El 'profe' de la Universidad de Granada fan de 'El Señor de los Anillos': «Tolkien aporta esperanza»

Estudioso. En su despacho de la Universidad de Granada, con un póster de 'El Señor de los Anillos'. /JOSÉ E. CABRERO
Estudioso. En su despacho de la Universidad de Granada, con un póster de 'El Señor de los Anillos'. / JOSÉ E. CABRERO

Eduardo Segura leyó de crío 'El Señor de los Anillos' y no pasó página. Como uno de los mayores expertos en este autor, asesoró la trilogía: «Mi Aragorn sería Liam Neeson»

ISABEL IBÁÑEZ

¿Cómo fue su primer contacto con Tolkien? - En el verano de 1982 me enfrentaba a las vacaciones sin más en el horizonte que un campamento y entrenamientos de baloncesto. Un amigo me dio el primer volumen de 'El Señor de los Anillos' y me dijo que me iba a gustar mucho. Yo no era un lector de libros tan gruesos y creí que me duraría hasta Navidad. Una semana después lo había terminado, Gandalf había muerto y no tenía los otros dos volúmenes, así que hube de esperar hasta septiembre. No sospechaba adónde me llevaría aquel libro...

- ¿Qué le hizo sentir?

- Que, de un modo misterioso, contenía el relato de mi vida: en sus anhelos más profundos e inefables, en su visión de una belleza y un dolor afilados como espadas.

- ¿Cuántas veces lo ha leído?

- Dejé de contarlas. En cada lectura descubro matices, personajes que han crecido conmigo en el silencio de la cambiante experiencia del vivir... Y la recuperación de mi imaginación frente a las representaciones que ilustradores y cineastas han diseñado.

- ¿Cuándo decidió que su vida giraría en torno a este autor?

- En 1994 comencé el doctorado, y escogí a Tolkien porque me parecía un escritor menospreciado por el mundo académico. El orgullo y el prejuicio que percibí aún están presentes, así que queda mucho por hacer. También porque los tiempos nos son contrarios por la omnipresente superficialidad y la instantaneidad con que se vive todo, empezando por el arte entendido como entretenimiento.

- ¿Qué enseñanza saca del libro?

- Tolkien aporta esperanza. Esperanza por encima de todo es la moraleja profunda; la confianza en otros, y la necesidad de no sucumbir a la amenaza del cinismo.

- ¿Sería posible una segunda parte de 'El Señor de los Anillos'?

- Tolkien inició una continuación, 'El retorno de la Sombra', y pronto se dio cuenta de que no iba a ningún sitio. Una lección para fabricantes de 'best-sellers' actuales.

- Peter Jackson, director de la trilogía, contactó con usted... - No fue él, sino la productora New Line Cinema. Fuimos un grupo de estudiosos de Tolkien quienes recibíamos consultas del equipo de guionistas para adaptar el libro lo más fielmente posible. Tarea casi imposible. Opinábamos sobre alteraciones o supresiones de pasajes o personajes, y sobre aspectos que nos parecían nucleares, como la presencia de los idiomas inventados por Tolkien.

- ¿Qué fallos encuentra?

- Quizá la gran carencia es que se afrontó la adaptación desde la perspectiva de las historias de acción y aventuras, y el ritmo narrativo es muy rápido y poco contemplativo. También hay una omnipresencia de los efectos especiales en detrimento del relato.

- ¿Qué pensó al verla?

- Me emocioné mucho en algunas secuencias, aunque me defraudó el conjunto. Fue una montaña rusa de impresiones; estaba expectante, pero me enfrenté a una experiencia desconocida: una obra que conocía muy bien, con una presencia radical de mi propia imaginación, frente al carácter unívoco de la imagen. Se trata de tres películas que merecen un notable, pero en absoluto son las obras mayores que Hollywood quiso vender y que la Academia bendijo con una lluvia de Oscar.

- Si pudiera elegir al elenco...

- Liam Neeson sería mi Aragorn, a pesar del extraordinario trabajo de Mortensen. Daryl Hannah haría de Galadriel, Jeremy Irons sería Elrond, y Sean Connery, Théoden.

- ¿Un papel para usted?

- El de un hobbit simpático, noble y tranquilo.

También dibujante

- Una exposición en Inglaterra muestra los dibujos y pinturas con las que Tolkien ilustró sus obras. ¿Qué hechos influyeron para crear a este artista total?

- Desde muy joven, Tolkien desarrolló una afición por el paisajismo y el retrato de las sensaciones anímicas que la contemplación de la naturaleza provocaba en él. Paralelamente, comenzó a ilustrar los lugares que su imaginación había creado. Hay una fuerte presencia del impacto que causó en su fina sensibilidad la convivencia con la campiña inglesa, su disgusto por máquinas y fábricas, así como por el simbolismo. Nunca fue buen pintor figurativo, quizá por su falta de dominio del dibujo; y a falta de conocimientos de Música, volcó su creatividad en los idiomas, y en el dibujo y la acuarela.

- ¿A qué edad aconseja empezar a leer a Tolkien?

- Habrá personas que jamás entrarán en la Tierra Media, y otras que a los 12 o 13, o antes, ya hayan quedado encantados por las aventuras de Bilbo Bolsón. No sé, un libro es un consejero peligroso, y un regalo que precisa de un profundo conocimiento del destinatario. He conocido personas que a los 13 habían entendido bien 'El Silmarillion', o padres que leen 'El Señor de los Anillos' a sus hijos de 9 o 10.

- ¿Alguna experiencia vital importante en relación a Tolkien?

- El impacto de la muerte en mi vida me fue más comprensible.

- Tolkien inventó idiomas para sus obras. ¿Su palabra favorita?

- Por su sonoridad, 'namárië', adiós. También me gusta el verso 'laurië lantar lassi súrinen': «Como el oro caen las hojas en el viento».

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