Ideal

La mujer asesinada en Granada deja a tres hijos huérfanos, uno de tan solo cuatro años

Policía Nacional en el Hospital Virgen de las Nieves poco después de saberse la muerte de la víctima.
Policía Nacional en el Hospital Virgen de las Nieves poco después de saberse la muerte de la víctima. / ALFREDO AGUILAR
  • La Policía Nacional trabaja sin tregua para tratar de esclarecer quién fue el autor del disparo

La barriada de Almanjáyar vivió el pasado martes el asesinato de Sara C. Y. con bastante dolor. Desde primera hora de la mañana del miércoles era el comentario en bares, tiendas, centros municipales y en todo aquel espacio donde se juntaban dos o más vecinos. El cura Jesús Carrión organizó un minuto de silencio a las ocho de la tarde con toda la pléyade de parroquianos que atiende cada tarde, entre menores y adultos.

La fallecida regentaba un bar a pocos metros de esta parroquia, en la calle Arquitecto José Contreras de esta barriada granadina. «Tengo en la cabeza el último día que tomé café allí para hablar con ella», apuntó ayer Carrión.

La fallecida deja tres hijos huérfanos, uno de cuatro años y otro de trece. Es la otra parte dura de este desastroso desenlace que el grupo de Homicidios de la Policía Nacional investiga para esclarecer quién es el autor de los hechos, el responsable de disparar la bala -de pequeño calibre- que le pudo tocar el bazo y acabar con la vida de Sara, este martes a las 8.15 de la mañana.

La fallecida.

La fallecida. / IDEAL

Antes de fallecer estuvo ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) donde los facultativos y demás personal sanitario hicieron lo posible y lo imposible por mantener con vida a esta mujer de 34 años. No hubo suerte, porque la bala tocó una zona 'prohibida'. La noticia fue acogida con mucho dolor, llantos y lamentos por el importante grupo de familiares y allegados que pasaron toda la noche y madrugada en la sala de espera de la UCI. Aguardaron siempre con la esperanza de que se recuperara, pero no pudo ser. El entierro fue ayer en el cementerio de San José de la capital granadina.

La mujer fue atendida en primera instancia por la Policía Local, que llegó a la calle Alcalá la Real número 12 de Almanjáyar pocos minutos después de las diez de la noche, después de que un vecino avisara a los servicios de emergencia. Ella misma contó que vio un fogonazo salir de unos jardines, a pocos metros del contenedor de basura donde estaba depositando la bolsa. Dio a entender que conocía al autor pero optó por no decir quién era.

El autor del disparo huyó en dirección al centro comercial Kinépolis. El martes por la mañana hubo agentes policiales rastreando los márgenes del río que separan el parque comercial del vial de Merced Alta por si encontraban alguna pista, principalmente, del arma utilizada.

La asesinada estaba divorciada y ahora convivía con su nueva pareja. Llevaba bastantes años asentada en la zona Norte de la capital, aunque sus orígenes se encuentran en la barriada de Haza Grande. Los vecinos comentaron que era una mujer trabajadora «que miraba mucho por sus hijos».

La noche de autos hubo cierto nerviosismo porque se temían represalias contra una persona a la que se había señalado como supuesto autor de los hechos. La Guardia Civil recibió el aviso de que estuviera atenta por si hubiera posibles represalias contra una familia que reside en un pueblo del cinturón metropolitano. No ocurrió nada. También se temió por una posible venganza cuando familiares de la fallecida fueron vistos en un turismo por la zona norte en actitud bastante tensa. Tampoco ocurrió nada.

El grupo de Homicidios de la Policía Nacional no ha dejado de trabajar desde la pasada noche del lunes cuando ocurrieron los hechos y sólo será cuestión de tiempo dar con el autor de los hechos.