Ideal

Icono revolucionario del siglo XX

Fidel Castro en una imagen de 1976.
Fidel Castro en una imagen de 1976. / Reuters
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  • Parecía inmortal, un semidiós liberado de las ataduras del tiempo, capaz de sobrevivir a amigos y enemigos

Nacido en 1926 en una remota población del Oriente cubano, Fidel Castro era hijo de un terrateniente gallego veterano de la guerra de Cuba. Fidel estudió en los jesuitas, que le descubrieron a José Antonio Primo de Rivera, personaje que le fascinó. De él adoptó el rechazo al liberalismo burgués, la violencia como arma política y la primacía del Estado. Más tarde copiaría los colores rojo y negro de la Falange para su movimiento revolucionario 26 de Julio.

En 1945 comenzó sus estudios de Derecho, si bien se dedicó casi por completo al sindicalismo estudiantil. En la Universidad de La Habana se comprometió con Myrta Díaz-Balart, hija de un ministro del dictador Fulgencio Batista, con la que estuvo casado siete años.

El 26 de julio de 1953 Castro dirigió el asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, segunda fortaleza del país. El ejército repelió el ataque, si bien Fidel huyó ileso a unas montañas cercanas. Los militares batieron la zona durante días sin encontrarlo. Finalmente, aceptó entregarse, pero solo si acudía el arzobispo de Santiago, Enrique Pérez Serantes, conocido anti batistiano y amigo de su padre. Castro salvó su vida, pero recibió una condena de quince años de cárcel. Veintidós meses después fue amnistiado gracias a las gestiones de su familia política.

Con la promesa de restablecer la democracia, en 1956 inició una revolución que contó con la simpatía de los EE UU El 1 de enero de 1959, Batista huyó de Cuba y los rebeldes ocuparon Santiago sin realizar un solo disparo. En su primer discurso a la nación Castro pidió al arzobispo Serantes que le acompañara: reconocía así la actuación de los católicos en el alzamiento. Pocos días más tarde, «los barbudos» –mayoritariamente blancos de clase media-alta– entraron en La Habana. En ese momento histórico, Fidel quiso que lo acompañaran tres comandantes: Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos y Huber Matos. Seis meses después, Cienfuegos desapareció sin dejar rastro cuando volaba hacia la capital, y Matos fue condenado a veinticinco años de cárcel. Ninguno de los dos era comunista.

A partir de entonces, Castro acumuló todo el poder. Desmontó las instituciones del Estado, aplastó a la sociedad civil (medios de comunicación, partidos, sindicatos, asociaciones cívicas…), y encarceló a miles de cubanos, en particular durante la invasión de Bahía de Cochinos de 1961. Todo ello con el amplio respaldo de sus compatriotas, que aceptaron el giro comunista de la revolución. De la prometida democracia, ni rastro. Fidel sintetizó su actuación en tres palabras: «¿Elecciones? ¿Para qué?»

En política internacional, Castro jugó un importante papel durante la Crisis de los Misiles de 1962, conflicto que pudo provocar una guerra nuclear. En las décadas siguientes, se convirtió en el gran modelo de la izquierda revolucionaria mundial, y destinó 300.000 militares para combatir en África (Argelia, Angola, Congo, Yemen, Etiopía) y en Oriente Próximo. Por ejemplo, en la guerra árabe-israelí del Yom Kippur de 1973, a la que Cuba envió una brigada acorazada que se integró en las fuerzas sirias.

El colapso de la URSS en 1992 pareció anunciar el fin de la revolución, que dependía totalmente de la ayuda soviética. Es la etapa del «Periodo Especial», que empujó a miles de cubanos al exilio en la famosa Crisis de los Balseros. Sin embargo, el régimen sobrevivió gracias una cierta liberalización de la economía (turismo, empresas mixtas, libre circulación de dólares), y una eficaz campaña diplomática que culminó con la visita de Juan Pablo II en 1998. Al año siguiente, Hugo Chávez alcanzó el poder en Venezuela y se convirtió en el mejor aliado político y financiero de Cuba.

Enfermedad y entrega del poder

En 2006, Castro abandonó el Gobierno después de varias operaciones que casi le costaron la vida. A partir de ese momento, redujo al máximo su actividad, y se centró en difundir las célebres «reflexiones» políticas y filosóficas. Su deterioro físico y mental era ya evidente. En 2008 cedió el cargo de presidente y primer ministro a su hermano Raúl Castro. En 2011, a pesar de su recuperación, le cedió también el cargo de primer secretario del Partido Comunista cubano.

Aunque mantenía su acta de diputado en el Parlamento cubano, Fidel Castro se fue retirando de la vida pública manteniendo reuniones con determinados dirigentes que han visitado la isla y publicando en los medios oficiales del régimen sus reflexiones sobre la políticas internacional y manteniendo sus opiniones contra el "imperialismo" estadounidense.

Con su fallecimiento desaparece uno de los personajes centrales de la segunda mitad del siglo XX. Un revolucionario que prometió libertad y democracia. Más de medio siglo después, Cuba es una dictadura comunista de partido único. ¿Hasta cuándo?