El GEO: 40 años a todo riesgo

Agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) realizan un simulacro con motivo de su 40 aniversario. :: virginia carrasco/
Agentes del Grupo Especial de Operaciones (GEO) realizan un simulacro con motivo de su 40 aniversario. :: virginia carrasco

El GEO cumple cuatro décadas con una brillante hoja de servicios. Ha desarticulado más de 75 comandos terroristas y liberado a 467 rehenes sin perder uno

MELCHOR SÁIZ-PARDO

No solo la Constitución celebra su 40 aniversario. Poco antes del nacimiento de la Carta Magna vio la luz en aquella España que daba sus primeros pasos democráticos el GEO (Grupo Especial de Operaciones). Aquel acrónimo, entonces desconocido, hoy es referencia mundial de la seguridad. Cuatro décadas después, la élite de la Policía Nacional cuenta sus operaciones por éxitos. Ayer el rey Felipe, acompañado del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, visitó la sede del GEO en Guadalajara para celebrar el cumpleaños de la unidad. El monarca agradeció su trabajo -«sacrificado, entregado, de riesgo y apasionado»- al servicio de los ciudadanos, de sus derechos y libertades. Transmitió además sus felicitaciones a los agentes de este grupo actualmente destinados en el extranjero, concretamente en labores de protección de la embajada española en Kabul. Allí, en 2015, fallecieron en acto de servicio dos compañeros.

El currículum de la unidad cuelga, en forma de fotografías y recuerdos, en las paredes de la base. Cuarenta células (nacionales y yihadistas) desarticuladas, casi 450 rehenes rescatados sin una sola baja entre los secuestrados, decenas de asaltos con éxito en barcos de narcos en altamar... Solo el recuerdo de los cinco compañeros fallecidos en acto de servicio hace borrar la sonrisa a los agentes de Guadalajara, escondidos tras sus cascos y viseras de protección. La muerte en 2004 del subinspector Francisco Javier Torronteras, en el asalto a la casa de Leganés donde se escondía la célula del 11-M, sigue presente en muchas conversaciones.

Una carrera corta

Es martes y hace mucho frío a las afueras de la capital alcarreña, pero algunos de los agentes van en manga corta mientras presencian cómo sus compañeros rapelan desde lo alto de un edificio durante el 'ensayo general' de la demostración que se hizo ayer ante el jefe del Estado. La inmensa mayoría de los funcionarios no superan los 40 años. La vida en el GEO es corta. Entran con una media de 27 años y en solo una década las exigencias del servicio y las promociones profesionales les llevan a otros lugares.

Entrar aquí es el sueño de muchos de los policías, pero también una quimera. Solo el 1% o 2% de los agentes que comienzan el proceso de selección logran pasar las durísimas pruebas físicas y el todavía más exigente curso de siete meses para convertirse en uno de los 90 'geos' españoles. De hecho, en 40 años solo poco más de 300 agentes han pasado por esta unidad. Ninguna mujer. «Algunas, muy pocas, se han presentado a las pruebas físicas. Pero ninguna hasta ahora ha logrado completar el curso, aunque estoy seguro de que en el futuro lo conseguirán», explica el máximo responsable de la unidad, el comisario Javier Daniel Nogueroles.

En el GEO hay algo de contrasentido. Su aspecto militar contrasta con sus orígenes y lo que supuso su nacimiento como primera unidad alumbrada por la democracia. Corría el año 1978. Las Fuerzas de Seguridad del Estado eran uno de los vestigios más visibles de la vieja dictadura franquista. Una España moderna necesitaba una Policía renovada y, a la vanguardia de ella, el entonces ministro de Interior, Rodolfo Martín Villa, decidió crear una unidad de élite para las misiones más arriesgadas.

La idea de un grupo de estas características no fue en absoluto de origen español: sus propios creadores reconocen la inspiración en las unidades de intervención rápida alemanas, las GS-G9. Pero, hoy por hoy, el GEO es el equipo de asalto más efectivo de Europa y sus cifras son la envidia de los responsables de la seguridad de medio mundo.

Atraco al Banco Central

Su tarjeta de presentación a la sociedad española fue el famoso atraco al Banco Central de Barcelona el 23 de mayo de 1981, donde los 'geos' mataron a uno de los asaltantes pero liberaron sanos y salvos a los más de 300 rehenes. Con toda España pendiente a través de la televisión, el grupo de intervención cosechó un rotundo éxito. Y eso que los servicios secretos estadounidenses e israelíes calculaban, horas antes del operativo, que al menos un 10% de los rehenes, 30 personas, iban a morir.

Si el Banco Central permitió a los españoles descubrir que tenían un grupo operativo de primer orden, otros dos secuestros, el del padre de Julio Iglesias y el de Melodie Nakachian, llevaron al GEO en volandas a la fama. Entre 1978 y 1990, los 'geos' desarticularon más de veinte comandos terroristas operativos, sin contar grupos de información o equipos de colaboradores. Entre ellos, los sanguinarios comandos 'Madrid' y 'Barcelona'. Ya en la década de los 90, seis comandos más, cuatro de ETA -entre ellos el 'Gohierri Costa' y el 'Matalaz'- y dos de los GRAPO cayeron a manos de sus efectivos.

Ahora, 40 años después de su nacimiento y muchos después de sus operaciones más conocidas, el GEO, además de participar en grandes dispositivos de seguridad, sigue protagonizando casi cada semana actuaciones de riesgo, pero que ya no son noticia. España parece haberse acostumbrado a contar con unos tipos de película que se juegan la vida en las situaciones más peligrosas para proteger a los ciudadanos. Ellos siguen entrenando para que parezca fácil asaltar un barco en altamar sin saber si rechazarán su abordaje con armas automáticas o capturar a un comando yihadista ignorando si un terrorista va a inmolarse llevándoselos por delante.