Un cuento sin príncipe azul

Un hombre se lleva a la fuerza a una niña que ha comprado a su padre para casarse con ella en un poblado keniano./REUTERS
Un hombre se lleva a la fuerza a una niña que ha comprado a su padre para casarse con ella en un poblado keniano. / REUTERS

En el mundo hay 800 millones de mujeres que fueron obligadas a casarse cuando eran niñas

P. PEREA

La historia de la niña de la foto es dramática, pero nada inusual en pleno siglo XXI. Hace cinco años vivía en una aldea a unos 80 kilómetros de la localidad de Marigat, en la región keniana de Baringo, y fue vendida por su padre para casarla con un hombre al que nunca había visto a cambio de veinte cabras, tres camellos y veinte vacas. La mañana en que su comprador y futuro marido llegó a su aldea, acompañado por un séquito de hombres, la chica conoció su destino, que su familia le había ocultado para impedir que huyera. Cuando trató de hacerlo, era demasiado tarde. Entre los Pokot, la tribu a la que pertenece, es habitual desposar a las niñas al despuntar su adolescencia en matrimonios forzados.

El suyo, decíamos, no es un caso único. Unos 800 millones de mujeres que viven actualmente en todo el planeta fueron casadas cuando eran niñas. En países como Bangladesh, Chad, Etiopía o Guinea, el 60% de las mujeres contraen matrimonio antes de los 18 años, mientras que en esos mismos lugares el porcentaje de hombres en la misma situación no alcanza el 20%, según el informe anual que ayer publicó el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU), y del que se hizo eco Efe. Un 21% de las mujeres del mundo están casadas antes de cumplir los 18 años, aunque ese porcentaje se eleva al 40% en los países menos desarrollados.

El informe, con el que el organismo conmemora sus 50 años de existencia, también recuerda que 500 mujeres y niñas mueren cada día en el embarazo o el parto en países en conflicto o con emergencias humanitarias, y subraya la necesidad de seguir avanzando para que todas tengan plenos derechos sobre su reproducción. Cerca de 200 millones de mujeres siguen sin tener acceso a métodos y servicios contraceptivos.

«Pese al aumento del acceso a los anticonceptivos, cientos de millones de mujeres siguen sin poder usarlos, ni disfrutar de los derechos reproductivos que ello comporta», denuncia la directora ejecutiva del FPNU, Natalia Kanem. «Esta carencia, que influye en diversas facetas de la vida, desde la educación a los ingresos o la seguridad, impide que las mujeres puedan elegir su propio futuro», agrega.

Sin derechos reproductivos

El documento cuantifica por primera vez la posibilidad de las mujeres de acceder a tres variables en sus derechos reproductivos (decidir en lo que respecta a la relación sexual con su pareja, elegir si usan o no anticonceptivos y tener acceso a servicios sanitarios relativos a la reproducción). En los 51 países de los que el FPNU ha podido recibir datos completos, ha detectado que un 43% de las mujeres no tienen la posibilidad de elegir en alguna o incluso ninguna de estas variables.

Pese a los desafíos aún por afrontar, el Fondo subraya que, en los 50 años de existencia del organismo, ha habido claros avances en la materia. Así, el uso de contraceptivos entre mujeres ha crecido del 24% en 1969 al 58% en 2019 (del 1% al 37% en los países menos desarrollados). España, donde el cambio aún ha sido más radical (del 9% hace medio siglo al 67% en la actualidad), es un ejemplo de este cambio de paradigma, según los datos del informe.

La tasa de fertilidad (número de hijos que como media tiene una mujer en edad reproductiva), ha pasado en este tiempo de 4,8 hijos hace 50 años a 2,9, aún por encima de la tasa de reposición, que se sitúa en dos hijos. En los extremos de la estadística se sitúan Portugal y Moldavia, con 1,2 hijos por mujer, frente a Níger, con 7,1.