Condenado por pegar al hombre que quiso salvarlo cuando se tiraba sobre coches en marcha en Granada

El suceso ocurrió el 1 de agosto en la transitada Acera del Darro. /Alfredo Aguilar
El suceso ocurrió el 1 de agosto en la transitada Acera del Darro. / Alfredo Aguilar

El acusado, un chaval de solo 15 años, decía que «quería morir» y también pateó a los policías locales que lo detuvieron

CARLOS MORÁN

Las personas que caminaban por la Acera del Darro a las nueve y media de la noche del 1 de agosto de 2017 observaron con incredulidad y espanto que había un chaval que se lanzaba sobre los coches que circulaban por la céntrica calle de la capital granadina. Era evidente que pretendía ser atropellado. De hecho, en algún momento se le escuchó gritar que «quería morir».

Un ciudadano alarmado se acercó entonces hasta el muchacho con el propósito de salvarlo de sí mismo. El hombre intentó agarrarlo e impedir que siguiera tirándose sobre los vehículos que pasaban por la Acera del Darro, una de las vías más transitadas de la ciudad. Pero, inopinadamente, el chico se revolvió contra él y le propinó un cabezazo en el rostro que le causó heridas en la nariz.

Instantes más tarde, el joven pateó a los agentes de la Policía Local que iban a detenerlo. En unos pocos minutos, el ‘kamikaze’, que resultó ser un menor indocumentado de quince años, había cometido un presunto delito leve de lesiones, además de otro de atentado contra la autoridad.

Pues bien, acaba de ser juzgado y ha dejado de ser ‘presunto’ para adquirir la condición de condenado en toda regla. Él mismo se declaró culpable y no fue necesario celebrar la vista oral del juicio. Según su propia declaración, le dio por tirarse sobre los coches porque estaba muy colocado. Y debía ser cierto, porque, cuando ocurrió el suceso, era consumidor habitual de alcohol y hachís –y, muy probablemente, de pegamento–.

En este sentido, la sentencia ordena que sea encerrado durante doce meses en un correccional, donde deberá someterse a tratamiento para liberarse de sus adicciones.

Una vez que deje el centro de internamiento para menores infractores, permanecerá medio año más en libertad vigilada. Durante ese tiempo, el joven tendrá que cumplir una serie de objetivos educativos y el juez vigilará para que no vuelva a drogarse.

La justicia también controlará sus amistades. En el supuesto de que incumpliera las normas impuestas por el juzgado, podría incurrir en los delitos de desobediencia o quebrantamiento de condena, lo que muy probablemente le obligaría a volver a una celda de un correccional.

Aunque en los papeles oficiales no quedó reflejado, fuentes de la investigación explicaron en su día que el verdadero propósito del chico –que había llegado a España clandestinamente– al lanzarse sobre los coches en el centro de Granada no era suicidarse, sino provocar su atropello para luego cobrar una indemnización.

Timo 'ruso'

Nada de esto se dijo en el juicio, pero es cierto que esta arriesgada modalidad de timo, por llamarlo de alguna forma, existe desde hace años. El aparatoso fraude nació en Rusia y acabó extendiéndose por toda Europa.

Por fortuna, en España, y aunque se han dado episodios de este tipo, esta práctica no es muy habitual. Los ‘kamikazes’ suelen ser de nacionalidad extranjera.

En Rusia, prácticamente todos los coches llevan ya incorporada de fábrica una cámara para poder grabar a los ‘simuladores’ cuando se lanzan sobre los capós, lo que da idea de cómo está la situación por aquellos lares.

Estos aparatos comenzaron a hacerse populares entre los conductores rusos en torno a 2013, como único medio para protegerse de la práctica de fingir atropellos para cobrar una indemnización del seguro.

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