Melchor Sáiz-Pardo, el periodista tranquilo

Melchor Sáiz-Pardo en su despacho de director de IDEAL, en 1998./JUAN ORTIZ
Melchor Sáiz-Pardo en su despacho de director de IDEAL, en 1998. / JUAN ORTIZ

Fue el director de periódico más joven de España cuando regresó a Granada para gestionar el diario con sólo 28 años | Su templanza le permitió superar los difíciles años de la Transición, en los que cualquier información debía pasar el filtro de la censura

Carlos Morán
CARLOS MORÁN

Si por algo se distinguió Melchor Sáiz-Pardo Rubio (Granada, 28 de noviembre de 1942-Granada, 18 de febrero de 2019) fue por su capacidad para capear temporales prácticamente si inmutarse. Fue un periodista tranquilo. La templanza fue la característica más acusada de su carácter. Gracias a esa personalidad sosegada, pero tenaz a un tiempo, pudo 'sobrevivir' al franquismo, aquellos años en blanco y negro en que ser director de un periódico era un oficio de riesgo. Ahora puede sonar a batallitas de jubilados, pero hubo un tiempo en España en que, como decía el añorado Manuel Vázquez Montalbán, olía siempre a calcetines sucios y existía la censura. Las informaciones tenían que superar unos filtros tan absurdos como arbitrarios. Casi todo era subversivo o pecado, así que hacer periodismo en esas condiciones era una tarea heróica. Pues en ese asfixiante ambiente se forjó y se batió el cobre Melchor Sáiz-Pardo. Y siempre lo hizo sin abandonar su proverbial prudencia. Él era un demócrata convencido y sabía que la dictadura terminaría algún día, pero le preocupaba que el proceso naufragase si mandaban las prisas y los nervios. «Fui prudente porque en aquellos años había que serlo. Mi convicción era que había que colaborar en la evolución hacia la democracia poco a poco y sin la ruptura que para mí era muy peligrosa porque había fuerzas involucionistas muy fuertes. Y si no se hacían las cosas por las buenas, por las malas era peligroso. Era importante el equilibrio», dijo en una ocasión que le invitaron a pasear por su pasado.

'Profeta' de la Transición

En este sentido, fue un adelantado, un 'profeta' de la Transición antes de que arrancase la Transición. Lo tenía claro: O se avanzaba con diálogo y reconciliación, o se volvía atrás, al 'guerracivilismo'.

Licenciado en Historia y Geografía por la Universidad de Granada, Melchor Sáiz-Pardo estudió Periodismo en la Escuela Oficial de Periodismo y se graduó con el nº 1 de su promoción y, después de unos años de formación y trabajo, fue seleccionado para dirigir en Roma la redacción de la Agencia Efe para Italia y el estado de la Ciudad del Vaticano, cargo en el que tuvo ocasión de tomar conocimiento profundo de lo que era la dinámica de la vida democrática en Italia, que aún no se había estrenado en España.

Tras una oposición restringida, fue nombrado, el 18 de julio de 1971, director IDEAL. El joven periodista que había vivido la libertad que se respiraba en Italia, regresaba a una España en la que Franco todavía llevaba las riendas, pero que empezaba a despertar. El contraste le impactó. «Nuestra sociedad era diametralmente opuesta a la italiana. Yo vine con la ilusión de apoyar desde IDEAL a todas las fuerzas sociales que en Granada y España pensasen llevar a cabo un cambio sin violencia y con el menor coste social posible. Yo fui un granito de arena dentro de la Transición. Tuve que cambiar los biorritmos que traía de Roma. Me acostaba a las tres de la mañana. Había que enviar diez o doce ejemplares del periódico a Información y Turismo donde unos censores leían el periódico y te indicaban que podías hacer el reparto. Tuve muchos problemas con la censura. Por poner un ejemplo de lo ridícula que era la censura recuerdo un día que publicarnos que los Príncipes de España vendrían a Granada y se hospedarían en el parador de Sierra Nevada. Antes habían enviado una circular diciendo que no reveláramos el lugar de descanso. Yo había mandado ya el periódico pero me llamaron y tuve que repetir la tirada», relató el propio Melchor Sáiz-Pardo.

«Vine para apoyar desde IDEAL a todas las fuerzas que querían un cambio sin violencia»

«Tuve una educación católica pero luego llegué a conclusiones distintas y lo honesto era seguirlas»

«A Franco no le debemos nada, sólo una dictadura horrible, no veo por qué ha de tener un monumento»

«Casarme con mi mujer fue una locura maravillosa y siempre me alegraré de haberla cometido» Melchor Sáiz-Pardo Rubio

Recientemente, en la que seguramente fue su última aparición en IDEAL, recordaba con otra anécdota poderosa y su humor fino el choque que le supuso volver a la realidad española tras residir en un país libre . «Cuando me nombraron director de IDEAL, coincidí en Jaén con José Solís, ministro secretario del Movimiento Nacional. Le dijeron que venía de Roma, y me aseveró que lo que había visto allí –democracia plena, partidos, apertura cultural y social–, jamás se produciría en España. Menuda visión de futuro, a cinco años del cambio de régimen».

En otra ocasión, a punto estuvo de tener que someterse a un consejo de guerra por una información que daba cuenta de las manifestaciones del Día de Andalucía.

Así que a nadie le puede extrañar que, algunos años después, con la democracia ya más que asentada, declarase lo siguiente al desaparecido diario La Opinión de Granada: «A Franco no le debemos nada, sólo una dictadura horrible de 40 años y no veo por qué ha de tener un monumento, en ningún sitio».

Agnóstico y lector voraz

En este misma entrevista, Melchor Sáiz-Pardo reconocía que se había alejado del catolicismo para convertirse en agnóstico. «Ha sido una evolución larga, de unos diez o doce años, pero a la que he llegado por convencimiento personal a base de mucha lectura, reflexión y observación del mundo y de las cosas, una inmensa curiosidad por conocer la historia de la Iglesia y de otras instituciones, por saber sobre el origen del mundo y de la vida, sobre la existencia de Dios, etcétera. Todos esos temas me han preocupado y le he dado muchas vueltas a la cabeza. Lo más importante es ser honrado con uno mismo. Tuve una educación católica, pero luego, uno, a través de los hechos, de las lecturas, de la observación y de la reflexión, llega a unas conclusiones distintas y lo honesto es seguirlas. Yo, de todas maneras, no hago exhibición de mi agnosticismo».

El que fuera director de IDEAL durante la friolera de 31 años ponía de manifiesto en esa reflexión su pasión -por no decir adicción- por la lectura. Era un visitante habitual de las librerías de Granada y nunca se iba con las manos vacías. Todo le interesaba. Nada le era ajeno.

Tras dejar IDEAL –en su última etapa en el rotativo al que dedicó su vida fue director de Relaciones Institucionales–, Melchor Sáiz-Pardo fue nombrado, con el voto unánime de todos los partidos con respresentación en el Ayuntamiento de la capital, Defensor de Granada, un cargo que asumió con ilusión y en el que se esforzó por evitar la discriminación de los más desfavorecidos, caso de los inmigrantes que llegaban desde el Este de Europa.

Viudo de María de Benito y padre de tres hijos, Melchor Sáiz-Pardo, el hombre tranquilo, reconoció en más de una ocasión que sólo había cometido una locura en su vida : «Casarme con mi mujer a los pocos meses de conocerla. Fue una locura maravillosa y siempre me alegraré de haberla cometido».

A lo largo de su dilatada trayectoria profesional, Melchor Sáiz-Pardo recibió la Medalla de Andalucía, la máxima distinción que la Junta de Andalucía otorga a los ciudadanos andaluces que se han destacado en la defensa de los valores de la comunidad autónoma. Igualmente, el Ayuntamiento de Granada le entregó en 2003 la Medalla de Oro de la Ciudad. También estaba en posesión de la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco. Autor de diversas publicaciones, destaca el libro 'Granada en el corazón', encargado por el Ayuntamiento, en el que se recogen amplias entrevistas con todos los alcaldes democráticos granadinos, con motivo de los 25 años de los ayuntamientos constitucionales.

La capilla ardiente se ha instalado en la sala 2 del cementerio de San José de Granada. El entierro será mañana martes a las 16.00 horas.

Lector insaciable y observador de nuestra historia

En la última charla mantenida con Melchor Sáiz-Pardo para la sección 'Entre Libros' de IDEAL, el periodista dio toda una lección de cultura, en el sentido más amplio del término. Porque su cultura era fruto de una vivencia a caballo entre dos formas de entender la vida: la que dejó atrás, como tantos españoles, con el fin de la Dictadura, y la que contribuyó a crear desde un medio que se caracterizó bajo su Dirección por una apuesta inequívoca por el cambio que se avecinaba a principios de los años 70 del pasado siglo, cuando volvió a Granada, procedente de Roma, para ponerse al frente del periódico de su ciudad.

Siempre ecuánime, desasido de vanidad, puso a cada cual en su sitio, y confesó su admiración por Darwin, y por todos aquellos autores que supieron contar de dónde veníamos, sabedor de que conocer nuestro ayer es clave para construir el mañana.

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