El hombre que ayudó a taponar las heridas de la mujer apuñalada en Granada: «He ido a verla a la UCI»

Jesús Salvador, junto a sus perros Vega y Chia, en el sitio en el que ayudó a taponar las heridas de la mujer apuñalada el 16 de mayo. / ALFREDO AGUILAR

La joven, que recibió más de quince puñaladas cerca del Triunfo el 16 de mayo, fue atendida por más de sesenta profesionales sanitarios

JOSÉ RAMÓN VILLALBAGranada

Vega y Chia son dos perros de la raza pastor belga malinois que el pasado 16 de mayo acompañaban a su dueño, Jesús Salvador, por la acera del Triunfo que baja del Hospital Real. A pocos metros del lugar por donde paseaba Jesús con sus mascotas, un individuo estaba apuñalando a una mujer de 32 años. Le asestó más de quince cuchilladas.

«Crucé la calle para ir donde estaba ella y me encontré a la mujer ensangrentada; justo en ese momento pasaba por allí una enfermera que la pudo atender. Ella nos iba dirigiendo y nos pedía pañuelos o nos decía qué heridas teníamos que taponar porque aquello era una fuente. Cuando dejabas de apretar la herida, le volvía a brotar el chorro de sangre. Fue una suerte que esta enfermera pasara por allí». Jesús Salvador acudió el pasado martes 28 de mayo a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) para ver a María. Y estuvo a pocos metros de ella.

«No le pude ver la cara el día del apuñalamiento porque la tenía ensangrentada y me empeñé en verla, porque quería saber cómo estaba y cómo era. Al final, he podido saber cómo es. Está en la UCI, intubada», comenta este granadino de 51 años que se dedica a cuidar perros en una finca del Cinturón Metropolitano de Granada.

La joven María está viva por dos razones fundamentales: «Por la primera asistencia recibida en la calle y por la buena coordinación que hubo de todos los profesionales sanitarios que la atendieron», según María del Mar Jiménez, médico intensivista del Hospital Virgen de las Nieves. María fue atendida por 22 médicos y 41 enfermeras, auxiliares y celadores, sin contar el personal de laboratorio que también participó de forma activa. «Estuvo toda la noche y madrugada en quirófano, como paso previo a su llegada a la UCI». María, la joven apuñalada de 32 años, sigue en la Unidad de Cuidados Intensivos estable. Su familia, su padre, no dejan de visitarla cada día. Su expareja se encuentra encarcelada y, después de que se ratificara su ingreso en prisión, todo apunta a que se quedará una larga temporada ingresado en el penal de Albolote.

El búfalo y la manada

«Cuando llegamos al sitio donde la apuñalaron, aún estaba allí el autor de los navajazos. Había cuatro chavales árabes que lo estaban rodeando para intentar atraparlo. Era como una manada de leones rodeando un búfalo. Tampoco te podías tirar hacia él porque era peligroso y no sabías si te podía dar un navajazo. Lo primero era atenderla a ella. Por cierto que la ambulancia vino súper rápido, y en pocos minutos se llenó todo de policías. En ese momento salimos corriendo detrás del tío que llevaba la navaja en la mano, uno iba con un adoquín en la mano para tirárselo. Cuando la Policía Local lo detuvo, me tiré al suelo para verle la cara», apostilla Jesús.

La joven de 32 años sigue intubada en Cuidados Intensivos y se mantiene estable

La médico intensivista consultada por este periódico asegura que hicieron el trabajo habitual y se hizo un gran esfuerzo. «Acabas agotado físicamente y emocionalmente eres como una noria. Cuando ves que ella va saliendo adelante, día tras día, la satisfacción aumenta. Detrás de todo este esfuerzo hay un equipazo de profesionales, desde el personal médico al celador, pasando por el personal de enfermería. Todos suman, incluso el trabajador destinado a limpieza, no podemos olvidar a nadie».

María lucha cada día por sobrevivir, sus 32 años y su hija le imprimen la fuerza para salir adelante pese a la 'carnicería' a la que fue sometida. Ella estaba a punto de conseguir un trabajo después de meses acogida tras sufrir el maltrato físico y psicológico de otra pareja anterior. Su vida se había estabilizado en la casa de acogida para mujeres maltratadas donde estaba ingresada en Granada. Ahora lucha por superar este último trance. Los grandes profesionales que la atendieron en el Hospital Virgen de las Nieves, los del 061 y ahora los de la UCI, junto a los ciudadanos que la auxiliaron en aquel momento, su familia, sus amigos... todos empujan para que ella salga adelante. Jesús Salvador también.

«Ayudé a taponar las heridas de esta mujer y he ido a verla a la UCI, ahora sólo deseo que se recupere lo antes posible y que caiga todo el peso de la justicia sobre quien la apuñaló». Mientras Jesús conversa con IDEAL, sus dos peros –Vega y Chia– se mantienen tranquilos, menos estresados que aquel día.

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