El peligro que acecha a España: la decisión que puede devolvernos a los criminales británicos

Un operativo hispanobritánico detuvo en su casa de Jávea (Alicante) en 2015 a Graham Monk, implicado en un secuestro y asesinato en España. :: afPGuardia civil/ /
Un operativo hispanobritánico detuvo en su casa de Jávea (Alicante) en 2015 a Graham Monk, implicado en un secuestro y asesinato en España. :: afPGuardia civil / /

El 'Brexit' podría devolver a los criminales británicos sus santuarios en el litoral español. Aquí se ha capturado a nueve de los diez más buscados. «Se corre el riesgo de volver a los canales lentos e insuficientes previos a la euroorden»

ANTONIO CORBILLÓN

Michael Harris llegó a España en 1982. Hoy forma parte de EuroCitizens, una organización que lucha por defender los derechos de los británicos expatriados y los europeos 'britanizados', todos temerosos de los efectos de la próxima salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. «Recuerdo los años en que las mafias británicas no tenían problemas en España», comenta Harris. En aquellos años 80, España todavía no era socio europeo (se integró en 1986) y, para llevar a un detenido ante la Justicia anglosajona, hacía falta una orden de extradición. La creciente colonia de jubilados británicos en las costas españolas llevó a sus delincuentes a buscar un refugio discreto, soleado y tranquilo desde el que ocultarse o seguir operando. La cercana Gibraltar, les permitía (y aún permite) disponer de un paraíso fiscal desde el que manejar su patrimonio.

La Unión Europea trajo grandes avances en la lucha contra esos santuarios que llevaron a cambiarle el nombre a las playas de Málaga para llamarlas Costa del Crimen. Que se lo pregunten a Jamie Acourt, el narcotraficante más buscado de Gran Bretaña y detenido este 5 de mayo mientras salía de un gimnasio en Barcelona. Además de tráfico de drogas, Scotland Yard le acusa de un crimen racista cometido hace 25 años. Con su detención, son ya 81 los grandes fugitivos del otro lado del Canal de la Mancha arrestados en España desde que en 2006 se lanzó la primera Operación Captura.

Se trata de una iniciativa que coordinan la National Crime Agency (NCA), la organización privada Crimestoppers y los cuerpos policiales españoles. Un trabajo conjunto que, tras la detención de Jamie Acourt, les permite presumir de que han capturado a nueve de los diez criminales 'british' refugiados en España más buscados. De una lista total de 86 nombres, sólo quedan cinco sueltos. «Nuestra capacidad de compartir información y trabajar con rapidez con nuestros socios asegura que no haya un refugio seguro para los fugitivos», explicó el jefe de Operaciones Internacionales de la NCA, Ian Cruxton, tras esta última captura.

Camino Mortera Centro para la Reforma Europea «No caben acuerdos bilaterales cuando uno abandona la UE» Ana Salinas Catedrática y exasesora en Seguridad de la UE «Diría que casi nos necesitan más ellos a nosotros que al revés» Michael Harris EuroCitizens «Gran Bretaña quiere colaborar, pero sin aceptar la Justicia europea»

La NCA, que depende del Ministerio de Interior británico, dispone de un equipo completo en España para investigar. No tienen cobertura para hacer detenciones, pero su estrecha colaboración con las autoridades españolas han permitido dar grandes golpes a las mafias de explotación sexual, pederastia o drogas.

Las costas y las islas españolas son tan apreciadas por el hampa británica que aquí han vivido retiros dorados algunos de sus mitos. En 2016 falleció en Mojácar (Almería) Douglas Gordon, uno de los cerebros del asalto al tren de Glasgow (1963), considerada la obra maestra por los malos. Aunque, en su caso, lo hizo tras cumplir condena en su país y sin necesidad de andar oculto por las calles.

En Málaga y alrededores, el fantasma de Ronnie Biggs, el líder de aquella banda que se llevó el equivalente a 40 millones de euros de hoy, fue una leyenda urbana. Mucha gente creyó reconocerle en un bar o paseando por la playa en Marbella. En realidad le gustaban más las de Río de Janeiro, donde vivió como un bohemio muchos años, hasta que murió en su país.

Durante las tres décadas largas de cooperación comunitaria (desde 1986), más de mil prófugos han sido extraditados de forma casi automática al Reino Unido. Las fuentes policiales consultadas calculan que hoy operan desde España «no menos de 40 grupos mafiosos ingleses».

Nuevos santuarios

Toda esa colaboración es uno de los grandes riesgos que están en juego durante la negociación del 'Brexit'. «Para las autoridades británicas será nefasto. Diría que casi nos necesitan más ellos a nosotros que al revés», asegura la catedrática de Derecho Internacional y exasesora del Consejo de Europa en seguridad y terrorismo Ana Salinas de Frías.

El eurodiputado laborista británico y presidente del comité de Justicia y Asuntos de Interior del Parlamento Europeo, Claude Moraes, también advirtió la pasada semana del riesgo de que los delincuentes vuelvan a ocultarse en la Costa del Crimen por «las dificultades y demoras para acordar un tratado de extradición» posterior al 'Brexit'.

Estos días, ambas partes negocian los asuntos más importantes del 'tratado de divorcio'. En materia de seguridad se discute sobre tres aspectos: cooperación judicial para mantener la orden de detención y entrega (euroorden); el futuro de las fronteras policiales (tratado de Schengen) y el acceso a las bases de datos (Europol, de antecedentes penales, y Eurodac, de huellas dactilares).

Al parecer, los negociadores británicos plantean quedarse sólo con aquello que les interese. «Se pensó al principio que la seguridad iba a ser lo más sencillo de negociar. Es al revés. Es imposible salvar la euroorden y no hay precedentes de acceso a las bases de las fronteras Schengen de países que no son miembros de Europa», advierte desde su oficina en Londres Camino Mortera-Martínez, investigadora en Asuntos Internos de la UE del Centro para la Reforma Europea.

Esta experta cita el ejemplo de países como Noruega e Islandia, con los que se ha tardado trece años en firmar acuerdos de extradición. «Convenios que impiden extraditar a nacionales del país con lo que, de firmarse uno igual con Gran Bretaña, Europa no podría reclamar a delincuentes británicos y viceversa», advierte Mortera-Martínez. Pactos legales que permiten negar una extradición bajo supuestos motivos políticos. «En su día, nuestra entrada en Europa acabó con los santuarios del terrorismo vasco. Por eso, frente a la nueva amenaza global, toda pérdida de cooperación es una derrota», concluye Camino Mortera.

La entrega de prófugos podría incluso regresar a los acuerdos de la Convención de 1957, un auténtico «agujero letal» para esa lucha. «Se tardará muchos años en crear nuevas estructuras conjuntas y nunca serán tan efectivas», advierte el profesor de Derecho Comunitario de la Universidad de Cádiz, Jesús Verdú, que insiste en que «hoy día no hay espacios de impunidad» y que en la Europa «globalizada son imprescindibles esos mecanismos colectivos».

Labor que ha permitido llevar ante la Corte de Londres a individuos como Robert Dawes, capturado en la navidad de 2016 después de ocho años de estrecharle el cerco. Le llamaban «el 1» porque era algo así como el Pablo Escobar del narcotráfico británico. Y tenía vicios grandilocuentes al estilo del capo colombiano. En su casa de Coín (Málaga) se hizo construir un lago artificial en el que se dedicaba a su afición favorita: la pesca de la trucha. No le valía cualquier ejemplar. Se gastaba hasta 500 euros por pieza viva.

Esa fructífera 'pesca' de delincuentes tendrá los días contados. Europa propone que el divorcio sea efectivo el 30 de marzo de 2019. Y su transición se completará en diciembre de 2020. Con la nueva década, la Costa del Crimen podrá recuperar la impunidad de los peores tiempos, cuando los hampones regaban las calles españolas de sangre para ajustarse las cuentas que no habían 'pagado' en Gran Bretaña.

De hecho, las guerras internas entre mafias como la de Dublín o Mánchester parecen estar relacionados con la ola de heridos de bala en las últimas dos semanas, aunque ninguna ha sido mortal, que se han producido en las grandes áreas turísticas malagueñas. Dos secuestros y varios cruces de disparos que podrían adelantar los efectos del 'portazo' británico a la seguridad común europea.