Llega el enjambrazón: ¿Qué hacer si te encuentras una colmena en casa?

Llega el enjambrazón: ¿Qué hacer si te encuentras una colmena en casa?
RAMÓN L. PÉREZ

El agradable ambiente de la primavera induce a las abejas a trasladarse a una nueva colmena en ocasiones en los lugares menos oportunos

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

El apicultor granadino Sergio Guerrero no da abasto. Al frente la Colmena Sanadora, desde febrero no deja de recibir llamadas de particulares para extraer colmenas en ocasiones tras las propias paredes de sus dormitorios. Son los meses de lo que se llama el enjambrazón, por el que los enjambres se reproducen y multiplican mudándose con el buen tiempo a una nueva ubicación en la que tengan garantizado el sustento en forma de polen, néctar o agua.

«En esta época de floración la colmena se puede aventurar a intentar el inicio de una nueva comunidad en otro sitio porque saben que van a tener recursos. Cuando se establecen en un lugar indebido por su cercanía al ser humano, como ocurre con miles en las ciudades aunque no las veamos salvo cuando se instalan en un patio o una escalera de vecinos, aparecemos nosotros», explica Sergio Guerrero a IDEAL, quien durante estos meses aparca momentáneamente su trabajo como apicultor para dedicarse al rescate de abejas en estas situaciones «para que no muera ni una».

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Hasta hace unos años, el proceso de extracción de un enjambre de una pared consistía en un tortuoso proceso a través de una especie de embudo que podía alargarse hasta quince y veinte días sin garantía de haber retirado a todas las abejas con vida. «Gracias a la técnica que aprendí con la Asociación Provincial de Apicultores de Granada en Lanjarón, nosotros abrimos primero la pared, vemos lo que hay dentro para conocer la capacidad de la colmena y luego con un sistema de aspiración especial las introducimos en una recámara que luego tras transportará hasta una nueva ubicación 'amigable' para ellas sin que fallezca ninguna», explica Sergio Guerrero. Este trabajo puede llevar de las seis de la tarde a las dos de la mañana, las condiciones idóneas para soltarlas en la montaña.

La Colmena Sanadora está especializada en el rescate de abejas cuando se instalan en un lugar inadecuado y luego las transporta hasta un lugar de campo con una distancia prudencial de hasta 800 metros respecto al núcleo poblacional más próximo, previo paso por lo que catalogan como 'hospitalito', un refugio en el que «podrán restablecerse según el caso antes de llevarlas al colmenar». Ante aquellos que deciden directamente quemar la colmena, Sergio Guerrero recuerda que en ellas pueden habitar hasta 80.000 abejas, lo que se traduciría en una pérdida terrible. «Que nos llamen a nosotros», recomienda.

Cambio climático

Este año 2019 está siendo muy excepcional para la Colmena Sanadora. Su trabajo de rescatadores se extiende normalmente por dos meses, con inicio habitual entre los últimos días de marzo y los primeros de abril. «Este año hemos quitado el primer enjambre en febrero, una auténtica barbaridad. No estábamos ni preparados. Todo por el cambio climático. El año pasado se alargó hasta julio y ahora nos vamos a volver a meter en verano otra vez seguro», asegura el apicultor.

«La abeja entiende que la primavera se está extendiendo y de golpe se seca todo. Ahí debe estar el apicultor para alimentarlas y llevarles agua en verano», apunta Sergio Guerrero, quien también es conocedor de cómo el calor afecta a las avispas. «Estas las quito con gusto del medio porque molestan mucho con el calor. Son especiales ladronas de abejas, les vale lo mismo un cuerpo muerto que un tórax, larvas o polen. Se vuelven irascibles con las altas temperaturas», comenta el apicultor de la Colmena Sanadora.