Controles de alcoholemia: 7 mitos que no evitarán la multa si conduces borracho

Controles de alcoholemia: 7 mitos que no evitarán la multa si conduces borracho

Todavía son muchas las personas que no dudan en ponerse al volante después de haber consumido alcohol y en utilizar trucos para evitar dar positivo en los controles

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Conducir un vehículo bajo los efectos del alcohol es una imprudencia muy seria que puede poner en riesgo la vida propia y la de los ocupantes de otros vehículos y que tiene consecuencias económicas e incluso penales, dependiendo de la tasa de alcoholemia resultante (la tasa máxima de alcohol permitida en aire espirado es de 0,15mg/l para nóveles y profesionales y 0,25mg/l para el resto).

Sin embargo, son muchas las personas que no dudan en ponerse al volante después de haber consumido alcohol y en utilizar trucos para evitar dar positivo en los controles. Unos mitos que no funcionan y que les desmentimos a continuación.

1. Dejar de beber una hora o más antes de coger el coche. Lo habitual es que se eliminen 0,20 gramos por litro cada hora. Sin embargo, esto depende del metabolismo de cada uno, por lo que es muy probable que este truco funcione en unas personas y en otras no.

2. Comer para reducir los efectos del alcohol. Ingerir alimentos puede provocar que el alcohol se absorba de forma más lenta, sin embargo, todo el alcohol que bebamos acabará en la sangre, haciendo que demos positivo si conducimos tras haber ingerido más alcohol del permitido.

3. Disimular el olor del aliento. Muchas personas piensan que bebiendo aceite, chupando una moneda o comer caramelos disipará el alcohol. Pero lo cierto es que el alcohol seguirá presente en nuestro organismo, por mucho que intentemos disimularlo.

4. Masticar chicle, lavarse los dientes o tomarse un café. Como ya hemos comentado, maquillar el olor del alcohol en nuestro aliento no hará que disminuya la tasa de alcohol.

5. Darse una ducha o beber agua. Aunque se puede llegar a experimentar una mejora, lo cierto es que el alcohol seguirá estando presente en nuestro organismo. En cuanto al mito de beber agua para orinar más y expulsar el alcohol, la mayoría de lo que expulsamos es agua, puesto que beber más no acelera el funcionamiento del hígado.

6. Soplar de forma distinta. Se sople como se sople, si se ha bebido de más el resultado será positivo. Cuando se realiza la prueba de alcoholemia, nos piden que realicemos una respiración larga y profunda, porque la primera porción de aire proviene de las vías respiratorias. La segunda parte, sin embargo, el aire se expele de los alvéolos, donde ya se ha producido un intercambio de etanol y aire.

7. Fármacos que reducen la presencia de alcohol. Este mito también es completamente falso y, además, contraproducente, puesto que los medicamentos pueden potenciar los efectos del alcohol.

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