Passio Granatensis: 10 años de una cita histórica

Jesús de la Meditación en Gran Vía /González Molero
Jesús de la Meditación en Gran Vía / González Molero

Veinte cofradías salieron a la calle a pesar del mal tiempo que deslució el cortejo

AMANDA MARTÍNEZ

La 'Passio Granatensis' se celebró el 11 de abril de 2009 con la mala suerte que suele tener esta ciudad para sus grandes celebraciones. Entre claros y nubes, las cofradías granadinas no quisieron desilusionar a las 180.000 personas que abarrotaban las calles y arriesgaron su patrimonio para que la conmemoración del centenario del Entierro Magno de 1909 fuera lo más bello posible.

Veinte hermandades, con veintidós pasos procesionales, trabajaron duro durante meses para mostrar, con aquel cortejo, la evolución y la historia de la Semana Santa de esta ciudad.

A las cuatro y media de la tarde las puertas de la Catedral se abrían para la cita inolvidable. Borriquilla, Santa Cena, Huerto y Cautivo estaban ya en la calle cuando comenzó a llover, obligando a las dos últimas a resguardarse en el templo catedralicio. Con serenidad, y con el parte meteorológico en la mano que aseguraba que se despejaría en breve, las hermandades decidieron seguir adelante. De nuevo, Oración en el Huerto y Jesús Cautivo en Pasiegas.

Le siguieron Jesús del Perdón, de la Paciencia, Cañilla, Jesús del Rescate, y la Sentencia. La tarde avanzaba y poco a poco se recuperaban los horarios. Vía Crucis y Cristo del Trabajo comenzaban su estación de penitencia. Jesús de las Tres Caídas, Despojado y Jesús de la Meditación les siguieron hasta que apareció el Silencio, acompañado por su sobrio tambor de Jueves Santo. Estaba ya frente a la puerta de la Catedral cuando arreció algo más la lluvia y se decidió que la valiosa imagen original de José de Mora, no saldría.

Los pasos comenzaron a protegerse con plásticos y la Borriquilla buscó cobijo en el parking de Ángel Ganivet. Acompañados por cortejo de nazarenos con ocho parejas de hermanos, más guión corporativo y varas de acompañamiento, las imágenes iban retomando su recorrido y acelerando el paso. Al Cristo de la Lanzada y Santa María de la Alhambra (que aquel año, en otro apunte para la historia de la Semana Santa local, desfiló en Jueves Santo veintitrés años después de pasar al Sábado), le siguieron el Descendimiento, Santo Sepulcro y las dos Soledades, de Mora y de Mena, cerraron el cortejo.

Antes del paso del Santo Sepulcro, se situaron las cofradías que no procesionaron ninguno de sus pasos, solo faltó la túnica nazarena de San Agustín, porque sus reglas prohíben vestirla fuera del Lunes Santo.

La banda de música dirigida por Sánchez Ruzafa cerraba el cortejo interpretando la marcha 'Passio Granatensis' compuesta para esta ocasión por Ángel López Carreño.

A las nueve y media de la noche concluía la celebración de la 'Passio'. A partir de ese momento los cortejos de las diferentes hermandades fueron desfilando, camino de sus templos, a Santo Domingo, el Albaicín o el Zaidín y los granadinos se fueros disgregando con ellas para acompañarlas a sus sedes.

La jornada se despedía, deslucida, pero con el dulce sabor de haber vivido un momento irrepetible.

Se conmemoraba algo más aquel día, porque la Passio de 1909 fue el nacimiento de la Semana Santa tal y como la conocemos en la actualidad