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Hospitales de Granada: fusión que hace sangre

Hospitales de Granada: fusión que hace sangre
/ G. MOLERO
  • La Junta sigue con sus planes de que converjan en uno solo, aunque los cambios no agradan a los empleados sanitarios y afectarán a miles de pacientes

La fusión de los hospitales Virgen de las Nieves y Clínico –los dos centros de referencia durante décadas en Granada– en un solo centro sanitario tuvo su último capítulo el pasado martes. Ese día las plantillas del Materno y del General (dos edificios que, junto a Traumatología, conforman el complejo Virgen de las Nieves) votaron en contra – por un 95%– de la convergencia hospitalaria, que fue un plan –maquiavélico a los ojos de los sindicatos– que la Junta de Andalucía anunció en el año 2012, dejando a un amplio sector de los empleados públicos afectados disconformes y sorprendidos. La administración dio un golpe de timón en la trayectoria sanitaria diseñada para la ciudad diez años antes. Cuando empezó a levantarse un ambicioso edificio en el Parque Tecnológico de la Salud se tenía la intención de que ese nuevo inmueble albergarse al viejo Clínico, que es un edificio decrépito en pleno centro de la ciudad, donde todavía se sigue asistiendo a pacientes, a pesar de que las obras del hospital donde debía haberse trasladado llevan finiquitadas y cerradas a cal y canto desde hace casi cuatro años.

A final de 2012, Manuel Bayona aterrizó en Granada como gerente único de los hospitales de la capital –hasta entonces estaban Diego Becerra en el Clínico y Manuel González en el Virgen de las Nieves– y ya entonces dijo que traía bajo el brazo un revolucionario reto: convertir los dos centros tradicionales en un solo organismo, más ambicioso y con unidades de mayor peso, lo que implicaba cambios importantes.

Al poco tiempo, se conoció que el plan diseñado por el SAS para Granada contemplaba que la ciudad tuviera tres grandes sedes, una en el PTS, otra en La Caleta y otra en Traumatología. Cada una ofertará solo algunas especialidades y se dirá adiós al concepto de hospital general. El nuevo mapa asistencial alterará el flujo de pacientes y servicios médicos especializados de la capital. Los enfermos acudirán a esos macrocentros en función del mal que padezcan. Cuando entre en funcionamiento, se acabó lo de pertenecer al Clínico (San Cecilio) o al Virgen de las Nieves según el barrio o pueblo de procedencia del usuario. Al menos 2.000 funcionarios, según los sindicatos, van a sufrir cambios forzosos de funciones, servicios y de hospital.

Así queda el mapa sanitario

No cayó bien en las plantillas

El nuevo Complejo Hospitalario Granada, como se llama el proyecto, se ha ido haciendo tanglible con el tiempo –se han fusionado áreas médicas del Clínico y del Virgen de las Nieves, bajo una sola jefatura, aunque aún trabajan en distintos hospitales–, pero la noticia no cayó bien en las plantillas entonces y aún tiene al personal levantisco.

Los planes de la Junta han contado con bastantes detractores desde su anuncio, sobre todo en el seno de San Cecilio (el Clínico), un centro que desde hacía diez años planeaba una mudanza para disfrutar de «casa» nueva – al completo y en exclusiva– en el Parque Tecnológico de la Salud. Pero en 2012 se truncó el sueño del nuevo hogar, cuando el SAS desveló que los médicos del viejo edificio Clínico – y sus pacientes– se repartirán entre el Virgen de las Nieves, la flamante sede del Campus y Traumatología (convertida en un Materno).

El puzzle debe estar completo y operativo el año próximo, aunque en los últimos tiempos otro nuevo rifirrafe entre la Junta y el Gobierno central –a cuenta de las autorizaciones de endeudamiento– ha puesto en jaque las últimas fechas dadas para la inauguración de las instalaciones de Armilla – finales de 2014– y ese retraso afectaría al resto de la cadena de traslados.

Reparto de especialidades

Por esas fechas, Traumatología se debería trasladar en bloque al nuevo centro sanitario del PTS, que también acogerá todos los profesionales y enfermos de la ciudad de las áreas de Angiología y Cirugía Vascular, Dermatología, Otorrinolaringología, Oftalmología, Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria, Hemodiálisis, Medicina Interna, Enfermedades Infecciosas y Salud Mental. Esto es, los doctores y los pacientes relacionados con esas patologías, tanto el Virgen de las Nieves como en el Clínico, se irán todos juntos al edificio del Campus de la Salud.

La zona de La Caleta se orientará a las ramas médicas y en ella se incluirá como novedad un gran centro de día onco-hematológico, donde ahora se ubica el Materno. Este último se trasladará en su totalidad al edificio de Traumatología, que quedará convertido así en sede de todos los nacimientos, las pediatrías y maternidades, que hasta ahora se dividían entre el Clínico y el maternal.

En esos edificios del Virgen de las Nieves cercanos a Los Mondragones colaborarán en grandes equipos los galenos del área de Corazón, Cardiología, Cirugía Cardiaca y Hemodinámica, Digestivo y Cirugía General, Tórax, Neumología y Cirugía Torácica, Riñón, Nefrología y Urología, Oncología, Hematología Clínica, Salud Mental, Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas (estas tres últimas ramas tendrán sedes cerca de Armilla y en Plaza de Toros).

Para que todo lo anterior quepa en el General del Virgen de las Nieves – ya que a este se incorporan pacientes y médicos del Clínico–, el centro crecerá a expensas de un edificio anexo, el que alberga el actual Materno Infantil. En este último se mantendrán operativas las Salas Blancas, para la creación de medicamentos y células madre. Como novedad, se abrirá en este inmueble el mencionado hospital de día onco-hematológico.

Todos estos cambios –defendidos como beneficiosos por el SAS y por algunos jefes de secciones médicas–, han sido refutados públicamente por los sindicatos y en escritos internos firmados por decenas de galenos y registrados en el seno de los propios hospitales. En los referéndums celebrados el último año para pronunciarse a favor o en contra de la fusión estaban llamados a votar los 8.000 empleados afectados – 7.000, según el censo de los sindicatos– de los que depositaron su papeleta el 53% del total–, quienes dieron un rotundo ‘No’ (con más del 90% de votos negativos) a los planes de la administración.

Las juntas de personal de los hospitales, integradas por las fuerzas sindicales elegidas por los trabajadores, han criticado hasta el hartazgo el proceso de convergencia de los centros hospitalarios de la capital y la forma en que se llevaba a cabo el mismo. «Es mentira que la fusión sea un proyecto de abajo hacia arriba, viene impuesta desde la Consejería de Salud y su único propósito es amortizar cientos de puestos de trabajo. Eso repercutirá de forma ineludible en la atención sanitaria durante muchos años», hacían público las fuerzas sindicales antes de que la Junta impulsase una ronda de reuniones con ellos hace solo un par de semanas, de cara a lograr mayor consenso en el proceso de unificación.

Ángeles Carranza, presidenta de la Junta de Personal del Virgen de las Nieves, explicó a IDEAL que a pesar de esas recientes reuniones con el SAS, todos los sindicatos están en contra de la fusión, pero que la postura inamovible de la administración les ha llevado a negociar, «ya que es la única vía posible para que el sentir de las plantillas se refleje en la hoja de ruta marcada por el Gobierno andaluz». Encima de la mesa, los agentes sociales han puesto algunos términos irrenunciables, como que no se disminuyan las camas ni el personal de los centros. Además, quieren asegurar más garantías laborales en el proceso de movilidad de las plantillas.

A pesar de las críticas, los impulsores sostienen que esta reorganización mejorará la asistencia y que los equipos médicos y tecnológicos serán más completos. En ese puzzle hay una pieza fundamental: las puertas de urgencias, por las que entran el 55% de los ingresados. En Granada actualmente hay tres de ellas de adultos. La de Traumatología , la del Clínico y en el Virgen de las Nieves. En esos lugares suele haber jornadas de saturación porque se acumulan los ancianos pluripatológicos, personas con piezas mecánicas, injertos, transplantados, oncológicos... que precisan atención imprevista. Los jefes de Urgencias de la capital están contentos con los cambios porque el área de emergencias del PTS es mayor que la suma de las actuales de Traumatología y el Clínico, con lo que se gana espacio. «Nosotros queríamos unificarnos hace tiempo. Ahora las dos urgencias de adultos estarán más distantes, pero serán mucho más potentes», aseguran.