Muere el naturalista que denunció la caza del león 'Cecil'

Defensor de los animales. Johnny Rodrigues, con la cría de rinoceronte 'Tatenda' en Zimbabue. Abajo, el famoso león 'Cecil'. / ZIMBABWE TASKE FORCE CONSERVATION
Defensor de los animales. Johnny Rodrigues, con la cría de rinoceronte 'Tatenda' en Zimbabue. Abajo, el famoso león 'Cecil'. / ZIMBABWE TASKE FORCE CONSERVATION

Temiendo por su vida, Rodrigues buscó refugio en Portugal

ISABEL IBÁÑEZ

Si el mundo conoció al león 'Cecil' y su muerte a manos de un dentista estadounidense en 2015 fue gracias a Johnny Rodrigues, que desde su puesto de responsable de la organización naturalista Zimbabwe Conservation Task Force (ZCTF) respondió durante semanas a medios de comunicación de todo el planeta sobre las circunstancias que se iban conociendo acerca de la irregular cacería del felino estrella del parque Hwange, de donde lo sacaron engañándolo con cebo para matarlo a flechazos. Rodrigues vivía ahora en Portugal; allí se había refugiado del miedo que sentía a ser asesinado por su defensa encendida de los animales en peligro de desaparición en el continente africano. Aunque no ha sido el veneno que temía que le administrasen -como el que los furtivos utilizan para arrancar a elefantes y rinocerontes colmillos y cuerno, respectivamente- lo que ha acabado con él a los 69 años, sino un cáncer de colon. Aún se estaba recuperando del fallecimiento de su esposa en 2016, ni un año después de todo el ajetreo que le supuso el de 'Cecil'.

'La pérdida de un guerrero' es el título con el que una de los tres hijos de Rodrigues, nacido en Madeira, titulaba la última entrada en el facebook del ZCTF: «Fue y siempre será una persona increíble, un héroe, un soldado, un defensor de los animales. Logró muchas cosas en su vida, fue miembro de la unidad de combate de élite Selous Scouts, compitió en automovilismo y obtuvo trofeos, jugó al golf ¡ay! no muy bien, jaja. (...) Manejó camiones de 30 toneladas en su negocio de transporte, era un luchador, un verdadero guerrero y protegía ferozmente a su familia. Entre todo esto, mi madre y mi padre encontraron tiempo para hablar en contra de las atrocidades contra la vida silvestre en Zimbabue. Condujo muchas veces al santuario natural de Imire para llevar leche a su amada cría de rinoceronte 'Tatenda', y al parque Hwange para llevar agua para los animales que mueren de sed. Hay tantos momentos que puedo recordar, tantos...», lloraba su hija.

La cruzada de Rodrigues le había granjeado la enemistad del Gobierno presidido por Robert Mugabe -en el poder en el momento de la muerte de 'Cecil' y hasta hace un año aproximadamente- , del que denunciaba su política medioambientalista, responsabilizándole de acelerar la extinción de algunas de las especies más representativas del país. También le acusaba de enviar secuaces para 'ocuparse' de él: «Tuve que marcharme de allí porque me envenenaron cuando regresé de una manifestación convocada en Washington para protestar por la muerte de 'Cecil'. Zimbabue es un país sin ley en el que todo el mundo hace lo que quiere», explicaba a este periódico hace solo tres meses. En 2015, Mugabe celebraba su 91 cumpleaños con un banquete compuesto por la carne de dos elefantes, un par de búfalos, otros dos antílopes, cinco impalas y un león, donados por un agricultor adinerado por un valor de unos 100.000 euros, según informaba el 'Zimbabwe Chronicle'.

«Estoy arriesgando mi vida por informar de lo que pasa aquí, por eso nadie más lo hace», denunciaba

No era la primera vez que el ecologista denunciaba esta persecución; aseguraba haber sufrido hasta cinco atentados (le cortaron los frenos del coche, le arrinconaron en la carretera, allanaron su casa, robaron su ordenador...: «Estoy arriesgando mi vida por informar de lo que está pasando aquí. Por eso nadie más lo hace», clamaba. A estas horas, Mugabe ya estará informado de esta enorme pérdida.