«Quiero dejar el cadáver más feo y usado del mundo»

Éric Jiménez acaba de publicar una biografía en la que narra aspectos poco conocidos de su vida./JUAN JESÚS GARCÍA
Éric Jiménez acaba de publicar una biografía en la que narra aspectos poco conocidos de su vida. / JUAN JESÚS GARCÍA

«Durante estos cuarenta años la vida me ha golpeado a mí tanto como yo a mi batería, con todas las fuerzas». Esa frase resume las casi 500 páginas de autobiografía que ha dictado Ernesto ‘Éric’ Jiménez Linares, baterista de KGB, Napoleón Solo, Lagartija Nick, Evangelistas y Planetas. Para algunos medios, el mejor del país en su instrumento desde hace años y, desde luego, insustituible por donde pasa

JUAN JESÚS GARCÍAGRANADA

Este fin de semana se ha puesto a la venta ya la segunda edición de ‘400 Millones de Golpes’ puesto que la primera se agotó a lo largo del viernes, día de su publicación. Se trata un volumen lleno de vida, historia, anécdotas, confesiones, situaciones extremas, pero sobre todo buen humor, el salvavidas que ha permitido a su autor llegar al medio siglo de existencia. Paralelas a las peripecias de su autor discurre la vida musical en Granada y en nuestro país, desde los primeros ochenta hasta el año pasado y los anhelos y sueños y realidades de buena parte de los compañeros de generación que escogieron la música para vivirla.

¿Cómo se le ocurrió escribir su vida? ¿O ‘se lo ocurrieron’?

–‘Me lo ocurrieron’. Yo siempre he tenido interés en en contar algo de mi vida porque considero que no era una vida muy normal. A mí me daba mucha pereza ponerme a escribir, pero Holden Centeno me vino con una propuesta editorial y vi el momento ideal.

El viñetista Romeu llamó a su autobiografía ‘Ahora que todavía me acuerdo’... ¡tiene una memoria privilegiada!

–Perfecta. Me acuerdo perfectamente de todo y no solo me acuerdo de los hechos, también hasta de los escenarios de cada suceso. Podría recordar perfectamente incluso el mobiliario de todos los sitios donde me han sucedido las cosas que cuento, tengo una memoria fotográfica privilegiada.

Nick Cohn dijo que si a los Rolling les quedaba un poco de decencia se morirían antes de los 30, usted escribe que tenía que haberlo estado a esa edad... Y aquí andamos todos...

–Sí, en un principio cuando eres un adolescente te vienes arriba y quieres vivir a tope sin importarte el futuro, si acaso dejar un cadáver bonito. A día de hoy, mi idea es dejar el cadáver mas feo y usado del mundo. (Risas)

Hay partes que están entre el ‘Bajo el Volcán’ y ‘Junkie’, entre las novelas ‘autobiográficas’ de Malcolm Lowry y Burroughs... ¿No le ha dado pudor desnudarse y contar situaciones tan intensas?

–Sí, mucho, porque soy un tío con bastante vergüenza, pero considero que la única diferencia que hay entre otra gente y yo es que lo cuento. Cuando pasan ese tipo de cosas en la vida y las recuerdas, en mi memoria las veo de una forma diferente que cuando las veo escritas; leyéndolas yo también me quedo sorprendido y pienso que han podido ser demasiado exageradas algunas vivencias... y me impacta.

¿Y otras tan íntimas...?

–También. Lo que pretendía con este libro es que fuera un libro sincero, y para entender muchas cosas de mi vida creo que era necesario llegar a este punto de transparencia. Creo que tiene algo de superación algunos episodios de mi vida, algo de psicoanálisis, de reflexión sobre lo ya vivido. Generalmente una autobiografía da un poco de ‘yuyu’ porque parece que las haces cuando estás con un pie ya en otro sitio (risas), pero hacerlo a una edad como la mía tiene una parte buena: porque cuanto más mayor eres, y además si eres granadino, el nivel de malafollá se dispara y puedes convertirte en un pedazo de cabrón. No quería llegar a eso, ni que hubiera siquiera un gramo de rencor.

El batería granadino posa con el libro en su estudio.
El batería granadino posa con el libro en su estudio. / J. J. GARCÍA

Algo que especialmente no le hubiera gustado contar por no haberlo tenido que vivir...

–Bueno... me hubiera gustado no tener que describir la figura de mi padre y su dejadez, pero creo que es fundamental porque parte de mi comportamiento viene de la figura paternal, que es responsable de muchas carencias que tuve y de que los cimientos de mi personalidad fueran un mar de dudas y de una inseguridad pasmosa, que sólo superé cuando aprendí a tocar la batería.

Aunque también hay partes que estarían entre Martes y 13...

–Totalmente, algunas pudieran parecer de una novela de Burroughs, pero hay mucha gente en grandes despachos que también viven bajo esos volcanes. En mi caso, mi propia autoterapia ha sido el sentido del humor y he sabido ridiculizar mis momentos más dramáticos. Verlo todo de esta manera tan relativa me ha sido útil. Me río de las desgracias ajenas pero sobre todo y mucho más de las mías.

«Me hubiera gustado no tener que describir la figura de mi padre y su dejadez»

Su libro recorre la historia del pop en Granada y, por extensión, la nacional. Ese plus de información desde el camerino es un valor añadido más allá de lo personal para el lector.

–Eso he pretendido también, paralelamente al relato de mis vicisitudes personales voy contando y enmarcando cada vivencia en el entorno musical que tenía alrededor, en Granada, en Madrid... con todo mis grupos y también con los artistas que he frecuentado. Cuento mi vida artística a la par de los que ocurre en lo personal.

Se lo pregunto porque hay más de ‘glocal’ que de granadino...

–He tenido en cuenta que aunque soy muy granadino muchos posibles lectores no son de aquí, así que he procurado relatar cosas que tuvieran interés para lectores de todo le país, a los que lo sucedido en Granada pudiera quedarles lejos.

«Mi propia terapia ha sido el sentido del humor y saber ridiculizar algunos momentos dramáticos»

Y me dice un aprendiz.. qué poca batería....

–Sí, porque no es un método de batería ni un libro musical, sino una historia en la que la batería siempre está a mi lado.

¿Qué ritmo le pondría a este libro?

–Uno de seguiriyas por bulerías, pero ‘decrescendo’, yendo de más a menos.

Hay autobiografías que son para ajustar cuentas, y otras para arreglarlas... ¿la suya donde se sitúa?

–La mía... ¡para arreglarlas! Esta biografía la hago partiendo de una conclusión: he vivido mucho pero en realidad lo más fuerte que me ha pasado ha sido ser padre. Ese es el mayor espectáculo del mundo y el sentimiento más potente que he vivido en mi vida.

Esta semana sale también la de otro músico de pop, aunque de perfil muy distinto, Guillermo Summers. ¿Tan chico se le quedan a los músicos los cedés que muchos se han echado a escribir?

–Cuando estás acostumbrado a estar en una expresión artística durante tantos años, es muy reconfortante irte a otra que desconoces porque es algo novedoso para uno y muy divertido.

«Cuando un batería hace hablar a su instrumento, da igual donde esté situado»

¿Un baterista es un ‘frontline de la parte de atrás’?

–No tengo ningún problema en estar al fondo. Cuando un batería hace hablar su instrumento da igual donde esté situado. Hay dos clase de baterías: unos que marcan el ritmo y otros que hacen hablar a su instrumento... y gritar, y llorar, y...

Y, ¿cuánto ha callado o está por publicar en una segunda parte ‘4 millones de Golpes-segundo round’?

–Muchísimo. No lo que he callado sino lo que no cabía. El original se iba más de mil páginas y era lo más parecido a un libro de Ken Follett. Queda mucho que contar, mucho y muy importante y muy divertido y algunas cosas muy extremas que se han quedado en la grabadora. Puede que salgan, o no.

Pues no está mal vender como Follett...

–No me quejo, en un día se ha vendido ya una primera edición de 7.000 ejemplares.

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