Los deportes que aparecen en la 'tele' pero casi nadie ve

Los deportes que aparecen en la 'tele' pero casi nadie ve

Comentaristas de deportes minoritarios hablan sobre su trabajo. Sus espectadores son escasos, aunque a veces pegan un 'pelotazo' y les sale un campeón que engancha al público

JAVIER GUILLENEA

Cómo que un tal Roonie? Un respeto, por favor», corta aparentemente ofendido Sergio Gutiérrez. Su interlocutor solo quería decir que acababa de ver en internet un partido de snooker en el que había ganado un señor desconocido, un tal Roonie, pero no ha podido terminar. «En Reino Unido es una superestrella deportiva, una figura, no puede salir a la calle porque la gente se le echa encima», recibe como respuesta.

Sergio Gutiérrez sigue hablando de Ronnie O'Sullivan, una leyenda viva en una modalidad de billar llamada snooker. «Le apodan el cohete porque mete las bolas a mucha velocidad, ha hecho cosas raras como jugar descalzo o romper códigos ancestrales del juego, ha conseguido trece veces la máxima puntuación, algo que no ha logrado nadie...». Pone tanta emoción a sus palabras que dan ganas de ir corriendo a un salón de juegos para hacer carambolas a destajo. Es como si estuviera retransmitiendo en directo alguna partida, que es justamente lo que acaba de hacer una hora antes.

También es como si estuviera describiendo un planeta diferente, un lugar en el que los jugadores de billar son adorados como dioses y especialidades como el curling o los saltos de esquí reciben la atención de legiones de fieles seguidores. No como en España, donde el fútbol impone su ley rodeado de una corte de deportes cuya influencia depende de las finales que jueguen o las medallas que obtengan. Más allá de los Gasol, Alonso, Nadal, los ases del motociclismo y unos cuantos otros se extiende el desierto. Y dentro de ese desierto se mueve a sus anchas una voluntariosa tropa de comentaristas que se empeñan en dar a conocer a las minorías.

Entre amigos

Eduardo de Paz es uno de ellos. En los últimos once años ha retransmitido en Eurosport encuentros de curling, balonmano, rugby, hockey sobre hielo, alpino en línea, fútbol australiano e incluso sumo. Y dentro de pocos días comentará un corro de lucha leonesa. «Tenemos que estar preparados para todo», dice.

El curling es ese deporte parecido a la petanca que asoma la cabeza cada cuatro años, con los Juegos Olímpicos de invierno. A grandes rasgos, se trata de que un jugador lance con suma delicadeza una piedra de casi veinte kilos que se desliza sin demasiada prisa sobre el hielo mientras otros dos barren el suelo frenéticamente. Eduardo de Paz lo vio una vez en televisión y le enganchó hasta el punto de que se inscribió junto a su hijo a un curso que daban en SanSebastián.

El hijo, que vive en León, es campeón de España de curling con su equipo de la capital guipuzcoana, el Txuri Berri, mientras que el padre intenta transmitir la emoción del juego a una audiencia televisiva que nunca será demasiado numerosa. «Es algo que tienes asumido, en el fondo hablamos para los amigos, es como si fuéramos un grupito de conocidos que nos sentamos en un bar para ver el partido».

Los verdaderos aficionados, los que no se pierden ni una, son pocos pero fieles y, sobre todo, entendidos. Que se lo digan a Sergio Gutiérrez, que acaba de comentar en Eurosport un encuentro de cuartos de final de un torneo de snooker en Bélgica. «Ha sido uno de esos partidos larguísimos, infames, en el que parecía que no pasaba nada, así que he pedido a la gente que me escuchaba que interactuara en twitter y han entrado a saco diciendo que estaban en tensión viendo la tele en sus casas».

Por escasa que sea la audiencia nunca están solos, y eso es algo que tienen muy presente. «No predicamos en el desierto, siempre sabes que hay alguien escuchándote, lo notas cuando metes la pata», sostiene Sergio Gutiérrez, quien, para no ser menos que el resto de sus colegas, también comenta tiro con arco y remo. Pero no sueñan despiertos, saben que la suya es «una defensa utópica», como reconoce Paloma del Río, la voz de Televisión Española en patinaje artístico y gimnasia artística y rítmica. «Te haces la ilusión de que otros van a ver lo que retransmites pero no hay que engañarse; lo que tiene tirón es el fútbol y el baloncesto, nadie va a quedar con los amigos en casa para ver un mundial de natación», afirma la periodista.

«En España son minoritarios todos los deportes menos el fútbol», asegura con contundencia José Luis Corral, comentarista de los saltos de esquí de Año Nuevo en Eurosport además de judo, snowboard, curling, tenis o el último mundial de escalada. «Durante diez años comenté sumo y me lo pasaba muy bien. Me gusta el simbolismo de ese deporte, los luchadores se preparan durante cinco minutos e igual el combate dura cinco segundos».

Cada cuatro años

Con esos mimbres no hay más remedio que hacer todo lo posible para mantener ante la pantalla a los aficionados al sumo, que los hay, y a los esporádicos espectadores que recalan en la cadena transportados por su mando a distancia. «Hay que intentar dar emoción y algo de humor, damos conversación, charlamos, buscamos trucos para encontrar un punto que nos sirva para enganchar a la gente», explica José Luis Corral.

«Hay que luchar por esta gente, por estos deportistas que solo tienen visibilidad cada cuatro años, si es que la tienen». Lo de Paloma del Río, que en 2015 recibió la Medalla de Oro al Mérito Deportivo por su defensa de los deportes minoritarios, es vocacional. «Llegué de becaria a RTVE en 1986 y en aquella época todos querían hacer fútbol, pero yo me veía en otras disciplinas», recuerda.

Empezó retransmitiendo tenis de mesa. «El primer día me puse muy solemne y dije cosas como 'el jugador ha dejado las pelotas en la red'». No solo había que aprender las reglas de juego sino que también era necesario atinar con el lenguaje para esos nuevos deportes que se asomaban a la pantalla. «En gimnasia hay que tener mucho cuidado. Cuando van a empezar con algún aparato no puedes decir sale la chica en pelota o en cinta, sino con la pelota o con la cinta».

Todos han tenido que aprender porque no han contado con referentes.«Cuando me tocó fútbol australiano no sabía nada, pero al final me acabó enganchando», admite Eduardo de Paz. Son exploradores que desbrozan caminos nunca transitados. Buscan, como Sergio Gutiérrez, la mejor manera de narrar una competición de tiro con arco, quizá «inventando sistemas nuevos para ver virtualmente la trayectoria». Y esperan, como le ha sucedido a Javier López, que les toque la lotería.

Carolina y Lidia

Este periodista de RTVE, que también ha comentado rugby, halterofilia, hockey sobre hielo, carreras de caballos, saltos y baloncesto, empezó a retransmitir badminton en 1999. «Para la gente ese deporte era entonces algo que tenía que ver con unas raquetas y unos volantes de nailon y poco más», recuerda. La audiencia era muy baja y los eventos que retransmitían no tenían regularidad. Solo veían los partidos unos cuantos fieles, entre ellos una niña que no tardó en apuntar maneras. «Carolina Marín tenía 15 años cuando la conocí.La veías ganar campeonatos y nos sorprendía a todos, es una crac, una rara avis que tiene una fortaleza mental impresionante».

En 2014 Carolina ganó su primer Mundial y la audiencia subió como la espuma. En los últimos Juegos Olímpicos los partidos de la campeona andaluza tuvieron un seguimiento enorme. Acostumbrados a hablar para unos cuantos amigos, López y su compañero Roberto González comenzaron a hacerlo para millones de personas. «Tienen que estar contentísimos, les ha salido Carolina y también Lidia Valentín en halterofilia», dice Paloma delRío. Por si no fuera bastante, la selección española de rugby ha estado a punto de jugar el Mundial. «En los últimos meses el interés ha sido tremendo», afirma Javier López. En resumen, la lotería.

Basta con un campeón para que las audiencias se disparen. «En España somos resultadistas, consigues una medalla y mucha gente se apunta al carro», dice Eduardo de Paz. Ese es el momento que aguardan los comentaristas de deportes minoritarios. Saben que cuando el Alonso de turno se retire llegarán las vacas flacas «y muchos se bajarán», pero también son conscientes de que «otros se quedarán». Para eso están ellos, para dar emoción y retener a los que se han enganchado.

De eso se encarga gente como Sergio Gutiérrez, que insiste en la épica del snooker. «Alrededor de la mesa los jugadores no se mueven mucho, están pensando, hay un plano fijo... Televisivamente eso puede ser muy emocionante», comenta.