Mundial de Bádminton

Carolina Marín entra en el Olimpo del bádminton

Carolina Marín entra en el Olimpo del bádminton
AFP

La onubense se convierte en la primera mujer que se proclama tres veces campeona del mundo tras doblegar en la final a la india Pusarla en dos sets

MELISA CABALEIRO

Carolina Marín tenía apenas nueve años cuando comenzó a practicar el bádminton. Una edad a la que recordaba ser «muy mala». 16 años han pasado desde esa época, llena de temores e inseguridades, hasta este domingo, día en el que la española entró en los libros de historia. Su victoria ante la india Pusarla Venkata Sindhu (21-19, 21-10) coloca a Marín como la primera mujer en este deporte que acumula en sus vitrinas una triple corona mundial. Ya ganó en 2014 y 2015 y, tres años después, Carolina volvió a escalar a lo más alto. Un camino nada fácil en el que la instrucción ha sido fundamental. «Gracias a la disciplina que tengo, a mi carácter de luchar todos los volantes, era muy competitiva. Odiaba y sigo odiando perder. Eso me hizo empezar a ganar», reconoció Marín.

Cosas del destino, Carolina completó su gesta el día grande de las Colombinas, las fiestas que conmemoran cada año la partida de las tres carabelas hacia América el 3 de agosto de 1492. El recuerdo de Huelva como una ciudad impregnada con un espíritu conquistador que parece heredado por su deportista predilecta. Y es que, si en el tenis español el máximo abanderado es Rafa Nadal, en bádminton lo es Carolina Marín.

A pesar de que la final se retrasó una hora, la onubense no se impacientó y mantuvo las buenas sensaciones desde el principio. Su rival era una vieja conocida: Pusarla Venkata Sindhu, contrincante ante la que Carolina consiguió el oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y frente a la que se venía enfrentando desde el Mundial -junior por aquella época- de 2010. Sin embargo, desde que Brasil la viera alzarse como campeona en 2016, la balanza se inclinó hacia la jugadora india: Pusarla cosechó tres partidos y tres victorias frente a Carolina. Pero en China, todo volvió a la normalidad.

Logro mayúsculo

Marín sabía que tenía ante sí un reto mayúsculo. La española tuvo un gran arranque y le llevó apenas un minuto ponerse por delante (3-1) en el marcador. Sin embargo, su rival no se quedó con los brazos cruzados y apretó los dientes en un primer set en el que llegaron a estar empatadas hasta en tres ocasiones poco después de superar el ecuador. Pero cuando llegó el momento de la verdad, Carolina dio la cara. Pusarla recibió un toque de atención por perder tiempo entre punto y punto, pero la española no perdió su concentración y tras un mal golpe de la india, la onubense consiguió hacerse con el primer set. Un mazazo para Pusarla que durante la segunda manga mostró algo menos de carácter e intensidad.

Marín consiguió sin problemas los primeros puntos y en el intermedio del segundo set ya llevaba una ventaja muy grande (11-2). Tras el mazazo de la española, Pusarla no levantó cabeza y Carolina aprovechó para sacar más distancia, y llegó a estar hasta diez puntos por delante de la jugadora india. Hasta que decidió dar el último golpe. El ganador. Y tras él, una inmensa alegría que compartió con su entrenador, Fernando Rivas. ¿Quién mejor que él sabe lo que le ha costado a la onubense llegar hasta donde está? Quizá eso sólo lo sabe la propia Carolina. «Para mí esta medalla es muy especial, después de pasar un tiempo complicado. Gracias a todo mi equipo por creer siempre en mí y por hacerme creer a mí misma, en que puedo ganar otro campeonato del mundo», indicó al proclamarse vencedora.

Garra

«No tengo palabras para describir la emoción que siento. Estoy súper contenta, ha sido una semana increíble aquí en China, enfrente de todo el imperio asiático», apuntó Carolina, que tras haberse proclamado campeona de Europa por cuarta vez -el tercer trofeo consecutivo- ha ido quitándose rivales con humildad en una competición en la que tuvo que vencer a la india Saina Nahwal, a la japonesa Sayaka Sato, a la tailandesa Busanan Ongbamrungphan y en semifinales, el último escollo fue la china He Bengjiao, que venía de eliminar a la número uno del mundo -la taiwanesa Tai Tzu Ying-.

He planteó a Carolina un partido duro, pero la onubense sacó la garra y el carácter y, tras colocarse una manga abajo -Marín llegó a semifinales sin ceder un envite- se repuso y se llevó el segundo set. El tercero y definitivo acabó por reafirmar su condición de campeona, en un duro partido en el que la propia deportista afirmó que «luchó contra toda China». Por la particular dificultad y la gigantesca distancia a la que se celebró el torneo -Carolina jugó a más de 10.400 kilómetros de su público- la española valoró de forma más especial la victoria ante Pusarla y agradeció su apoyo a la afición. «Gracias a toda España por todo el apoyo que he recibido. Esta medalla es de todos vosotros», indicó Marín.

Tras la victoria, las felicitaciones no tardaron en sucederse y la primera autoridad encargada de ello fue el rey Felipe VI. A través de la cuenta de Twitter de la Casa del Rey, mandó un mensaje para la onubense. «Inigualable por trabajo, capacidad de superación y pasión por el bádminton ¡Enhorabuena Carolina Marín por este merecido tercer Campeonato del Mundo!», indicó.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se sumó a las felicitaciones. «¡Grande, muy grande, Caro!«.«El esfuerzo y la constancia tienen recompensa», dijo. La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, también se hizo eco de la victoria, dedicando a Carolina un tweet muy especial. «Con cada hazaña que consigues haces más grande el deporte andaluz». «Eres todo un orgullo para Andalucía. Gracias por hacer historia», expresó.

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