«El mismo día de la agresión, dos personas entraron a robar en la casa de mi vecino con cuchillos»

«El mismo día de la agresión, dos personas entraron a robar en la casa de mi vecino con cuchillos»

Los vecinos del Albaicín estudian llegar a la UNESCO para frenar la ola de agresiones

ÁNGELA MORÁN

El pasado domingo 23 de junio, un joven de 26 años fue herido en el abdomen con una botella rota en el Huerto del Carlos. El chico relató a IDEAL las causas de la agresión que, dice, vinieron provocadas por intentar recuperar un colgante que unos «morillos» le habían arrebatado minutos antes. En la pelea que sucedió en el conocido y turístico parque del Albaicín se vio implicado otro hombre que también fue víctima de un botellazo.

La inseguridad por agresiones y venta de droga en el barrio declarado Patrimonio de la Humanidad está aumentando en los últimos meses y los que viven en sus calles están «hartos». Ayer, a las ocho de la tarde, una treintena de vecinos asistieron a una asamblea en su sede para debatir sobre las posibles vías de actuación para sofocar la inseguridad que, dicen, «se palpa en la zona».

El detonante

Muchos de los asistentes se animaron a contar sus experiencias «habituales» que sufren en la puerta de sus casas. «El mismo día de la agresión del Huerto del Carlos, dos personas entraron a robar en la casa de mi vecino con cuchillos». «Hace una semana caminaba a las tres de la mañana por calle Elvira y me pusieron un cuchillo en el cuello, me quitaron llaves, cartera, móvil y todo lo que llevaba». Estos son solo algunos de los testimonios que se expusieron en la asamblea que pretende disuadir a los delincuentes del Albaicín.

Los vecinos conocen los puntos exactos de venta de droga, las calles más peligrosas e, incluso, las caras de los chavales que suelen ser autores de estos actos violentos.

La problemática, conforme explican los que llevan años viviendo en el barrio, sucede a temporadas y está muy sujeta a las 'oleadas' de chicos migrantes que llegan a Granada. «Se quedan sin asilo y tutela por la saturación en centros de menores y se van a la calle a robar móviles y cambiarlos por cocaína», explicó una vecina. En la reunión, en la que estuvieron presentes las víctimas del último atraco con violencia, definieron las agresiones como «de violencia extrema y en las que no se atiende a razones».

Propuestas

Entre las propuestas que llevarán a cabo en los próximos días se encuentra la de llenar el Albaicín con pancartas avisando de que se entra en una zona de robos con violencia. Silbatos en las puertas de la casas para advertir de cualquier acto delictivo; cartas dirigidas al Ayuntamiento y Junta de Andalucía, incluso, a la UNESCO; unir las dos asociaciones de vecinos para luchar en una misma vía; o patrullas vecinales y exigir una policía de barrio. Esta última la achacan a que los agentes que vigilan la zona no controlan bien el terreno. «Los policías no conocen Carvajales, ¿Cómo van a poder ayudar a nadie si no saben moverse entre las callejas del Albaicín?», se preguntaban los afectados.

Asimismo, observan cómo el barrio, que se muestra como una «postal» al mundo exterior, es un hervidero de droga, prostitución y violencia. «Asistí a un pleno en el Ayuntamiento y los propios políticos, aunque viven en Granada desde hace años, no son conocedores de lo que se mueve en estos callejones», explicó una vecina, que dijo estar en contacto diario, por conocer el idioma, con los chavales que se han «apoderado» de la zona.

Varios padres exteriorizaron también su preocupación por sus hijos adolescentes. Explican que son jóvenes muy subceptibles a meterse en problemas y que comparten espacio con «niños que no tienen nada que perder».

A través de un grupo de WhatsApp, los vecinos se organizarán para «hacer ruido» y protegerse entre ellos. «Tenemos miedo de salir de casa y que nos maten, esta gente viene de un lugar donde han sufrido lo impensable, tienen un máster en maldad con el que deben luchar las autoridades», concluyeron los afectados.