Crimen de Marta del Castillo: «No pudo ser cosa de uno solo»

Miguel Carcaño. /EFE
Miguel Carcaño. / EFE

El fiscal reconoce que sin la confesión de Miguel Carcaño «habría sido difícil una condena»

AGENCIAS

Miguel Carcaño, el asesino confeso de Marta del Castillo, ha ejercido su derecho a solicitar permisos penitenciarios para salir de la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real), pero se los han denegado, según han señalado a Europa Press fuentes penitenciarias.

De acuerdo con estas mismas fuentes, Carcaño, que lleva una «vida normalizada» en prisión, ha pedido disfrutar de estos permisos hasta en una veintena de ocasiones, pero la Junta de Tratamiento de la cárcel y el juez de Vigilancia Penitenciaria han rechazado sus peticiones. Para salir de prisión, el recluso debe contar con el informe favorable de la Junta de Tratamiento de la prisión de Herrera de la Mancha y, además, necesita la autorización del juez de Vigilancia Penitenciaria de Ciudad Real.

Carcaño, que actualmente se encuentra recluso en la cárcel de Herrera de La Mancha (Ciudad Real), fue condenado en firme por el Tribunal Supremo a 21 años y tres meses en el año 2011, pero llevaba interno de forma preventiva desde febrero de 2009. Ese tiempo de prisión provisional computa en la liquidación de condena. Para poder optar a salir de prisión, necesita haber cumplido una cuarta parte de su condena, un aspecto que ya ha cumplido.

Este jueves se cumplirán diez años de la desaparición y muerte de la joven sevillana Marta del Castillo la tarde del 24 de enero de 2009.

Su confesión, clave

Por ptra parte, el fiscal del caso Marta del Castillo, Luis Martín, admitió este martes que «sin la confesión de Carcaño hubiera sido difícil una condena, no imposible» en la causa del asesinato de la joven, ya que solo contaban «con indicios racionales, pero simples indicios».

Martín ejerció el Ministerio Público en este caso desde el inicio de la instrucción y durante el juicio contra Miguel Carcaño, su amigo Samuel Benítez, su hermano Francisco Javier Delgado y la novia de este, María García, todos ellos absueltos de encubrimiento.

En declaraciones a Efe, el fiscal reconoció que lo que más le «sorprendió» fue la absolución de Samuel Benítez «porque en la Policía había confesado» que participó en deshacerse del cuerpo, pero nunca lo ratificó en sede judicial y el tribunal vio que no era suficiente.

Martín señaló que lo que esperaba era la condena de Carcaño por homicidio y la de Benítez por encubrimiento, ya que «nadie vio lo que sucedió allí», pues «los únicos testigos eran acusados», por lo que resultaba «complejo» probar cómo ocurrió el crimen y solo una de las múltiples versiones de Carcaño apuntaba a un ataque «sorpresivo» que permitió al tribunal condenarle por asesinato.

«No pudo ser cosa de uno solo»

La Fiscalía pidió 52 años de cárcel —la acusación particular que ejerció la familia solicitaba 50— para Carcaño por asesinato, agresión sexual y un delito contra la integridad moral (la familia acusaba por profanación de cadáver) y recurrió hasta el Supremo en desacuerdo con la valoración de las pruebas de geolocalización de los teléfonos de los procesados, que llevó al alto tribunal a ordenar a la Audiencia revisar el fallo para valorar esas pruebas y justificar la absolución, sobre todo de Samuel Benítez.

El fiscal alaba la labor del «magnífico» juez instructor Francisco de Asís Molina y de la Policía, que a su juicio «fue perfecta, aunque haya habido muchas críticas», y cree que fue «correcta» la forma de enfocar un juicio «bastante complejo porque era muy difícil probar la participación» de todos los acusados «sin haber sido hallado el cadáver y sin testigos directos».

«En realidad, contábamos con la confesión de Carcaño e indicios, como de que era la última persona con la que se había visto a Marta cuando la recogió en Triana y parece que se dirigían a su casa» (escenario del crimen), admite. No obstante, aún hoy cree que «participaron varios, no pudo ser cosa de uno solo», y su impresión es que el «planeador» de la desaparición del cuerpo fue el hermano de Carcaño.