Un negocio al que se 'reciclan' otros delincuentes de Granada por las penas más bajas

Un negocio al que se 'reciclan' otros delincuentes de Granada por las penas más bajas
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Los cuerpos policiales destacan que hay ladrones y atracadores que se han pasado a esta droga y que cada vez hay más plantaciones

M. V. Cobo
M. V. COBOGRANADA

Es un negocio del que vive mucha gente. Además del que planta, hay 'profesionales' que se encargan del cultivo con unas tablas de instrucciones con lo que le tienen que echar para crezca bien. Y están los que venden esos productos, los que preparan las instalaciones, los que cobran por estar en las casas en las que se cultiva...». El resumen es del responsable del Grupo de Pequeño Tráfico de Estupefacientes del Cuerpo Nacional de Policía, el equipo de agentes que controla el distrito Norte. El agente admite que este negocio es muy difícil de erradicar, pero tanto ellos como la Guardia Civil mantienen una lucha constante para evitar su expansión y la violencia que lleva consigo.

En este sentido, un mando de la Policía Judicial de Guardia Civil explica que el perfil de los cultivadores de marihuana es muy variado, pero sí han detectado que ha 'atraído' a delincuentes habituales y 'duros'. Así, atracadores o ladrones de coches han dejado de ejercer su actividad criminal habitual para dedicarse al cultivo de la marihuana. Las penas por un atraco, por ejemplo, son más altas que por el cultivo de cannabis, y los beneficios económicos suelen ser más altos con el tráfico de drogas.

El responsable de la Policía Judicial de Guardia Civil agrega que, además de estos narcos de nuevo cuño, hay también individuos sin antecedentes que se han sentido tentados por esta forma de obtener dinero rápido. «Hay personas que tienen un empleo y un sueldo, pero sacan un extra con la droga. También antiguos empresarios que vieron cómo la crisis se llevó por delante sus negocios y ahora se dedican a esto», resume el investigador de la Benemérita. Estos traficantes que no están fichados tienen que entrar en contacto con ámbitos delincuenciales, «ahí es donde entra en acción un intermediario del pueblo, alguien que parezca poco peligroso, a quien hacerle llegar la droga», explican desde Guardia Civil.

El negocio de la 'maría' en Granada

En el grupo de Estupefacientes se muestran convencidos de que la presión que se ha ejercido en los últimos tres años en el distrito Norte ha hecho que estos narco-huertos se extendieran por el Cinturón, donde además existe un caldo de cultivo como son los chalés que la crisis ha dejado vacíos. En la capital y el área metroplitana, las plantaciones son 'indoor', mientras que hay otros puntos, como la Alpujarra, donde la droga crece al aire libre.

Dentro del entramado que sostiene este negocio, hay establecidos precios, perfiles profesionales y hasta salarios estipulados en función de las tareas. Así, desde la Policía Nacional explican que se suele pagar entre uno y tres euros por cada planta que cuida un 'jardinero' y hay un precio establecido por sacar la droga del lugar de producción.

La mayor parte de la producción que hay en Granada viaja ya fuera de España, por lo que se han ido estableciendo en la provincia mafias de otros países. Por ejemplo, la que se desmanteló en la operación Tarquinal, en la que se detuvo a 51 personas, entre las que había ciudadanos de origen polaco, franceses y holandeses. Todos los detenidos están ya en libertad, aunque en aquel golpe se desmanteló toda una organización criminal tras meses de ardua investigación.

'Vuelcos'

En la investigación de este tipo de mafias criminales, los agentes deben esperar además el momento justo para intervenir, porque en caso de que los arbustos sean todavía muy pequeños no tienen mucha concentración de THC, que es el componente que indica la cantidad de droga que se les puede imputar. Si son todavía menudos, aunque se trate de una plantación muy extensa, la cantidad de droga es muy pequeña.

Los investigadores destacan que en los últimos tiempos se han extendido los 'vuelcos', una modalidad criminal que consiste en robar la mercancía a un grupo rival cuando ya está preparada para su envío a destino. Esta práctica suele degenerar en problemas graves de seguridad ciudadana, en enfrentamientos al más puro estilo mafioso. Es la cara más inquietante del negocio.

 

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