Ideal

«Mi generación no puede soñar con una economía como la de nuestros padres»

«Mi generación no puede soñar con una economía como la de nuestros padres»
  • José María Pérez Zúñiga, escritor

Hay un secreto. Una historia de amor que, desde la adolescencia, marcará la vida de Lucía y César, víctimas y culpables al mismo tiempo. Su historia es la del Cine Aliatar y la de un país, España, donde se hizo un pacto de olvido que marcó también el inicio de los felices ochenta, la década de toda una generación felizmente amnésica. Películas como Blade Runner, Terciopelo Azul, Aliens, Nueve semanas y media, Terminator, o Wall Street crearon una nueva mitología. César, el narrador de esta novela, hace un viaje hipnótico por los hechos que marcaron la vida de su familia y de la familia de Lucía desde la guerra civil. Un viaje que nos llevará desde Granada y Madrid a la orilla del río Volchov, en Rusia, siguiendo los pasos de la División Azul, o al campo de concentración de Mauthausen, en la Alemania nazi, donde murieron cientos de veteranos combatientes republicanos. Un viaje al futuro realizado desde el pasado y contado desde el presente. Es el argumento de Cine Aliatar, la nueva novela de José María Pérez Zúñiga, que se presenta hoy a las 20 horas en la Sala Zaida. Acompañará al autor el también escritor granadino Justo Navarro.

¿Cómo surge Cine Aliatar?

De una reflexión: ¿Qué parte del pasado hay en nosotros mismos? Nuestros abuelos y bisabuelos se mataron en la Guerra Civil. Nuestros padres crecieron en una dictadura, unos oponiéndose a ese régimen, como enemigo declarado, pero otros apoyándolo. Mi generación es la de los felices 80, y estábamos ocupados en disfrutar del progreso económico, de salir por la noche hasta la extenuación. Algunos de mis amigos se perdieron en esa nada. Mientras tanto, nuestros padres se cuidaban de no mirar hacia el pasado y de enseñarnos a no mirar el pasado.

¿Un pacto de olvido?

Eso es lo que fue. Partiendo de la historia de amor de los protagonistas, César y Lucía, que abarca casi toda su vida, la de sus familias y la del propio Cine Aliatar, trato de explicar -y de explicarme a mí mismo- lo que ha ocurrido en España en los últimos años. Y por qué. En ese sentido, Cine Aliatar es también una novela de misterio que trata de desentrañar un secreto.

Además de la historia principal de amor, en esta novela hay también tintes policiales...

Sí. En esta novela he volcado todo lo que he aprendido escribiendo. Y a pesar de la diversidad de recursos, nunca he perdido de vista al lector. Quería que la narración fuera, sobre todo, eficaz, y que pudiera leerse de un tirón, desde la primera línea hasta la última. Aunque por esas líneas desfilen distintos géneros de novela: aventuras, bélica, policíaca, erótica, el ensayo e incluso la poesía.

Y el cine, claro.

Claro. Nuestra generación se ha educado con el cine norteamericano, fundamentalmente. Y en el cine de los ochenta, a los directores, como Ridley Scott o David Lynch, les preocupa sobre todo los efectos estéticos de la mirada, lo que vemos y no vemos, lo que se oculta tras la llamada realidad. Pero una cosa es el cine y otra la literatura. La herramienta de un escritor es el lenguaje, y debe utilizarlo con precisión.

Pero sí que habla de la evolución del cine en Granada.

La evolución del cine y del propio Cine Aliatar, como espacio físico, casi un templo, con sus aperturas y cierres temporales y definitivo a la postre, es el hilo conductor de la novela. César, el protagonista, es un operador de cine. Y no por casualidad. Es el nexo para transformar la realidad por espacio de noventa minutos. Es quien opera en las sombras, mientras los demás sueñan.

La novela se cierra con una serie de poemas.

Sí, hay veinte poemas en la última parte, una coda a la novela.

¿Por qué?

Son parte integral de Cine Aliatar como obra literaria. Fue la propia narración la que me llevó a esos poemas de una manera natural, quizá para fijar ciertos temas de una manera más simbólica.