Los pantanos salen de la alerta tras un mes y medio lloviendo en Granada

El pantano del Cubillas, cerca del lleno tras las lluvias registradas desde febrero./ALFREDO AGUILAR
El pantano del Cubillas, cerca del lleno tras las lluvias registradas desde febrero. / ALFREDO AGUILAR

Desde finales de febrero ha caído una media de 180 litros por metro cuadrado, lo que ha subido las reservas hasta el cincuenta por ciento

JORGE PASTORGRANADA

Las nubes se aposentaron sobre nuestras cabezas el 27 de febrero. Estamos a 11 de abril y ahí siguen. Salvo algunos días de tregua durante la Semana Santa, los justos para que procesionaran la mayoría de las hermandades, llevamos un mes y medio de lluvia, una coyuntura que ha aumentado el nivel de almacenamiento de los pantanos desde el treinta hasta el cincuenta por ciento y, lo más importante, ha mitigado una sequía que se prolongaba durante más de tres años y que iba a acarrear importantes restricciones para la agricultura cuando el próximo 1 de mayo se inicie la campaña de riego -la expectativa era que las dotaciones se redujeran a la mitad respecto a las de una campaña normal-.

La situación se ha 'normalizado' en los sistemas de abastecimiento de la provincia, tanto en los caudales superficiales como en los subterráneos. No hay más que echar un vistazo a los dos últimos 'Informes de sequía' que elabora la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) con una periodicidad mensual. El 2 de marzo todos aparecían en naranja de 'alerta' o rojo de 'emergencia'. El 2 de abril ya figuraban la mayoría con el verde de 'normalidad' y tan sólo Cubillas-Colomera y Hoya de Guadix estaban con el amarillo de 'prealerta', un estadío que posiblemente cambiará el próximo 2 de mayo, cuando la CHG publique el próximo 'parte', donde quedará plasmado el impacto de las últimas precipitaciones y de las pronosticadas para los próximos días.

Estado de los embalses

Los nueve embalses granadinos acaparan en estos momentos un total de 502 hectómetros cúbicos respecto a una capacidad total de almacenaje de 1.021 hectómetros. Estamos al 49,16%. El Negratín, la infraestructura más grande, es la que presenta un porcentaje más bajo (46,7%). Cerca del lleno están todos los pequeños: Quéntar, Portillo y Cubillas. El Canales, que abastece al área metropolitana, se halla al 62%, una cifra que irá mejorando en la medida en que las borrascas nos sigan visitando, a lo que habrá que sumar los caudales procedentes del deshielo de Sierra Nevada.

Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), tendremos agua garantizada al menos hasta el sábado, con probabilidades del cien por cien hoy hasta las doce, mañana y pasado mañana. La posibilidad baja el sábado hasta el setenta por ciento, un día marcado en rojo en el calendario por la celebración de la Noche en Blanco en la capital y la concurrencia de decenas de actividades en las calles. Conforme se vaya aproximando la fecha, los organizadores deberán valorar los porcentajes en los diferentes tramos horarios. A partir del domingo parece que, ya sí, comenzará la primavera. Los cielos se irán despejando poco a poco y las máximas subirán hasta los veintidós grados.

Los pluviómetros seguirán sumando, por tanto, en lo que resta de semana. Vayámonos nuevamente al 27 de febrero, cuando empezó todo. Desde principios de septiembre, cuando comenzó el año hidrológico, hasta ese día se llevaban contabilizados tan sólo una media de 126,9 litros por metro cuadrado. Ahora estamos en 305,3 litros. Más cerca ya de los 467,5 litros de un 'curso' normal en ciudades como Granada, según las estadísticas históricas. Las tres estaciones climáticas de referencia, ubicadas en el sur, centro y norte de Granada, han evolucionado claramente a mejor en estas últimas seis semanas. En Motril se ha pasado de 128,6 litros por metro cuadrado a 307. En Puerto Lobo de 128,6 litros a 345,9. Y en Baza de 136,7 litros a 263.

Las concentraciones polínicas subirán la semana que viene

Las prolongadas precipitaciones del último mes y medio propiciarán una intensa polinización a partir de la próxima semana, cuando cesen las lluvias, suban los termómetros y el tiempo se estabilice. Será un mes complicado para los alérgicos al polen, una enfermedad que afecta, según los últimos estudios, al veinte por ciento de la población -unas 47.000 personas en Granada-. Las concentraciones de este alérgeno en la atmósfera se incrementarán de forma considerable, superando con creces los 40 granos por metro cúbico a partir de los cuales experimentan síntomas los sensibles a las gramíneas y los 400 granos en el caso del olivo.

¿Qué pasa? Pues que más allá del polen que se vincula a los cultivos, también dentro del casco urbano de la capital hay tres especies arbóreas con gran potencial alergénico desde febrero. Primero fue el ciprés, después el chopo y después el resto.

Hagamos un pequeño recorrido por esos puntos críticos en Granada. El 'cupresus sempervirens' y el 'cupresus arizónica', las dos variedades de cipreses más habituales en Granada, se pueden encontrar por todas partes. Aunque hay concentraciones especialmente relevantes en Fuente Nueva, en el Campo del Príncipe o en el Albaicín. El 'plantago' (plátano de sombra) también está muy extendido en Granada. Además, en enclaves preferentes y muy transitados como el eje que forma el paseo de la Virgen de las Angustias y el Salón. Los hay con más de cien años y se sembraron en su día porque, además de que el clima de Granada favorece su desarrollo vegetativo, sus densas copas propician mucha sombra. Respecto a los álamos, son menos frecuentes en las calles -sí hay algunos en el parque García Lorca, por ejemplo-, pero sí hay grandes extensiones en toda la Vega. Unas cinco mil hectáreas.

Fotos

Vídeos