El crimen de Deifontes: una familia aparentemente bien avenida, rota por una puñalada

El crimen de Deifontes: una familia aparentemente bien avenida, rota por una puñalada
A. AGUILAR

El presunto homicida y su hija, y esposa de la víctima mortal, desfilaron juntos en la procesión del patrón y era habitual que se juntaron los domingos para comer

Carlos Morán
CARLOS MORÁN

Los vecinos de Deifontes siguen dándoles vueltas a qué fue lo que pasó por la cabeza de Antonio para que decidiera acabar de una puñalada con la vida del marido su hija en presencia de ella, un luctuoso suceso que ocurrió en plena calle la calurosa tarde de este pasado lunes en el tranquilo municipio granadino de apenas 2.600 habitantes.

La sensación de incredulidad que se adueño de los vecinos del pueblo al conocer la noticia no ha disminuido. Al contrario. Es verdad que ha transcurrido poco tiempo desde que se produjo el crimen y los recuerdos están todavía frescos. Nadie ha podido olvidar la imagen de la viuda abrazada al cadáver de su marido en la calle Higuera, en el centro de la localidad. Instantes antes, Antonio había asestado a su yerno una puñalada mortal en el costado. Su hija presenció el ataque y gritó espantada: «¡¿Qué haces, papá?!». El presunto homicida y el joven José habían discutido por una trivialidad, nada que hiciera presagiar la tragedia que estaba a punto de desencadenarse.

Tampoco, relatan los vecinos consultados por IDEAL, sabía que existieran desavenencias en la familia. De hecho, el supuesto autor del acuchillamiento y su hija desfilaron juntos en la procesión del Cristo de la Veracruz y la Virgen del Milagro, patrón y patrona de Deifontes, que tuvo lugar el pasado sábado, menos de 48 horas antes de que ocurriera el dramático suceso.

El alcalde de la localidad, Francisco Abril, que trataba habitualmente con los implicados, recuerda que era «una familia normal, se juntaban para comer los domingos, como hacemos los demás».

Por eso nadie en Deifontes se explica el drama.

Mientras tanto, José, la víctima, ha sido enterrada en Córdoba, ciudad en la que nació y donde residen su madre y sus seis hermanos. La viuda se ha quedado allí y no parece que tenga previsto regresar a Deifontes a corto plazo, el pueblo en el que sigue residiendo su madre y esposa del homicida, quien permanecerá entre rejas hasta que se celebre el juicio.

Quizá hasta entonces, sus vecinos seguirán preguntándose qué le impulso a arrebatarle la vida a su yerno.