Ideal

«Me expreso con mi baile, es mi forma de vivir»

La bailaora Alba Heredia, en un momento de su actuación en La Unión.
La bailaora Alba Heredia, en un momento de su actuación en La Unión. / EFE
  • La granadina Alba Heredia se alzó el domingo con el premio 'El Desplante' que otorga el prestigioso Festival de Cante de las Minas a la mejor bailaora flamenca del certamen

Cuenta que calentó el baile en los fuegos de la Cueva La Rocío en los calurosos meses de junio y julio. Debe ser verdad. Solo así se comprende el puro fuego, la llama salvaje, del taranto y la soleá con que Alba Heredia Heredia (Granada, 1995) deleitó al público del Festival de Cante de las Minas el pasado domingo. El incendio de su baile arrasó con todo. Ni siquiera un artista de la altura de Amador Rojas, rival de la granadina en el certamen, resistió las quemaduras de sus movimientos. La recompensa, el galardón con que el prestigioso concurso flamenco premia al mejor bailaor, descansa ya en su casa, a la sombra de la Alhambra, en el lugar en el que creció como parte de una familia entre la que se cuenta a gigantes como Mario Maya, Manolete o Juan Andrés Maya. En ella atiende a IDEAL, conocedora de su legado y de la tremenda responsabilidad que conlleva, radiante por su victoria, ilusionada con el futuro.

Han pasado unos días desde que te galardonaran con 'El Desplante' en La Unión, ¿cómo lo valora?

Ahora mismo estoy asimilando un poquito más. Incluso después de lograrlo no era consciente de que me lo había llevado, me parecía mentira.

Es un premio que obtuvieron antes figuras como Israel Galván o La Moneta,¿qué significa ser parte de ese legado?

Es un lujo y una responsabilidad porque no me puedo dormir en los laureles. Ahora tengo que seguir dando mucho más y demostrar que es merecido. Me tengo que poner a una altura que implica mucho esfuerzo pero que seguro va a dar sus frutos como parece que está dando.

¿Lo toma como una sorpresa o lo esperaba?

Sí, sin duda, porque la semifinal y la final fueron muy reñidas. Estaban Marina Valiente, Leonor Leal y Amador Rojas, gente conasagrada, con una carrera artistica y una trayectoria importante. Competir a ese nivel,te hace no esperarlo. Puedes esperar un segundo si pasas a la final, pero un primero...

¿Cómo preparó la participación?

He estado trabajando con mi tío, Juan Andrés Maya, desde que me notificaron que podía participar. Es fue a finales de mayo. Estuvimos mayo, unio y primero de julio, meses de intenso esfuerzo, de estar todos los dias en la Cueva, con el calor que hace a las cuatro de la tarde, preparando el taranto y la soleá que hice en la semifinal. Al pasar a la final tuvimos automáticamente que preparar un tercer baile. Ha sido un trabajo muy duro, intenso porque además lo compaginé con la participación en el Festival del Museo de las Cuevas y lo compaginé y varias cositas más que salieron. Apenas hubo vacaciones, pero todo esfuerzo tiene su recompensa al final.

El premio honra a un miembro de una de las sagas más importantes del flamenco. ¿Cómo es criarse en una familia así?

Es una pasada, un privilegio. Tengo la suerte de aprender de muchos de los mejores artistas que han pasado por ahí, pero a la vez tiene su incoveniente porque los que salimos tenemos que achuchar. Juan Andrés y Manolete me exigen mucho y es justo. Viniendo de una familia así tienes que dar el cien por cien de ti. La gente te conoce y eso te permite tener privilegios, pero tiene ese pequeño inconveniente de la exigencia que no tiene otra gente.

¿Que le aconsejaban?

Me decían que aprendiera mucho, que le diera mi sello y que no intentara copiar a nadie. Aunque el sello es de ellos, es así, tengo que poner mi personalidad. También me insistían en que que bailara serena y supiera donde poner más fuerza. O los gestos al bailar, que antes salía muy nerviosa y eso lo he estado perfeccionando. Siempre me dijeron que abusara de brazos, que aunque tenga fuerza en los pies, tenía que recrearme.

Respeto y responsabilidad

¿Qué siente cuando sale al escenario?

Lo primero que siento es mucho respeto. Salgo histérica aunque no lo parezca por la responsabilidad que conlleva bailar ante la gente. Quiero expresar lo que siento y que la gente lo sienta y disfrute. Voy también con mucha humildad. Me expreso con mi baile, es mi forma de vivir, quiero que la gente lo perciba. No sé si estaré a la altura en el futuro, creo que sí, pero de momento disfruto mucho.

Sus primeros recuerdos del baile son en la cueva que tiene su familia en el Sacromonte, ¿cambia la percepción cuando baila en un concurso?

En las cuevas y en familia el baile es como más salvaje, más nuestro, más de raiz. No te sostienes tanto en una técnica tan perfecccionista o un tipo de baile más cerrado. Cuando bailo en la cueva es libertinaje, pero cuando me presento en un teatro o un concurso es más serio. Me divierto mucho pero marco también la seriedad.

¿Cómo se ve en el futuro?

De aquí al futuro mi meta es seguir estudiando, seguir aprendiendo de los mejores y a corto o largo plazo hacer un espectaculo mío. Ese es mi próximo proyecto. Mi ilusión es montar algo y moverlo por Jerez, Nimes, Marsella, Pamplona, estar en todos los festivales posibles. Es soñar mucho, pero en el futuro quiero tener un sitio y que me respeten como bailaora.