Ideal

«Vamos pa'l Ruido»

El ex miembro de 091, Víctor Lapido, regentaba el bar y pinchaba los discos que todos querían oír.
El ex miembro de 091, Víctor Lapido, regentaba el bar y pinchaba los discos que todos querían oír.
  • Artículo publicado el 25 de marzo de 2008 | Víctor Lapido regentaba el emblemático bar de la calle Sol, a un paso de Pedro Antonio y su bullicio, que cada noche se llenaba de músicos que hablaban de sus proyectos futuros

Este artículo se publicó en IDEAL el 25 de marzo de 2008, y los rescatamos ahora casi nueve años después, con motivo del cierre de Ruido Rosa.

«Vamos pa'l Ruido». Ésta es una de las frases más repetidas entre los amantes de la música de los 60's, 70's y toda la herencia de estos sonidos hasta nuestros días, desde hace más de 20 años. El bar en cuestión se llama Ruido Rosa y se encuentra en la calle Sol, a un paso de Pedro Antonio y su bullicio, pero también formando un romboide escondido con otros locales más recientes de música especializada como La Válvula, Lalola o Tornado.

Actualmente está regentado por Víctor Lapido, ex miembro de Los Ruidos, 091, Sugarfish y actualmente integrante de formaciones como Lagartija Nick o Grupo de Expertos SolyNieve. Sin embargo, para comenzar a hablar del Ruido Rosa hay que remontarse a finales de 1987 cuando algunos miembros de 091 decidieron montar una alternativa a La Cúpula y al Silbar, que poco tiempo después cerraría sus puertas.

La idea era que los músicos de Granada tuviesen un punto de reunión donde poder escuchar la música que les motivaba y los sonidos que les interesaban, siendo éstos principalmente el rock, el pop, el punk y el soul. Un lugar donde poder charlar, tomándose una copa o una cerveza, sobre las pastillas que debían poner a una guitarra o las diferencias entre distintos modelos de amplificadores. Para un profano puede sonar a 'frikismo', pero es que los músicos cuando se reúnen hablan de música.

El objetivo se consiguió y de sobra; desde 091 hasta Lori Meyers, desde Joe Strummer a los Posies, desde M-Clan a Rage Against The Machine, y una multitud de miembros de bandas de Granada y de otras partes del mundo que no dudan en abrir su puerta de cristal tras haber dado un concierto en algunas de las salas de la ciudad. Pero no solamente músicos completan el aforo cada semana; pintores, escritores, fotógrafos y gente del teatro y la televisión complementan una clientela donde estudiantes e 'históricos' de la primera época del local se complementan perfectamente.

Todos son bien recibidos en un lugar donde el mayor atractivo es lo que vas a poder escuchar, y para los más curiosos, a los músicos que vas a poder conocer.

Fan de Lagartija Nick

Lucía es una malagueña de 30 años que visita Granada por primera vez tras muchos años de ausencia. «He estado trabajando en Madrid desde los 22 años y ahora he vuelto a mi tierra. Este fin de semana hemos decidido venir a salir por aquí y hacer un poco de turismo. Nos hemos pasado por este bar porque nos comentaron que a veces aquí están Antonio Arias, Lorena, Eric y que, además, Víctor es el dueño».

Cuando le digo que la información es cierta pero que Lagartija se encuentra de gira, en su mirada aparece un atisbo de tristeza pero a los cinco segundos sonríe diciendo: «Bueno, el bar mola mucho, así que habrá que volver más veces para ver si coincidimos con ellos y podemos saludarles».

El fenómeno 'fan' en la escena alternativa, salvo excepciones, no es tan exaltado como los casos de adolescentes que podemos relacionar con otros músicos de otras escenas. Víctor comenta que «aquí viene mucha gente con los músicos, pero no son groupies, ni fans, son nuestros amigos, gente que disfruta de la música de manera distinta que tocándola. También hay curiosos a los que los músicos atendemos de manera educada y normalmente terminan integrándose en el 'rollo' del bar. Aquí tratamos a todo el mundo bien, siempre que no vayan de listos. La cultura del rock es algo abierto, es algo popular que no pertenece a un segmento exclusivo social. Quien quiera puede agarrarse a ella».

Para difundir esta cultura y con el fin de celebrar los cumpleaños del bar, desde su decimoquinto aniversario se vienen realizando conciertos de celebración que han tenido que pasar del Planta Baja a la Sala El Tren debido a la repercusión de los mismos.

Por ellos han pasado nombres internacionales como Paul Collins o Boss Martians ,y bandas locales que, ya con su formación original (La URSS o Elastic Band) o haciendo colaboraciones entre sus miembros (como por ejemplo Planetita Nick) protagonizan noches llenas de complicidad entorno a un 'garito' donde se han forjado grandes y pequeños planes durante más de cuatro lustros.

Como ejemplo sirva que Noni, cantante y guitarrista de Lori Meyers, estuvo durante un tiempo poniendo copas y música cuando aún la banda se movía en la escena maquetera nacional. Allí, cuando las peticiones de alcohol y canciones lo permitían, me comentaba la evolución de su banda hacía un sonido concreto que hoy se ha materializado en los primeros bocetos allí discutidos.

Pero esto no se quedaba en palabras sino que durante una época, ya entrado el nuevo siglo, se realizaron una serie de acústicos como los de Del Ayo, los propios Lori Meyers y The Teenagers. Con la nueva legislación acústica se tuvieron que suspender aunque parece que en poco tiempo, y tras unas reformas arquitectónicas, se podrá volver a tener la oportunidad de disfrutar de grupos en un formato diferente al habitual y totalmente gratis.

La barra y la cabina

Normalmente, en un bar de músicos los camareros pertenecen al mismo gremio. En Hollywood, a los actores, en sus primeras épocas, les pasa lo mismo, y en Granada muchos son los que han venido a hacerse estrellas del rock y han acabado haciéndose indispensables en la preparación de raciones de chorizo a la plancha. La barra y la cabina del Ruido han visto y ven pasar gente de 091, Lori Meyers, Jordan, Los Planetas, The Teenagers, Lagartija Nick y muchas más bandas o proyecto de ellas. De hecho, todavía algunos repiten en la cabina por nostalgia y sobre todo por el sentimiento de satisfacción que da el poner música para que la gente disfrute de ella.

Actualmente, entre los camareros encontramos a Jimmy, de los tristemente desaparecidos Líbidos, una banda de rock con denominación de origen que hace años ya mejoraba un sonido que ahora pretenden evolucionar unos cuantos con más estética que canciones en su propuesta. Junto a él, están Pablo, una de las personas más queridas en el mundo underground granadino por su peculiar sentido del humor y su larga trayectoria trabajando en distintos locales nocturnos, y Natalia, último de los fichajes del bar.

La música es cosa de ellos mismos, pero también hay una plantilla de fieles fijos a los platos como pueden ser Dani 'Gorilón', Kiki, Carmen (residente también del Pub Peatón), Abel u otro músico como Alfredo, de Los Teenagers. Cada uno, con un estilo y unas ideas muy claras que encajan en la filosofía de un bar que esperemos siga celebrando aniversarios eternamente.