El puerto abrirá expediente de abandono al barco ruso en quiebra que lleva cinco meses atracado

El barco ruso en quiebra que lleva en el puerto desde septiembre con la tripulación dentro. /JAVIER MARTÍN
El barco ruso en quiebra que lleva en el puerto desde septiembre con la tripulación dentro. / JAVIER MARTÍN

Se subastará el buque para pagar las tasas portuarias, las deudas con los proveedores y la tripulación, que no ha podido abandonarlo en todo este tiempo

Laura Ubago
LAURA UBAGOMotril

El puerto de Motril va a abrir expediente de abandono al barco ruso en quiebra que lleva atracado en la dársena granadina desde septiembre. Si un buque no paga las tasas porturias, a partir de los tres meses, se comienza este procedimiento en el que la embarcación se saca a subasta para pagar sus gastos.

Tras comenzar el expediente de abandono, el barco, que está valorado en 7 millones de euros y su carga -lleva sal- en 600.000 euros, sale a subasta y con el dinero que se obtiene de la venta se pagan las tasas portuarias, las deudas con los proveedores, se paga a la tripulación y el dinero restante pasa al Estado, al Tesoro Público.

La lleva en el barco desde que atracó en el puerto de Motril, hace cinco meses, si lo abandonan, pierden el derecho a cobrar. Por ahora se mantienen con las provisiones que les proporcionan los dueños del barco. Tras la subasta, estos trabajadores quedarían en un «limbo» jurídico, apuntan desde la Autoridad Portuaria.

El barco seguirá un tiempo en el dique motrileño porque además no puede salir porque se lo impide la denuncia de uno de sus proveedores.

El Puerto de Motril recibió el 19 de septiembre de 2018 este barco ruso que estaba en concurso de acreedores y que sólo tenía seis toneladas de combustible, insuficiente para poder navegar. Por eso, el buque entró a la dársena motrileña arrastrado por unos remolcadores.

El barco vino de Ceuta, donde estuvo fondeado más de dos meses, ya que en su puerto no cabía por calado.

La potente naviera de este carguero, de nombre Zapolyarye, no tiene liquidez y ni podía ni pagar el combustible para llevar la sal que transporta a Siberia.