PP y Cs aprueban el primer Presupuesto gracias a Vox y afianzan su coalición

PP y Cs aprueban el primer Presupuesto gracias a Vox y afianzan su coalición
E. P.

El PSOE, por primera vez ajeno a unas cuentas andaluzas, abronca al consejero de Hacienda, Juan Bravo, al que Susana Díaz niega el saludo

María Dolores Tortosa
MARÍA DOLORES TORTOSA

El Parlamento andaluz aprobó ayer el primer Presupuesto de la historia de la Comunidad Autónoma que no es socialista. Es también el primer Presupuesto del Gobierno formado por PP y Cs, que han hecho visible de nuevo el apoyo necesario del socio parlamentario Vox para sacar adelante sus políticas. Una alianza que también evidencia la fortaleza de la llamada 'vía andaluza' frente a las debilidades de otros intentos similares en Madrid, Murcia y Aragón, sin acuerdo para formar gobierno por ahora, y la inestabilidad del propio Gobierno de España, bloqueada la investidura del socialista Pedro Sánchez.

Tanto el presidente de la Junta, Juanma Moreno (PP), como el vicepresidente, Juan Marín (Cs), expresaron su satisfacción por las razones antes aludidas. Las cuentas aprobadas para 2019, tituladas por sus autores como las del cambio y las más sociales, son por supuesto las de mayor volumen de la historia autonómica, como vienen siendo las dos últimas tras la salida de la crisis. Estas casi rozan los 37.000 millones de euros (36.495,5 para ser exactos) y pese a su perfil de «realistas y moderadas» según el consejero de Hacienda, Juan Bravo, se trata de una cifra lo suficientemente importante para generar dudas sobre su ejecución en apenas seis meses. Al 31 de octubre la Administración debe echar el cerrojo al gasto y tener ultimado el proyecto del Presupuesto de 2020.

Juan Bravo se dirige a Susana Díaz después de su discurso
Juan Bravo se dirige a Susana Díaz después de su discurso / EFE

Por ello, el empeño en aprobar este primer Presupuesto de la Junta al filo de agosto implica algo más: Refuerza la coalición de gobierno entre PP y Cs en Andalucía, lo que se traduce, según coincidieron sus líderes, Juanma Moreno y Juan Marín, en «un mensaje de estabilidad y solidez política» a largo plazo y «confianza» a los mercados para atraer inversiones y favorecer el dinamismo económico.

La conclusión de que el Gobierno PP-Cs, pese a su minoría y malas relaciones de sus dirigentes en otros lares, puede durar una legislatura entera en Andalucía explica de algún modo el final bronco del debate ayer en el Parlamento. La sesión plenaria transcurrió sin incidentes hasta el final, cuando tras la votación sube a la tribuna el consejero de Hacienda, como es lo reglamentario, para agradecer los apoyos a su Presupuesto. Bravo se extendió en un discurso leído de unos diez minutos, lo que ya no es lo habitual. Menos aún que el discurso gire en censurar al principal partido de la oposición sin derecho a réplica. Formalmente estaba reabriendo el debate ya cerrado con la votación.

El consejero, que titula sus cuentas como 'las más sociales de la historia andaluza', criticó que el PSOE se lo niegue y se arrogue «superioridad moral» en las conquistas sociales cuando, en su opinión, en estas han participado todos los partidos, incluido el suyo. Bravo hilvanó un batiburrillo con una serie de logros como la transición, el pacto contra la violencia machista y la dependencia para cuestionar que fueran solo de los socialistas, para añadir luego otro hilo con el que sacó pecho de hitos con el PP como pionero: «¿De qué partido fue la primera mujer alcaldesa?, del PP; ¿Y la primera presidenta del Congreso?, ¿Y la primera Defensora del Pueblo? ¿Y la primera vicepresidenta de la Comisión Europea? Todas del PP. ¿Eso nos hace superiores?».

Más información

Lo que hizo estallar a la bancada socialista fue cuando Bravo leyó un extracto del debate entre la socialista Victoria Kent y Clara Campoamor en 1931 durante la República en la que la primera trata de convencer de postergar el sufragio femenino. «¡Esto es inaudito!», se oyó incluso gritar a la vicepresidenta segunda de la Mesa del Parlamento, la socialista Verónica Pérez. El portavoz del PSOE, Mario Jiménez, solicitó la palabra sin éxito a la presidenta de la Cámara, Marta Bosquet, después de que toda la bancada abroncara al consejero por entender que daba un discurso político ajeno al Presupuesto sin posibilidad de réplica. Bosquet mandó callar hasta en cinco ocasiones a los socialistas y les espetó: «A quien no le interese lo que está diciendo el consejero puede abandonar el hemiciclo». Cerró la sesión del Pleno sin concederle la palabra a Jiménez, que impertérrito se quedó de pie varios minutos incluso después de levantarse los diputados de sus escaños llamando a Bosquet: «Señora presidenta, señora presidenta, me tiene usted que dar la palabra».

En este clima tenso sofocado por los aplausos de las bancadas de PP, Cs y Vox, Bravo fue felicitado por el presidente de la Junta, Juanma Moreno, y el vicepresidente, Juan Marín. El consejero luego saludó a todos los portavoces económicos de los grupos, incluido el socialista Antonio Ramírez de Arellano, pero también se dirigió al escaño de Susana Díaz pidiendo disculpas si le había molestado su intervención. Díaz le negó el saludo en contra de lo habitual de los líderes de la oposición tras la aprobación del Presupuesto de la Junta. «No venga a saludarme a mí, súbase ahí (señalando a la tribuna) y pídale disculpas al grupo parlamentario socialista», explicaron fuentes de este partido que le dijo Díaz al consejero.

El Presupuesto aprobado asciende a 36.495,5 millones de euros, de los que 20.343 millones se destinarán a gasto social, un 5,9% más. Bravo enfatizó su empeño en el diálogo para lo que destacó haber aprobado enmiendas de PSOE y Adelante, no solo de Vox. En concreto, de las 52 enmiendas aprobadas por 11 millones de euros, se incluyen 18 de Adelante y cuatro del PSOE.