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Trump asegura que la suspensión del ingreso de musulmanes está funcionando «muy bien»

Una mujer llega a
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  • Cierra las fronteras a los refugiados y veta la entrada durante al menos tres meses a ciudadanos de siete países

El presidente estadounidense Donald Trump afirmó el sábado que su "muy estricta" ofensiva contra la inmigración musulmana esta funcionando "muy bien", en medio de una creciente resistencia a la medida, considerada discriminatoria. En un decreto firmado el viernes, Trump suspendió el ingreso de refugiados por al menos 120 días e impuso estrictos nuevos controles durante tres meses contra los viajeros procedentes de Irán, Iraq, Libia, Somalia, Siria y Yemen.

"Está funcionando muy bien. Se ve en los aeropuertos, se ve en todas partes", dijo Trump a los periodistas, después de que se impidiera a pasajeros procedentes de los mencionados países abordar vuelos con destino a Estados Unidos, desatando fuertes protestas en las terminales aéreas. "Vamos a tener una prohibición muy, muy estricta y vamos a tener el análisis extremo que debimos haber tenido en este país desde hace muchos años", señaló.

Los comentarios del mandatario se produjeron en momentos en que enfrenta su primer demanda contra las medidas, anticipando lo que será una dura batalla en los tribunales estadounidenses. La querella fue interpuesta por la Unión estadounidense de Libertades Civiles y otros grupos luego de que dos iraquíes fueran detenidos en la noche del viernes en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York. Varias protestas y detenciones se producían en aeropuertos estadounidenses tras la firma del decreto.

Por el momento, no está claro cuantos viajeros se vieron afectados por las medidas de Trump, las que considera necesarias para evitar el ingreso de "terroristas islámicos radicales" a Estados Unidos. El decreto también generó una virulenta reacción política.

"A mis colegas: nunca más se atrevan a darme lecciones sobre el liderazgo moral estadounidense si hoy guardan silencio", dijo el senador demócrata por Connecticut Chris Murphy en un tuit a última hora del viernes. Su tuit estaba acompañado de la ahora emblemática foto de 2015 del niño sirio de tres años -Aylan Kurdi- cuyo cuerpo sin vida yace en una playa de Turquía, tras un fallido intento de reunirlo con familiares en Canadá para escapar de la sangrienta guerra en Siria.

Protestas y detenciones

La llegada al aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York, principal punto de ingreso a Estados Unidos para pasajeros internacionales, se vio perturbada por el decreto. Los centenares de personas que venían a recoger pasajeros tuvieron dificultades para encontrar a sus allegados, pues las autoridades habían bloqueado las principales salidas habitualmente utilizadas por los viajeros.

En el estacionamiento de la terminal, varios centenares de manifestantes protestaban contra el decreto. "¡Déjenlos entrar!, ¡Déjenlos entrar!", gritaban los manifestantes, bajo la mirada de numerosos policías.

Los comentarios del mandatario se produjeron en momentos en que enfrenta su primer demanda contra las medidas, anticipando lo que será una dura batalla en los tribunales estadounidenses. La querella fue interpuesta por la Unión estadounidense de Libertades Civiles y otros grupos después de que dos iraquíes fueran detenidos la noche del viernes en el aeropuerto JFK.

Uno de los detenidos, de origen iraquí, trabajó para el gobierno estadounidense en Irak durante 10 años y otro llegó a Estados Unidos a reunirse con su esposa, que trabaja para una empresa contratista estadounidense, precisa la demanda. El extrabajador para el gobierno, Hameed Khalid Darweesh, fue liberado poco más tarde y habló con los periodistas en el aeropuerto. Interrogado sobre qué le diría a Trump dijo: "Me gusta él. Pero no lo sé. Esta es una política que no conozco. Él es un presidente. Yo soy una persona normal".

Mark Doss, un abogado supervisor del International Refugee Proyecto y del Urban Justice Center, comentó que la detención y posterior liberación de Darweesh demuestran que la nueva política está siendo puesta en práctica "sin ninguna orientación" sobre su aplicación. Hablar de "'investigaciones extremas' es solamente un eufemismo para discriminar a los musulmanes", consideró Anthony Romero, director ejecutivo de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU).

Romero señaló que el decreto de Trump viola la prohibición constitucional a la discriminación religiosa al elegir países con mayorías musulmanas para un tratamiento más estricto. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, se mostró esperanzado en que estas medidas sean "temporales" ya que "la necesidad de proteger a los refugiados nunca ha sido tan grande como ahora", dijo su portavoz Stéphane Dujarric.