Los ofendiditos y el carrusel de Don Draper

Cuando las buenas historias son, también, buena publicidad

Los ofendiditos y el carrusel de Don Draper
José E. Cabrero
JOSÉ E. CABREROGranada

Recuerdo la escena como si hubiera esta allí. Don Draper recibe a sus clientes y, sin perder ni un segundo, les explica el lazo emocional que nos une con la tecnología. Antes siquiera de hablar de la máquina de diapositivas, el producto para el que tenía que crear una campaña de publicidad, les cuenta su idilio con su primera máquina de escribir, la que usaba cuando empezó a trabajar como redactor. Una vez enganchados a la historia, Don apaga las luces y pone un carrusel de diapositivas de su propia vida mientras pronuncia las palabras justas y los silencios exactos. El anuncio era perfecto para sus clientes y para nosotros. Lo es.

Sigo echando de menos Mad Men. Esa serie en la que «no pasaba nada», que decían los más críticos, dejó una huella imborrable; como la buena publicidad. Esta Navidad tenemos tres anuncios en televisión que me parecen un magnífico ejercicio de narrativa audiovisual: el de la Lotería, genial guiño a 'Atrapado en el tiempo'; el de Ruavieja, inesperado canto a los brindis en persona; y, mi favorito, 'La tienda LOL' de Campofrío.

La tropa de artistas y hologramas que se pasean por la tienda de los chistes de España es un completo acierto, un dardo en la diana, una entrañable crítica a esa sociedad que entre todos estamos construyendo. La sociedad de los ofendiditos. Un mundo en el que todo tiene una contra, todo tiene un 'pero', todo es susceptible de la crítica, del odio, de la envidia y de la mala baba. Un tiempo en el que un chiste nos divide en bandos. ¿Podríamos ser más ridículos?

Pues sí. Ha faltado tiempo para que broten tuits y posts y artículos y vídeos y podcasts repletos de críticas al anuncio porque no habla de tal o cual persona. Gente que hace mucho ruido, que se suele esconder tras nombres falsos y que debe tener una liga en algún lugar de la deep web en la que suman puntos por ir siempre a la contra de lo que sea.

En fin. Qué gusto ver publicidad tan bien hecha en nuestras pantallas. Eso es lo que quedará.

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