«Cuando salgas te vamos a dejar una buena cicatriz, estás en la peor zona de Granada»

Una persona desplomada en la calle Correo Viejo tras consumir droga, junto a uno de los perros que utilizan los traficantes./IDEAL
Una persona desplomada en la calle Correo Viejo tras consumir droga, junto a uno de los perros que utilizan los traficantes. / IDEAL

Los vecinos de la calle Elvira y Correo Viejo denuncian la instalación de «un grupo de narcotraficantes violentos que usan a menores» en la zona

DIEGO CALLEJÓN

La tensión por «la instalación de un grupo de traficantes» en calle Elvira y Correo Viejo ha llevado a los residentes de la zona a «enfrentarse a algunos delincuentes» , lo que ha derivado en «múltiples roces y confrontaciones», según explican. «Hay días que se juntan hasta once personas traficando en la esquina de Elvira y Correo Viejo. Nos cortan la calle con contenedores, tenemos que pedirles permiso para pasar y a veces nos contestan con violencia. Además, nos abren nuestros propios buzones para esconder la droga, y también la guardan en ventanas, tuberías y farolas», afirma J.B., uno de los vecinos entrevistados por IDEAL.

En ocasiones, al recriminarles el ruido, el hecho de que les escondan droga en sus casas o el ofrecimiento de sustancias estupefacientes a menores de edad, los vecinos reciben «amenazas» y «palabras intimidantes». Entre las contestaciones más violentas que han recibido se encuentran citas como «ni me roces», «cuando salgas te vamos a dejar una buena cicatriz, porque estás en la peor zona de Granada» o «si tienes valor, llama a la Policía».

«Mi hija no se atreve a pasar sola por la calle, casi todos los días le pide a algún comerciante del barrio que le acompañe» J. B. (VECINO DE LA ZONA)

Por su parte, M. A. D., otro afectado, narra que los traficantes «amenazan con golpear a las personas y se desnudan delante de los menores». Asimismo, afirma que «las peleas entre ellos son constantes» y que «usan barras de hierro y tapas de alcantarillas para golpearse».

Además, J.B. explica que «muchos traficantes tienen perros grandes», los cuales acostumbran a «atar en nuestras ventanas», dejándolos «abandonados allí durante largas horas». Esta situación ha provocado que varios inquilinos «tengan problemas para acceder a sus viviendas por encontrarse con perros violentos atados junto a la puerta».

«Mi hija no se atreve a pasar sola por la calle, casi todos los días le pide a algún comerciante del barrio que le acompañe a casa, porque tiene miedo de pasar por delante de los traficantes», narra con desesperación J.B., deseando que «las autoridades hagan algo urgentemente» tras presentar los vecinos una queja formal ante el Defensor del Ciudadano.

Los vecinos presentan una queja al Defensor del Ciudadano.
Los vecinos presentan una queja al Defensor del Ciudadano. / IDEAL

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