalos, Cuenca y Entrena, que vivieron desde primera línea, junto a la conductora, el trayecto desde Antequera hasta Granada. También los periodistas gráficos pudieron acceder por turnos a la cabina, hasta que el tren comenzó a reducir su velocidad a la altura de Loja, donde el límite ronda los 65 por hora (como comprobó IDEAL). En ese tramo, el personal de Adif pidió a los medios que abandonaran el habitáculo: no se ha podido grabar ni fotografiar desde un plano frontal el paso por el túnel de San Francisco, uno de los 'puntos calientes' de la infraestructura.

Ábalos y Cuenca, medios de comunicación y pasillo de acceso a la cabina. / J. M.

Entre Antequera y Loja, el Séneca alcanzó, según los técnicos allí presentes, los 201 kilómetros por hora. Por hacer una comparativa, el tren laboratorio puede alcanzar los 360 kilómetros/hora (en general) y el AVE comercial que tome el testigo de las pruebas podrá llegar a los 300 (en este tramo). En pruebas anteriores, los vagones han rodado sobre las vías a mayor ritmo: 40 minutos de trayecto, frente a los 53 que duró en la mañana de ayer. Tras el 'parón' de Loja, el tren volvió a tomar impulso hasta la entrada a la capital por la Chana.

A lo largo del recorrido, el ministro evitó pronunciarse ante los medios, manteniendo la incógnita -la fecha- que luego reveló en la reunión y la posterior rueda de prensa. Ábalos, Cuenca y Entrena no abandonaron la cabina hasta que el tren se detuvo en la estación de Andaluces, a las 11.00.

Allí esperaban trabajadores, algunos manifestantes, y curiosos que han guardado para siempre en sus móviles el momento en el que el ministro de Fomento ha pisado suelo granadino. Ha conversado con Cuenca y Entrena sobre la estación, ha saludado -y se ha fotografiado- con un par de jóvenes, y luego ha caminado por la nueva terminal de Andaluces, acicalada para la ocasión.

La llegada a Andaluces. / J. M.

De hecho, en las últimas horas la plaza de Andaluces ha cambiado su imagen. Ha estrenado un monolito verde que indica el nombre de la estación y ha dicho adiós a parte de las vallas de obra que cubrían la terminal. El moderno edificio sigue vacío, pero ya está limpio equipado con sillas para la espera de los pasajeros y una serie de 'locales' a la espera de inquilino. En la antigua terminal ya funcionan las nuevas taquillas y el servicio de atención al usuario.

El paso de los políticos y técnicos por Andaluces ha sido testimonial. Tampoco allí han hablado ante los micrófonos. Tras cruzar la nueva terminal han subido a los coches oficiales para acudir a la reunión de seguimiento, que ha comenzado apenas 20 minutos después.

Allí sí, Ábalos ha despejado la 'x' sobre la llegada del AVE a Granada, una ciudad y una provincia impacientes después de tres años y medio de aislamiento ferroviario.

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