Bádminton

Un año histórico para Carolina Marín

Carolina Marín celebra un punto durante la final del último Mundial. /Johannes Eisele (Afp)
Carolina Marín celebra un punto durante la final del último Mundial. / Johannes Eisele (Afp)

La onubense consiguió en 2018 su tercer Mundial y su cuarto campeonato europeo, además de salir victoriosa en los abiertos de Japón y de China

MELISA CABALEIROMADRID

Hablar de bádminton es hablar de Carolina Marín, la deportista española más laureada en esta disciplina. Y es que, en una época en la que el fútbol continúa acaparando portadas, que este deporte minoritario haya llegado a los hogares de la gente gracias la joven de 25 años, es todo un éxito. Un éxito similar al de su 2018, un año muy especial en el que la onubense ha cosechado, entre otros logros, su cuarto europeo -el tercero de forma consecutiva- y su tercer Mundial, entrando así en el olimpo del bádminton femenino y convirtiéndose en la primera mujer en toda la historia capaz de completar tal hazaña.

Una alegría que contrasta mucho con las dudas tras la derrota en cuartos de final del Mundial de Glasgow 2017. Porque de todo lo malo siempre se saca algo bueno y Carolina es experta en ello. Su amplio y brillante expediente es el mejor ejemplo. Hace cuatro años, ya logró su primer Europeo en Rusia frente a la danesa Anna Thea Madsen. En 2015 no fue capaz de revalidar el título, pero desde 2016 hasta la fecha, todos los trofeos han tenido grabado el nombre de la andaluza. En Francia, volvió a tocar el cielo ante la escocesa Kirsty Gilmour, rival a la que también venció en la final del siguiente año.

Aunque sin duda, el triunfo más especial de los cuatro fue el cosechado el pasado mes de abril, en su ciudad natal, Huelva. Allí esperaba la rusa Evgeniya Kosetskaya para destronar a la hija pródiga, pero Carolina mostró una fuerza imperial y, acompañada de toda su gente, se volvió imparable. Había conquistado su cuarto título europeo y acababa de superar en números a la danesa Camilla Martín -tres europeos en 1996, 1998 y 2000- pero a Carolina sólo le importaba que estaba en casa, en la ciudad de la que tuvo que marcharse con apenas 14 años para lograr un sueño que, por aquel entonces, parecía imposible pero que se había hecho realidad. «Nos hemos llevado el campeonato todos juntos. Esta medalla es de todos. Gracias de corazón», agradeció emocionada Carolina tras finalizar el duelo.

Sacrificio

Pero el Europeo no era el único título que el 2018 le tenía preparado a la onubense, porque tras ganar el Mundial en 2014 y 2015, volvió a escribir su nombre en la historia. Un cálido y húmedo 5 de agosto en Nankín (China), la andaluza se enfrentaba a la número 3 del mundo, la india Pusarla Sindhu, a quien también derrotó en la final de los Juegos Olímpicos de Río 2016. A más de 10.000 kilómetros de su familia y sólo con el apoyo de su fiel amigo y entrenador Fernando Rivas. Sin embargo, demostró una vez más que con voluntad y sacrificio, cualquier cosa se puede conseguir. No partía como favorita en la competición, y tampoco en esa final, en la que comenzó a remolque pero poco a poco se pudo rehacer, dando la vuelta al choque y venciendo a su contrincante en tan sólo dos sets.

Tras el último punto, la onubense rompió a llorar y los más de 10.000 aficionados chinos que habían acudido a la pista y se encontraban frente a la actual campeona del mundo no tuvieron más remedio que reconocer su gran gesta. Había conquistado el «imperio asiático», como ella misma lo denominó. Era su tercer título mundial y nunca antes una mujer había conseguido tal hazaña. Se había convertido en una leyenda -una más grande aún si cabe- y en aquel momento se dio cuenta de lo importante que es siempre creer en uno mismo. «No me marcaré un techo nunca. Hasta que me retire, seguiré luchando a tope por ganar todo lo que pueda», afirmó.

«No me marcaré un techo nunca. Hasta que me retire, seguiré luchando a tope por ganar todo lo que pueda» Carolina Marín

Con el Europeo y el Mundial ya en sus vitrinas, Carolina Marín se proclamó vencedora en los abiertos de Japón y de China, celebrados durante el pasado mes de septiembre. Unos arduos torneos en los que la andaluza tuvo la difícil tarea de hacer caer a las anfitrionas en la final. Primero en el país nipón, en el que revalidó su título frente a la local Nozomi Okuhara, y después en el lugar que la vio alzarse como tricampeona Mundial, esta vez ante Chen Yufei. El Abierto de China era una asignatura pendiente para la onubense, que no había conquistado dicho campeonato hasta la fecha.

Un año brillante que no se ha cerrado de la mejor forma, puesto que la derrota en cuartos de final en el Abierto de Hong Kong ante la número 1 del ranking, Tai Tzu-Ying, y su ausencia en el World Tour Finals de Guangzhou (China) por una lesión en su tobillo derecho han sido dos puntos negros en uno de los años más completos de la trayectoria profesional de la onubense, a la que le pasó factura el duro trabajo de todo el periodo. Sin embargo, no hay descanso que no sea merecido y para Carolina Marín supondrá una bombona de oxígeno para volver más fuerte que nunca en 2019, cuando aspira a su cuarto título universal en el Mundial que se disputará en Basilea entre el 19 y el 25 de agosto.

 

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