Los residentes de Bobadilla tras las lluvias: «Vamos a tener ya que cortar carreteras para que nos hagan caso»

Los residentes de Bobadilla tras las lluvias: «Vamos a tener ya que cortar carreteras para que nos hagan caso»

Casas inundadas, mobiliario público lleno de toallitas de váter, restos de vegetación muerta o contenedores cambiados de sitio es la realidad un día después de las lluvias del barrio de Bobadilla en Granada capital, donde sus vecinos dicen estar «hartos»

SERGIO GONZÁLEZ HUESOGranada

Los vecinos del barrio capitalino de Bobadilla se muestran hartos un día después de que sufrieran una nueva inundación en sus casas. Son ya varias en apenas cuatro años, una situación que creen «insostenible» y que tiene a esta zona de Granada con una vida inusual esta mañana de lunes. El panorama que queda a la vista es de todo menos edificante. Las lluvias torrenciales que ayer se cebaron con más de una docena de municipios de la provincia, han provocado en este barrio un sinfín de incidencias debido a su cercanía a una acequia que se desborda cuando hay un temporal. La disposición de sus casas y algún remate constructivo inexplicable para los vecinos, hace el efecto de causar un embalsamamiento en este lugar que por ejemplo ayer provocó que todo lo que arrastró el agua en este punto de Granada haya amanecido junto a las casas, coches, parques y calles de estos ciudadanos.

A José la riada le pilló comiendo en un restaurante cercano a su casa, ubicada en la calle Semilleros. Al ver que los imbornales habían reventado y que de ellos salía el agua a borbotones se fue pitando a casa, a velar por que todo estuviera en su sitio. Por suerte tiene experiencia y hace tiempo que tiene una barrera de seguridad metálica en su puerta que hizo de parapeto a un agua cuyo nivel alcanzó medio metro, estima. La infraestructura la puso dias después de ver un día el efecto que las lluvias suelen provocar en su barrio. Así evitó ayer que le entrara el agua. Un día después lamenta que siempre pase lo mismo y que nadie de la administración haga algo para evitar esta situación. «No es normal que pase esto, vamos a tener que hacer algo para que nos hagan caso, cortar carreteras o algo, porque no se puede vivir así», apunta a IDEAL, frente a un parque en cuya valla se ha formado una suerte de hilera de toallitas de váter que además taponaron ayer la salida del agua.

Los bancos, los bajos de los coches o los mismo imbornales están plagados de este material traído por las aguas fecales que arrastró ayer la riada. Una situación que se repite en el parque, donde las maquinas de ejercicios biosaludables están llenas de suciedad. El jardín y sus zonas infantiles parecen un campo de batalla. Hay ramas, piedras y tierra acumulada en montoncitos entre charcos de agua que no ha quitado aún nadie. «Es que podían haber limpiado por lo menos», lamenta Ana, otra vecina, en cuya casa sí entró el agua.

Se queja también de la falta de previsión del Ayuntamiento y de que no se amplíen las infraestructuras del que es el último barrio de Granada. Son apenas 100 familias las que aquí viven, en una de las salidas de la capital. Es un barrio pequeño y tranquilo. «Quizás por eso no nos hacen caso, pero esto se tiene que acabar ya», enfatiza José, mientras mira por enésima vez el vídeo que grabó ayer y en el que uno de los imbornales frente a su casa parece un géiser.