José Tomás, la suerte de la granadina, prodigio de pulso, quietud y temple

José Tomás instrumenta un estatuario a un toro de Núñez del Cuvillo en la Feria del Corpus de 2009./RAMÓN L. PÉREZ
José Tomás instrumenta un estatuario a un toro de Núñez del Cuvillo en la Feria del Corpus de 2009. / RAMÓN L. PÉREZ

M. D. M.GA.

José Tomás sorprendió a todos los aficionados en la feria del Corpus de 1996, el 8 de junio, con una nueva suerte que el diestro de Galapagar bautizó como 'la granadina' en homenaje a Granada y a su plaza. Una suerte realizada con la muleta y en la que se conjugan cuatro elementos: la quietud, la ligazón y los juegos de muñeca y cintura. La ausencia de cualquiera de ellos impediría la perfecta ejecución de una secuencia de muletazos que ligan varias suertes distintas para, finalmente, convertirse en otra. La granadina comienza como una vitolina -suerte creada por Julio Pérez 'Vito'- citando de frente, pero cambiándose la muleta de mano por detrás, continúa con un muletazo por la espalda, de atrás hacia delante con el engaño colocado de manera invertida -el pico hacia adentro y el matador de espaldas al toro- y finaliza con un pase de pecho tras haber colocado la muleta en su posición natural. A destacar que en toda la serie el diestro no debe mover nunca los pies, de ahí que la necesaria ligazón se produzca sobre la base de un sutil juego de muñeca para ir acompañando el recorrido del toro. El pulso y el temple, fundamentales en el toreo, también son elementos a tener en cuenta para evitar tirones y brusquedades.

Toros en el Corpus