«Gracias por tu gran lección de vida»

Los familiares de Melchor Sáiz-Pardo reciben las condolencias de compañeros y amigos en el cementerio de San José de Granada./Alfredo Aguilar
Los familiares de Melchor Sáiz-Pardo reciben las condolencias de compañeros y amigos en el cementerio de San José de Granada. / Alfredo Aguilar

El funeral del histórico director de IDEAL Melchor Sáiz-Pardo se convierte en un homenaje a su trayectoria vital y profesional | Representantes de todas las administraciones; de Vocento, la empresa editora, y compañeros de sus 32 años al frente de IDEAL acompañaron al periodista en su adiós

Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERA

«Gracias por tu gran lección de vida». La frase fue escuchada con solemnidad y respeto en la pequeña capilla del cementerio de San José de Granada. Pronunciada por Julia Sáiz-Pardo de Benito, hija del histórico director de IDEAL Melchor Sáiz-Pardo Rubio, sirvió ayer por la tarde como mensaje de esperanza, de ilusión, de compromiso y también de despedida de su padre, el periodista que estuvo al frente de IDEALdurante 32 años.

El funeral por el histórico director de IDEAL, Melchor Sáiz-Pardo Rubio, congregó durante toda la jornada de ayer a multitud de personas, de compañeros de viaje, de amigos, de periodistas, de representantes políticos de todas las administraciones, de políticos de todos los colores. Una amalgama de cariño, una red tejida con el respeto por un periodista que brindó por la vida, la familia y el periodismo y supo conducir a esta Casa hacia la democracia. Acudieron también representantes de Vocento, la empresa editora.

Ese es el mensaje que su familia, por voz de su hija Julia, quiso que quedara como recuerdo. «Tiene que ser algo bonito, que transmita los valores que nos enseñó nuestro padre», confiaba Julia tras el funeral por su padre. Sus palabras eran el mejor espejo:«Me quedo papá con tu gran lección de vida (...) Gracias por tu gran lección de vida», repitió al final de su pequeño discurso de despedida y también de homenaje.

Granadino con alma romana

Julia Sáiz-Pardo de Benito quiso recordar los momentos gigantes que han vivido en familia junto a nuestro querido director don Melchor durante estos cuatro últimos años. «Hemos aprendido de tu positividad, tu superación personal, la empatía y el sentido del humor». «Yme quedo con este mensaje, lo que han sido sus ganas de vivir».

Julia Sáiz-Pardo de Benito recordó la carrera profesional de su padre, «la locura de casarse con su madre a los tres meses de conocerse e irse a vivir y trabajar a Roma», «la sonrisa pícara de haber burlado a la censura y meterle un gol por la escuadra», «los miles de selfies con tu nieta Julia muriéndote de risa», «ver la Liga y ver ganar al Granada CF», «descubrir comidas distintas de países extranjeros».

«Hemos sido muy felices. Has sido fuerte y valiente. El miedo no ha existido en tu vocabulario y ya no va a existir en el mío». «Has sido un granadino con alma romana», lo definió con su corazón. «Ygracias por enseñarme y susurrarme al oído que los sueños se cumplen».

Y las exclusivas

El periodista Andrés Cárdenas también leyó unas sentidas palabras en el funeral de don Melchor, semblanza en la que la figura del histórico director de IDEALse mezcló con el Periodismo que ayer unió a varias generaciones de periodistas.

«No hablo en nombre de mí, sino de toda aquella legión de periodistas a los que tú enseñaste que un buen profesional de la comunicación es aquél que sabe transmitir una noticia cuando todavía es increíble. La noticia de tu fallecimiento nos resultó a muchos de nosotros increíble, incluso a tu hija Julia, a la que un momento antes de morir le dijiste que te encontrabas mejor. Quizás no quisiste regalarle una exclusiva a la muerte».

«Melchor, tú tenías claro que la esencia del Periodismo es la búsqueda de la verdad, pensabas que la lucha por acercarse a ella, la verdad, no puede resultar inútil y tiene que dar resultados para hacernos a todos más libres o al menos para ser menos idiotas». Continuó Andrés Cárdenas que Melchor era «un periodista de naturaleza antigua, cimentada en los datos y los hechos, que amabas la Redacción como ese lugar donde eras feliz».

Y terminaba:«En fin, Melchor, no quiero seguir porque tú mismo dirías que no hay que aburrir a los lectores y evitar a toda costa ser un coñazo, que era otro de tus lemas. Quiero decir simplemente que has muerto y nos has dejado a muchos colegas y amigos una cojera de orfandad en el alma. Allá donde vayas, envíanos una crónica, maestro».

Despedida de Melchor Sáiz-Pardo